> Canal de Cine Federico Casado Reina

Top Gun. Maverick: ¡Abróchense bien los cinturones que vamos a despegar!

Top Gun: Maverick
Dirección
Guion
Ehren Kruger, Eric Singer, Christopher McQuarrie. Personaje: Jim Cash, Jack Epps Jr.. Historia: Peter Craig, Justin Marks
Música
Harold Faltermeyer, Hans Zimmer, Lorne Balfe
Fotografía
Claudio Miranda
Reparto

Que Cruise es una de las grandes últimas estrellas "reales" de Hollywood está fuera de duda: a una 

carrera muy comercial se le han unido títulos de prestigio donde ha demostrado con creces su enorme capacidad como actor, tanto de comedia como de drama -por citar unos cuantos, "Magnolia", "Collateral" y el delirio de "Tropic Thunder"…-. Pero hay una serie de papeles icónicos que le dieron la gran fama a nivel mundial, y el personaje de Pete Mitchell "Maverick", el protagonista de "Top Gun" es uno de ellos: un piloto impulsivo, genial, arriesgado, macarra y contestón. Y ahora, 30 años más tarde, ha vuelto.

Pero si podríamos pensar que la edad lo ha "domesticado", nos hemos equivocado de parte a parte: porque Maverick sigue tan retador como siempre, tan insolente y arrogante como siempre, tan talentoso como siempre, solo que con 60 años. ¡Y vaya 60 años, madre del amor hermoso! Casi parece de la misma quinta de los chavales a los que ahora tiene que entrenar por orden del Almirante Kasinksi, su rival "Iceman" en la película original, una presencia que planea durante toda la película salvándole de los marrones en los que se mete con los mandos de la marina el protagonista, y que finalmente, aparece en una emotiva escena donde se reencuentran los antaño rivales, que ahora son amigos incondicionales.

Aunque pueda parecer sorprendente, y a pesar de que ya no está la magia de Tony Scott, el director de "Top Gun", que tenía un refinadísimo estilo visual heredado de la publicidad, en esta continuación nos encontramos con una película con mucha mayor entidad por varias razones: la primera es que ya no estamos hablando de una película eminentemente publicitaria para lavar la imagen del ejército norteamericano después de Vietnam -recordemos, en la salida de las salas de los años ochenta del pasado siglo se ponían oficinas de reclutamiento para los jóvenes…-; la segunda es que el guión está muchísimo más trabajado; la tercera es que, aunque hay acción a raudales (creo que es la película con las mejores tomas aéreas de combates jamás hecha en la historia del cine, realmente apabullante, deja a todo lo visto a niveles infantiles), la clave más utilizada de toda la historia es la épica, una revisión acertada (y consciente) de toda la mitología creada con la anterior película -compañerismo, entrega, servicio, esfuerzo, etc.-. Y todo ello a través de personajes muy reconocibles; y la tercera -y para rematar- es desligarse de la política -aunque resulta algo artificial la misión que tienen que hacer en un país remoto que no se especifica…-.

Pero yendo a lo que vamos: es una película-espectáculo realmente sobrecogedora, los planos de aviones te dejan literalmente sin respiración, y el guión, tan previsible como amable, está bien articulado, sin grandes aspavientos, pero funcional. Kosinski, que ya dirigió a Cruise en "Oblivion", hace una película a la medida del protagonista, que además produce (y creo que de alguna manera, también dirige…). De rondón, se permite jugar un poquito con la nostalgia de los personajes de la primera parte, tanto por "Goose" -el compañero de Maverick que fallece en la primera película, ahora retomado por su hijo, al que el protagonista tiene que entrenar- como por supuesto la presencia/homenaje permanente a Tom "Iceman" Kazanski (esto es, Val Kilmer), que a pesar de su grave problema de salud que le impide casi hablar, ha vuelto para ser determinante en la trama de la película. El resto del producto final ha sido cuidado con gran esmero, desde una fotografía impresionante hasta una banda sonora realmente excelente de Hans Zimmer -nada más y nada menos- y un tema musical de Lady Gaga con las notas exactas para ser comercial, romántico y melancólico. Eso sí, la presencia de Kelly McGillis ha sido sustituida por una preciosa Jennifer Connelly que le hace los coros a Cruise desde un empoderamiento propio de nuestra época. 

Está claro que a la película no se le puede pedir más de lo que da, ya que si nos ponemos un poquito tikis mikis, se le notan las costuras y hace aguas -quizás no conecte igual con la juventud actual, quizás Cruise a pesar de su conservación perfecta no es ya el héroe de acción de antaño, quizás el mensaje bélico no sea -precisamente ahora- el más adecuado, quizás hay elementos cuestionables en la película… pero ¿es disfrutable? Desde el primer al último fotograma. ¿Es una película digna? Mucho más que la mayoría, además añade notas -como ya dije anteriormente- de épica que supera con mucho el tono más macarra e intrascendente de la primera parte. Lo dicho, ¡abróchense bien los cinturones que vamos a despegar, y hay que dejarse llevar!

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Dr. Strange en el Multiverso de la Locura: Divino Caos

Dr. Strange en el Multiverso de la locura

Dirección
Guion
Michael Waldron. Cómic: Steve Ditko, Stan Lee
Música
Danny Elfman
Fotografía
John Mathieson
Reparto

Una de las películas más deseadas de todo el universo Marvel en esta nueva fase por fin ha llegado a las pantallas, auspiciada por los mejores indicios, desde el personaje más carismático de los cómics hasta uno de los mejores actores del momento, pasando por la dirección de un verdadero clásico y amante de los cómics como Sam Raimi -que además ya dirigiera la primera trilogía de Spiderman- y para colofón, el genial Danny Elfman a la banda sonora. Redoble de tambores para este estreno que ha levantado probablemente uno de los mayores hypes de la casa de las ideas desde "Vengadores: Infinity War".

Y la verdad es que las expectativas han sido superadas con creces, ya que la película es de las mejores de todo el universo Marvel/Disney, porque precisamente se ha dejado a Raimi que siga con sus claves y su personalidad como director. Esas claves que hemos visto -y disfrutado- en toda su filmografía, y que tiene ese encantador toque casposo, con claras influencias visuales a los cómics, y que en esta ocasión van al pelo con una historia que, eso sí, es algo compleja y puede llegar a resultar confusa si no estás familiarizado con el personaje: el Dr. Strange es de los superhéroes más valorados del planeta, aunque ha perdido al amor de su vida. En plena boda, se enfrenta a una amenaza mística en medio de la ciudad, y se da cuenta que el origen es el salto de un universo paralelo al nuestro…

Con esta premisa, se recuperan personajes importantes no sólo para el arco argumental del propio Dr. Strange -como Wong, ahora convertido en hechicero supremo- sino a la Bruja Escarlata, integrada ya en el ecosistema general de Marvel tras el éxito de la serie televisiva "Wanda Visión", de la que se recuperan varias ideas para esta película. Un "collage" bastante bien encajado, salpicado por secuencias de acción realmente apabullantes, con un despliegue técnico y visual que te deja literalmente pegado en el asiento. Si en la primera parte del Dr. Strange había hallazgos originales, ahora ya es un completo delirio, que sobrepasa literalmente la capacidad de imaginar que podamos tener. Un desmadre esplendoroso de imágenes que comportan esa cantidad infinita de universos, en -como dice el título- una locura en la que no sabemos dónde vamos a quedarnos.

Merece la pena señalar que Marvel ha intentado crear no solo una película para los neófitos en el cine de superhéroes y cómics, sino también para todos los aficionados que se sentirán más que bien con el reencuentro de personajes míticos de todas las sagas Marvel -tanto en cine como en cómicos y que no vamos a desvelar- y que en cualquier momento aparecen. Un reencuentro entrañable y reconfortante.

A nivel técnico, más allá de las bondades de la narrativa de Raimi y de un montaje espectacular, hay que quitarse el sombrero con el trabajo del genial Elfman, que hace una de las mejores bandas sonoras de toda su carrera, definiendo al personaje, las batallas, el suspense, la intriga, con una partitura realmente exquisita, tan llena de matices como el guión o los personajes. De diez, vamos.

En el cómputo general, nos encontramos con una de las películas más redondas de todo Marvel -incluyendo la genialidad y literalidad del primer Iron Man y la épica de la primera de Vengadores- que te atrapa prácticamente desde el primer fotograma, y no te suelta hasta las dos secuencias post-créditos (que no hay que perderse, especialmente la primera!!!) demostrando que el Dr. Strange es la gran apuesta de Marvel por la continuidad de la saga de superhéroes en el cine, no ya como mentor de otros -el joven y alocado Spiderman- sino como un personaje en sí mismo, capaz de desarrollar su propia saga. Y si encima tenemos al sobresaliente Cumberbatch como protagonista, pues ya están todos los ingredientes para disfrutar de lo lindo. Ojalá que Disney deje a los creativos seguir con sus propias claves a la hora de hacer su cine, y no imponga estúpidos criterios comerciales -como ya ha hecho anteriormente, destrozando algunas películas-. Este es el camino.

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El mundo es vuestro: Demasiado barullo y (mal) empacho berlanguiano



Dirección
Guion
Sergio Espí Rubio, Alfonso Sánchez
Música
Juan Cantón
Fotografía
Alejandro Espadero
Reparto

Los compadres, el Rafi y el Fali, han vuelto a traernos una nueva ración de enterismo. El problema es que no es una ración, sino veinte, treinta raciones. Un empacho de raciones de enterismo, que ya intenta utilizar todos los recursos posibles argumentales y estilísticos para crear un verdadero delirio en lo que debería ser una comedia. O mejor dicho, una sátira. Lo que sucede es que este tipo de reflexiones, se realiza con una precisión milimétrica, con una intención vitriólica, para acertar en el tiro de lleno. Sin dudas, sin titubeos. Al centro y hasta el fondo.

El problema es que en esta tercera película (que se supone cierra la "trilogía" que creó Sánchez con "El mundo es…") se tocan demasiados palos, demasiados temas, y demasiados tonos: a veces sarcástica, a veces reflexiva, a veces realista. De manera que no sabe uno a qué carta quedarse. Y luego está el tema del barullo: porque hay demasiado. Prácticamente desde el brillantísimo arranque (lo mejor con diferencia, con un duelo entre el protagonista Sánchez y Antonio de la Torre, realmente antológico…) toda la temática parece metida con calzador: pelotazos, empresarios, corrupción, una montería, Chinos, políticos de todo signo, poder, dinero… un delirio demasiado aturrullado que explota cada cinco minutos. El referente berlanguiano no sólo está presente en el homenaje a tres de sus mejores trabajos (La trilogía de La Escopeta Nacional, Bienvenido Mr. Marshall -ahora en versión China- y La Vaquilla), sino también en la narrativa, ya que Sánchez hace uso del plano secuencia, a modo del maestro valenciano, sólo que ahora todo parece menos controlado, más caótico, incluso diría que confuso. Se solapan personajes, diálogos, temas, sin llegar a quedarse en nada. Todo a borbotones. Y es cierto que en algunos momentos hay aciertos totales (o parciales) pero en la mayoría de los casos, está demasiado confuso todo.

Eso me lleva a reflexionar no sólo con Berlanga, sino con otro "referente" que el director, guionista y protagonista de la historia, Alfonso Sánchez, ha citado en la promoción de la película, que son los Monty Python, el genial grupo humorístico británico que revolucionó la televisión y el cine en el siglo pasado. La mayor diferencia, es que en películas tan locas como "La vida de Brian", lo que parece sorpresivo, está milimétricamente calculado. Y ese control no se transmite en ningún fotograma de esta aventura compadril. Es más, yo diría que la comedia, como uno de los más difíciles géneros de la historia del cine, necesita un alarde de control argumental y de chistes, que si no se hace, queda todo deslabazado, el mensaje se pierde y lo único que se consigue son chistes la mayoría de veces ineficaces. Baste citar a maestros de la comedia como Blake Edwards, Billy Wilder o el citado Berlanga. No sólo conseguían que nos troncháramos de risa en la silla, sino además colar soterrados (e inteligentes) mensajes de toda índole, desde la política a la misma naturaleza humana. Claro que se hacía con la finura de un cirujano que manejara un bisturí finísimo que es capaz de eliminar capa a capa del mensaje, y ahora lo que se utiliza es un torpe martillo que no hace más que ruido, quedando todo demasiado obvio, demasiado burdo, demasiado tosco.

Hay que elogiar el gran esfuerzo realizado por todo el equipo técnico/artístico mayoritariamente andaluz, pero no es menos cierto que el nivel actoral -bien por la dirección de actores, bien por la inexperiencia o sobreactuación de otros- llega a ser bochornoso en algunos momentos. Porque llegar al extremo no hace falta para hacer reír, y las caricaturas llegan a ser verdaderos esperpentos. Y ojo, que los esperpentos están bien, pero siempre que la película tenga el tono y la vocación de esperpento, y no se pontifique con el bien, el mal y se ponga uno serio y estupendo, ya que de esa manera es cuando todo chirría y no encaja.

Es una verdadera pena que el gran nivel alcanzado por su segunda película sobre "El mundo es…" haya bajado tanto en esta tercera parte, porque las expectativas y los personajes ya estaban sentando las bases para un colofón esperado. Pero es que resulta todo tan infantil, tan anacrónico, que es un despropósito pensar que a día de hoy todo sigue igual que en la época de la UCD (años setenta y ochenta del pasado siglo) donde se decidían las cosas en cacerías. Es más, el intento políticamente incorrecto de ese parche argumental estilo "el juego del calamar" metido con calzador (y que no desvelaré para no hacer spoiler) no encaja de ninguna manera. Se mire por donde se mire. Ni te lo puedes tomar en serio -porque no es la vocación ni la intención- ni tampoco a broma -porque en el contexto, no pega ni con cola-. De esa manera, es como si se quisiera meter en un cóctel elementos tan dispares y contrapuestos que es imposible que el resultado saliera bien, por mucho que se agitara. Quizás lo más acertado son los dibujos animados del comienzo con los créditos, porque es donde no chirrían los personajes y se puede aplicar lo del "todo vale". Porque en el resto de la película, no vale. No funciona.

Tengo la impresión prácticamente desde el inicio, que todo es demasiado incoherente, caótico, apresurado, donde todo el mundo tiene que hablar muy rápido, andar muy rápido, moverse muy rápido… para llegar a ninguna parte. 

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