Aleksandra: ni como un documental

El cine puede ser muchas cosas: puede ser una forma de reivindicar una idea, puede transportarte a otros mundos, hacerte vivir otras vidas.... pero si hay un elemento en común en el séptimo arte -como en todo lo que sea "arte"- es hacerte fabular, experimentar con el punto de vista del director. El sugerente planteamiento de esta película -una anciana viaja hasta el frente de Chechenia con Rusia para ver a su nieto, un oficial del destacamento...- se queda únicamente en eso, en el planteamiento. No hay un desarrollo dramático de la historia, sencillamente porque no hay otra historia que el planteamiento; el resto es un documental de cómo viven los militares en esas precarias condiciones y cómo sobrevivir -tanto física como psicológicamente- es más complejo de lo que se pudiera pensar. ¿Esto es una película? Pues no, oiga, porque para eso existen muchos canales de television y productoras de documentales que "ficcionan" someramente una realidad social -o política, o laboral, o natural...- para que el espectador pueda conocer qué es lo que sucede. Lo más interesante de la historia -esto es, la relación entre la anciana y su nieto, la diferencia de planteamiento generacional entre ambos, el choque social entre la juventud y la vejez...- sencillamente queda subordinado a un muestrario de literas, tanques, puestos de vigilancia, formas de comprar alimentos en el pueblo cercano...y pare vd. de contar. Si para colmo ponemos todo ello en una factura tan austera que está prácticamente exenta de cualquier floritura visual o sonora, tenemos un film que por mucho que haya ido a Cannes -que por cierto, tras los premios de este año me replanteo muy seriamente su validez...- es espantosamente ABURRIDO. El intento de Sokurov de encajar las recurrentes relaciones familiares en su filmografía ha sido manifiestamente infructuoso. Este film, sinceramente, no es ni siquiera un tratado sociológico sobre el militarismo de la actual Rusia frente a las antiguas zonas de la extinta Unión Soviética; se parecería más a un parco y soso documental, pero ni eso. Resulta curioso, con lo que me he metido con Ken Loach y su "realismo social" cinematográfico, como al lado de este film es casi Julio Verne, no ya por creación de fantásticos universos, sino sencillamente por la inventiva de crear una historia capaz de evolucionar y conmover. Aqui nada conmueve -o muy poco- sencillamente porque NO PASA NADA. Creo que el director solo lo ha hecho para poder actuar con la mítica diva rusa de la ópera, Galina Vishnevskaya, y pare vd. de contar.

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2 comentarios:

Enrique Colmena dijo...

Totalmente de acuerdo, Federico. Pero ya sabes que nuestra opinión no es la preponderante, porque hay por ahí (he estado a punto de escribir "un hombre que dice ¡ay!") algún mentecato emboscado en la crítica sevillana que le ha dado a esta chorradita cinco estrellas... En fin, hay gente "pa'tó", como decía el clásico... Un abrazo.

Federico Casado Reina dijo...

Otro abrazo, amigo Enrique. Aunque nuestra opinión "en la crítica" no sea la preponderante, o la que esté de moda, estoy seguro que cualquier espectador medio coincidirá de manera casi completa con nuestra visión. Que Sokurov vea más Discovery Channel y se deje de aburrir al espectador!