Toy Story 4: Hasta el infinito y más allá

Toy Story 4
Dirección
Guion
Andrew Stanton, Stephany Folsom (Historia: John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes, Stephany Folsom)
Música
Randy Newman
Aunque el titular de la crítica sea la frase de Buzz Lightyear -el mejor juguete del mundo-, el gran protagonista de la saga, sigue siendo Woody, el vaquero de trapo de inquebrantable fidelidad y de honor por encima de todo. Confieso que después de la monumental tercera parte de esta saga -que la considero absolutamente redonda e inmejorable- me costaba trabajo entender una continuación, sobre todo por lo bien que se cerraron todos los arcos argumentales. Pero en esta ocasión, y sin contar con Lasseter -alma y origen de Pixar y del universo Toy Story- se ha dado una vuelta de tuerca algo chillona, pero acertada. Con la misma trascendentalidad adulta que pudieran tener las anteriores, pero con el mismo (o más) sentido del humor y capacidad de conectar con los niños, que disfrutan de lo lindo con la película -la vi en un cine abarrotado de peques, que chillaban y disfrutaban casi a cada escena, y al final con un estruendoso aplauso-.

Andy le regaló su grupo de juguetes preferidos a Bonnie cuando se fue a la universidad, ahora la pequeña y dulce Bonnie se enfrenta al reto tremendo que todo niño debe superar: el primer día de guardería. Y como no puede ser de otra manera, todo el grupo estará pendiente de hacer feliz a la niña ante cualquier contingencia... claro que no se esperan que Bonnie traiga de la escuela un nuevo juguete hecho por ella misma: forky (que en español podría traducirse por "tenerdorcito", ya que "fork" es "tenedor"...).

Como siempre sucede argumentalmente en esta saga, el fino equilibrio se rompe con la aparición del nuevo juguete -ahora, el preferido de Bonnie- y hay una gran crisis, pero como siempre sucede, tendrán más que imaginación y recursos para afrontarla. Pero no solo aparece Forky, sino otros juguetes más que añadirán dimensiones aún más profundas a todo el grupo.

Aunque Disney esté absolutamente asentada dentro de sus franquicias, -Pixar es una de ellas- han sabido respetar la intención y calado de la saga, y aún la han dotado de mayor interés para los más pequeños, añadiendo personajes entrañables y divertidísimos (especial atención merecen los dos peluches del conejo y el pollito, así como el motorista canadiense). No hay que decir que la excelencia técnica es ya una marca, con un despliegue alucinante de colores, de movimientos, de realización, que te dejan absolutamente hipnotizado y que traslada toda la narrativa de la mejor película de aventuras a un film de animación. Lo mismo sucede con el guión -ya sucedía...-, que se aleja de una película clásica de dibujos animados para tener todos los resortes de la mejor película convencional. E insisto, aún más mérito porque no está Lasseter, que ha sido el inventor de toda esta maravillosa locura de Toy Story.

Por una vez, Disney ha acertado de pleno con esta cuarta parte, que respeta a la perfección a todos los personajes, los hace crecer -y cómo- y que casi se asegura la infinitud de una saga que puede llegar, como dice Buzz, hasta el infinito y más allá. Y si sigue así, ojalá que así sea.

TRAILER

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