> Canal de Cine FEDERICO CASADO

The Gentlemen (Los señores de la mafia): Ritchie domesticado

The Gentlemen
(Los señores de la mafia)
Dirección
Guion
Guy Ritchie (Historia: Guy Ritchie, Ivan Atkinson, Marn Davies)
Música
Christopher Benstead
Fotografía
Alan Stewart
Reparto
, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , 
Hay gente -entre los que me hallo- que opina que todos los directores al final hacen la misma película una y otra vez con variaciones: desde Scorsese al mismísimo John Ford, Hitchcock e incluso Spielberg, tienen sus propias narraciones, sus propios "tics". Incluso -y sobre todo en el caso que nos ocupa- sus propias temáticas. Si Scorsese ha realizado un estudio socio-antropológico de la mafia italoamericana, Ritchie ha escrito su propio doctorado sobre los bajos fondos londinenses, quintaesenciados en el más rabioso universo "cockney".

Ya desde "Lock & Stock", Ritchie ha desgranado ese sucio, cutre y falso oropel del lujo conseguido por las más ilícitas maneras, desde el juego clandestino, las peleas de perros, los combates de boxeo clandestino, o sencilla y llanamente, el robo o la estafa. Todo vale, esto es la jungla y el que no se espabile en ese equilibrio de poder, se va a la mierda a la carrera. Pero si pudiéramos extraer todo esa reflexión de la mejor manera posible, su genial "Snatch, cerdos y diamantes" ha llegado a cotas que aún no se han superado, porque "Rock'n Rolla" no deja de ser una (lujosa) pero parcialmente vacía marcianada, más aparente que otra cosa. Y algo así le ha pasado en esta última incursión de los bajos fondos de Londres, pero que ha bajado varios enteros en el cómputo general de su obra, porque, queramos o no, Ritchie ha sobrepasado los cincuenta años, y no es el joven hambriento, salvaje, cínico e irreverente del inicio de su carrera. Ahora es ya un señor mayor, al que se le nota que está bastante alejado de todo ese submundo, y aunque se empeñe en seguir siendo "cool", enrrollado y tal, todo suena bastante impostado, bastante falso. Ay, que aunque no haya querido, Ritchie se ha domesticado.

Confieso que he sido siempre un gran admirador de su depurada estética y narrativa videoclipera, que me fascina el uso que hace de la cámara (de la que se enamora casi a cada plano en sus películas, y que por malas que fueran -como su versión apócrifa de la biografía del Rey "Arturo"- siempre tenían algún hallazgo fascinante (siguiendo con la de "Arturo", el paso de la niñez a la adolescencia de ese personaje merece estar en un museo audiovisual como ejemplo de elipsis y narración cinematográfica, así como suena…). En cambio ahora es todo como mucho más "normal" y aunque intente añadir bocanadas de aire fresco -con retales de videoclips chonis de youtube-, suena a demasiado artificial. Ya no cuela.

La historia, aunque está contada a través de un personaje bastante irritante interpretado por un Hugh Grant más pasado de vueltas de lo habitual (su tartamudeo llega a ser exasperante en esta ocasión… y yo que pensaba que ya se le había olvidado ese odioso registro…) es de lo más plano, obvio y predecible: el jefe del narcotráfico de marihuana de Londres decide vender su negocio a otro potentado, pero las cosas y el propio mercado no va a ser precisamente estable, cuando además entran en juego otras facciones de los bajos fondos que intentan llevarse su tajada…

Lo que me ha sorprendido, y muy gratamente, es Charlie Hunnam, que realiza el que probablemente sea su mejor papel hasta ahora desde la serie "Sons of Anarchy", como el calmado lugarteniente del superjefe mafioso que interpreta McConaughey, rebosante de carisma en una esplendorosa madurez. La coralidad, elemento habitual de los filmes de Ritchie, sigue presente en una galería verdaderamente demencial de personajes, que la verdad están bastante bien descritos y encajados. Especial atención merece Colin Farrell, cuya bis cómica le va como anillo al dedo en un personaje que podríamos verlo como una evolución de los personajes que en su día interpretara Vinnie Jones (el exjugador de fútbol).

Pero vamos al solomillo de la cuestión: ¿es divertida la película? Si, lo es, pero no tanto como podría esperarse del desquiciado universo anteriormente mostrado por Ritchie. Vamos, que si conoces la obra de este hasta ahora inclasificable personaje, quedas un poco decepcionado, porque aunque esos tics siguen presentes, ahora es casi un director normal en su desempeño. Toda esa rabia y originalidad, parece ahora estar metida con calzador, no resulta natural. Y confieso que me da bastante pena, porque echaba realmente de menos algo a lo que agarrarme, algo que haga destacar esta película sobre otras cientos que se han hecho de la temática o del propio Ritchie… y no es así. Incluso los títulos de crédito iniciales, habitualmente fascinantes en sus películas, son un poco "lo de siempre". No hay ese efecto "wow" que tienen sus películas. Porque queramos o no, todos envejecemos. Y Ritchie lo ha hecho, y se le nota. Se ha (o lo han) domesticado. Lástima.

TRAILER

Malasaña 32: Empacho atragantado de tópicos del terror

Malasaña 32

Dirección
Guion
Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina, David Orea
Música
Lucas Peire, Frank Montasell
Reparto
, , , , , , , , , 
He titulado de manera tan redundante esta crítica, porque esta película me ha resultado tan redundante en los tópicos de esas películas de "neoterror-estilo-asiático-que-no-da-miedo" que me he atragantado. Y cuando estaba intentando digerir esa sobrecarga de recursos fáciles, de sustos impostados -que no dan susto- y de más tópicos... aparecen otros más de géneros clásicos como fantasmas, apariciones... hasta incluso echando mano de "Saw" y de su famoso payasete diabólico Jigsaw.

Y todo con la intención de asustar, o al menos eso parece. El problema es que llegamos al punto que estamos en una especie de casa del terror baratucha, en la que los monstruitos casi provocan más risa -no por su cuestionable efectividad en los sustos, sino por la de veces que nos intenta asustar- que miedo. Es como si nos subiéramos al tren de la bruja de una feria de pueblo, y en vez de que la bruja diera escobazos una o dos veces de manera inesperada -que provoca sobresaltos, qué duda cabe...- estuviera dando escobazos desde el principio y hasta el final del tiempo que nos toca estar montados en el tren. Claro, en el primer escobazo nos sobresaltamos, pero al cuarto ya nos toca las narices, porque no nos asustamos. Y encima lo vemos venir. Pues imagínate cuando en vez de ser cuatro, son 24 o 34 veces. Un coñazo, vamos...

Esta película nace muy a la zaga de "Verónica", película de 2017 ambientada en los años 90 en el barrio de Vallecas, y que está basada en hechos reales retratados por un informe policial (y en su propia y particular interpretación de lo que sucedió, claro...). Bueno, pues en este intento de replicar la mediocridad de aquella (porque aunque tenía buenas ideas, no terminaba de rematar nada...) ahora saltamos hasta 1976, y en vez de en Vallecas, en Malasaña: una familia llega del pueblo para intentar prosperar en la capital, instalándose en un piso, pero sin saber que al parecer hay una historia oculta (que no sabemos muy bien cuál es, porque no nos la explican ni la dejan clara en absoluto...) bastante siniestra... Al parecer existieron una serie de casos esotéricos allá por los setenta en el famoso barrio madrileño y aquí se han aglutinado en esta historia imposible (entre otras cosas, porque la calle Manuela Malasaña sólo llega hasta el número 30...).

Siempre he dicho que los dos géneros más difíciles en el cine son la comedia y el terror. Y por la misma razón: hay que ser muy cauto y meticuloso para no pasarse en las tintas, porque cuando en la comedia se traspasan los límites, ya no tiene gracia. Y en el terror, cuando se traspasa también ese límite, no es que de miedo, es que directamente, provoca risa. Pues en esas estamos, señores, porque llega un momento en que en plenos momentos álgidos de la trama, acabamos muertos de risa por lo ridículo. Es como si hubieran querido meter en una coctelera "El exorcista", "Poltergeist" y cien o doscientos títulos más del género terrorífico, y sin medir bien las cantidades, intentaran sacar una especie de Frankenstein que aglutinara lo mejor de todo. Pero claro, el cuestionable resultado es francamente ridículo.

Aunque A3 media ha apostado muy fuerte por esta producción -que como producción, es impecable, todo hay que decirlo...- provoca verdadera pena que se utilicen tantos recursos para un resultado tan malo. Porque es una mala película. Y lo que es peor, mala y aburrida. Un esfuerzo ímprobo que no se ha traducido en lo esperable, por mucho que hayan intentado (por todos los medios, se ven de lejos los intentos...) crear una saga (que sinceramente creo -y espero- que no sea así).

Recurriendo al viejo tópico de "más sabe el diablo por viejo que por diablo", cuando vi la cantidad de guionistas en los títulos de crédito (Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina, David Orea), que prácticamente no tenían experiencia más allá de la televisión -un formato parecido pero NO IGUAL al del cine...- y que su director únicamente hizo un largometraje -"Matar a Dios", una propuestas estimulante aunque fallida en su resultado- y tropecientos cortometrajes -unos mejores y otros peores...- la cosa ya me olía mal. Encima, los actores son todos desconocidos -vistos en series de TV y casi sin participar en el cine, quizás los conocidos y curtidos en largometrajes no se atrevían con este proyecto al leer el demencial guión, porque presupuesto, tenían (A3 media, Warner...). Otra gran pena para mí ha sido ver en esta película a la gran Concha Velasco. 

Un completo despropósito, un fiasco absoluto, un empacho y atragantamiento de intentos de asustar, que al final, ni asustan, ni nada. Vamos, casi que ni te hacen reír.

TRAILER

1917: Una experiencia única

1917
Las guerras siempre han sido un fértil terreno a la hora de hacer películas, no sólo en el ámbito bélico, sino en el de aventuras, thrillers, dramas y/o críticas sociales y así un larguísimo etcétera. Pero en realidad, han sido pocas las películas que hayan influido en la visión que tenemos de la guerra, de cómo fueron cada una de esas guerras y lo que es más importante, cómo eran cada uno de esos personajes.

Aparte de los referentes temáticos innegables ("Apocalypse Now", "Braveheart", o incluso "Senderos de Gloria", que también sucede en la Primera Guerra Mundial y de la que bebe recursos estilísticos como los travelings en las trincheras y otras secuencias...) existen algunas cintas que revolucionan la narrativa no solo de este género, sino del cine mismo como "Johnny cogió su fusil", un alucinante experimento cinematográfico en cámara subjetiva. Bueno, pues estamos ante una de las películas que marcará un antes y un después en el género de las películas de guerra y en el cine mismo, porque aunque Hitchcock ya hiciera una película con un único plano secuencia (aunque hizo trampas...) en "La Soga", lo que ha hecho Mendes en "1917" es una barbaridad: dos horas continuadas con la misma secuencia (aunque también ha hecho trampas, pero perfectamente camufladas y casi indistinguibles) pero cambiando de escenarios, cambiando de ritmo, cambiando y modificando el tiempo cinematográfico (hablamos de dos horas de proyección, pero en realidad pasan dos días...).

Una experiencia realmente alucinante, en la que seguimos en todo momento a los dos protagonistas, unos soldados que tienen que llevar un mensaje a través de la tierra de nadie para evitar un ataque que puede provocar una masacre en las tropas de su ejército (el inglés). Con ese pretexto, Mendes consigue mostrarnos la faz de una guerra -la Primera Guerra Mundial, o llamada "La Gran Guerra"- que mucha gente tiene más o menos olvidada históricamente (han pasado ya más de cien años...) pero que fue una de las más crueles, duras y salvajes de la historia de la humanidad.

Es la primera vez que Mendes ha participado en la escritura del guión de una película, y para ello ha tomado como referencia las experiencias de su propio abuelo, que estuvo encargado de entregar mensajes en el frente en la Primera Guerra Mundial. En ese entorno opresivo, este director articula una carrera contrarreloj para conseguir los fines de los protagonistas (entregar un mensaje antes del ataque), imprimiendo un ritmo realmente agotador para la espectador, con una exquisita progresión que casi se cuela en la narración (y que es justo lo que hubiera querido hacer Nolan en "Dukerque", y que evidentemente, no consiguió...). Y encima, con el virtuosismo visual absolutamente conseguido del plano secuencia. Se queda uno petrificado al ver cómo la cámara casi adopta un tono periodístico documental al ritmo de las evoluciones de los dos personajes.   

Habiendo firmado títulos tan importantes como "American Beauty", "Camino a la Perdición" o "Revolutionary Road", Mendes ya se acercó a la temática bélica con "Jarhead, el infierno espera", con bastante menor acierto que con "1917", donde se nota perfectamente el mimo a la hora de contar esta arrebatadora historia que a veces puede asemejarse a un videojuego de plataformas, y cada amenaza puede ser mucho peor que la anterior, y que tienen que ir superándose una tras otra para poder llegar a conseguir el objetivo final. Encima, transmite algo que muy pocas películas bélicas consiguen: mostrar la fragilidad de la vida humana en esos conflictos, en la que cualquier cambio, cualquier circunstancia, cualquier movimiento o cualquier encuentro puede matarte. Así de fácil. Desde una alambrada mohosa hasta una rata con rabia. Desde unas cataratas desbocadas a un bombardeo. Desde un tiro hasta una bayoneta.

Es tremendo percatarse de que más allá de los planes de los generales y los oficiales, el día a día de guerra ocasiona estos verdaderos infiernos donde la vida prácticamente no tiene valor, y cada segundo, cuenta como si fuera el último -porque tampoco sabemos cuándo va a ser exactamente-. Los relativamente desconocidos George MacKay y Dean-Charles Chapman han sido rodeados de un reparto verdaderamente estelar donde podemos encontrar a Colin Firth, Mark Strong, Benedict Cumberbatch o  o Richard Madden.

Pero lo más alucinante de la película -además de esa narrativa de plano secuencia que tanto tenemos que aplaudir a Roger Deakins, el director de fotografía que ha trabajado codo con codo con Mendes, aunque toda esta idea nace de la secuencia inicial de "Spectre", el Día de los Muertos en México- es la capacidad de mostrar tanto el barro y el lodo más infecto -en secuencias en las que casi podemos oler la inmundicia...- como la épica y honor más elevado. Y encima en el mismo plano secuencia. Es alucinante, una experiencia como hasta ahora no había vivido en todas las veces que he ido al cine. Un antes y un después, vamos...

Y para rubricar y darle aún mejor forma a todo esto, tenemos una banda sonora de Thomas Newman que funciona a la perfección, que sabe subrayar con el trazo justo y sin llegar a lo fácil (justo lo contrario de lo que intentó Zimmer en "Dunkerque", que es el referente de "wannabe" que "1917" ha conseguido con creces). Los hipnóticos y grandiosos planos que se concatenan para narrar la apasionante aventura de esta pareja de atolondrados -pero entregados- soldados, son capaces de transmitir toda la responsabilidad y honor con las que deben ser cumplidas las órdenes, para que la humanidad siga creyendo en sí misma, a pesar de la barbarie de la guerra -o quizás, sobre todo por la barbarie de la guerra-.

Realmente merecidos todos los premios internacionales -incluidos los Globos de Oro- que ha conseguido, ya que eleva a cotas estratosféricas una historia apasionante que sorprende a cada minuto (no puedo decir a cada plano, porque insisto, estamos ante un único -aunque tramposo- plano secuencia...), y que no deja que el espectador prácticamente pestañee, mostrando cada una de las complejas y desconcertantes situaciones que pueden producirse en una guerra. Es, desde ya, un clásico no sólo del género bélico, sino de la historia del cine, que seguro que cosechará con toda la razón del mundo, todos los Oscars posibles. Una experiencia única.

TRAILER