MoviePass, la tarifa plana para ir al cine, llegará a España

En una entrevista a El PaísMitch Lowe, CEO de MoviePass, aseguró que la empresa llegará a nuestro país próximamente. Tan pronto como el año que viene, según sus planes. La "tarifa plana" para ir al cine se acerca, pero dado su historial en Estados Unidos, es mejor no echar campanas al vuelo.
Es imposible negar el mal estado económico de la empresa, que el pasado 26 de julio necesitó un rescate de urgencia que vino de la mano de Helios and Matheson Analytics, la empresa detrás de MoviePass. Por si esto fuera poco, las acciones de la compañía se han ido desplomando poco a poco. Alcanzo un valor de mínimos históricos en una cifra ridículamente baja de 0,017 dólares.
Cuando MoviePass se lanzó en busca de su éxito comercial, Mitch Lowe fue el hombre asignado con la misión de hacer realidad los sueños de la empresa y, dicho sea de paso, todos los cinéticos que peregrinan a las salas de cines cada fin de semana. La idea era conseguir instaurar un servicio de suscripción que ofreciera una tarifa plana a sus usuarios para poder ir al cine tantas veces como quisieran en un mes.

La utopía de MoviePass

La trayectoria profesional de Lowe prometía un más que positivo futuro para MoviePass. Lowe fue uno de los hombres detrás del nacimiento y desarrollo de Netflix en 1998. Además ha sido el presidente de RedBox, una empresa que intentó reavivar el negocio de alquiler de películas.
Sin embargo, modelo de negocio de MoviePass no es más que una idea genial y completamente impracticable en el mundo real. Tratar de promover una tarifa plana en las salas de cine a precios tan bajos como 10 dólares al mes es un suicidio empresarial en toda regla. Según Lowe, no es más que parte del camino en la edificación de un titán del entretenimiento: "Es cierto que tuvimos graves problemas financieros. Problemas de efectivo. A lo largo del último año tuvimos que pedir del orden de 45 millones durante varios meses seguidos, pero también tuvo problemas financieros Netflix y RedBox. En Netflix hubo un momento en que cada 90 días parecía que se iba a tener que cerrar el negocio porque no conseguían dinero, y ahora mire, es un éxito increíble."
A pesar de sus intenciones de expansión, mirando hacia nuestro país como una especie de "tierra prometida", los números no mienten, y si casi no pueden sobrevivir en su país de origen, no están preparados para expandir la cobertura de su servicio. O quién sabe, quizás tienen un as en la manga y consigan salir a flote. Sería curioso ver cómo responde el público español a la posibilidad de ir al cine todas las veces que quieran por unos diez euros al mes. Aunque los actuales clientes de MoviePass en Estados Unidos han visto cómo se restringía el número de películas mensuales, la lista de títulos disponibles o incluso se les dificultaba la baja del servicio. Lo dicho, va a ser un desembarco interesante, de llegar a hacerse.

La sombra de la ley: Si, se puede

La sombra de la ley
Dirección
Guion
Patxi Amezcua
Música
Manuel Riveiro, Xavier Font
Fotografía
Josu Inchaustegui
Reparto
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Durante muchos años nos hemos quejado de que el cine español -esa entelequia apenas existente...- no ofrece al público productos comerciales de calidad, de que lo único que se le ofrecía al espectador eran dramas intimistas -que normalmente tenían poco presupuesto-. Pero el pulso actual de la situación del cine en nuestro país nos demuestra que no, que somos capaces de crear películas de gran producción, recreaciones históricas, comedias comerciales, y todo ello de gran calidad. Si, se puede hacer. Otra cosa es la voluntad y la capacidad de quienes se meten en estos fregaos.

Y da la casualidad que Dani de la Torre se ha arremangado y se ha metido de lleno en un complejo universo histórico, del que ha salido airoso al crear una película heredera del cine clásico de gángsters, demostrando que todos esos conflictos que hemos visto en las caras de George Raft, de James Cagney, de Humphrey Bogart, también pasaban en España. Que si en Chicago había ley seca y mafiosos, en Barcelona en 1921 había cabarets, extorsiones, sindicalistas, anarquistas, políticos corruptos y policía brutal. Un caldo de cultivo que puede explotar en cualquier momento y de la manera más agresiva. Si en su primera largometraje deslumbró con "El desconocido", con una narrativa deslumbrante y una buena trama, ahora se confirma la capacidad para contar una historia con gran soltura y sin bajar el ritmo en ningún momento: las más de dos horas de proyección te mantienen absolutamente pegado al asiento, con una fascinante historia contada de la mejor manera posible y con una factura de auténtico lujo. Cine español de gran nivel.

Pero ese marco histórico no serviría de nada sin una buena historia, y esta película la tiene: justo antes del golpe de estado que realizó el general Primo de Rivera en España en 1923, la convulsa situación laboral de principios del siglo XX en Barcelona se desequilibra cuando un tren que transporta una partida de armas del ejército es robado. Y la policía tiene que encontrar esas armas como sea, llegando un policía desde Madrid para ayudar a las investigaciones...

Aunque es cierto que el dibujo de personajes es un poco grueso -o todo lo grueso que se pudiera esperar de reconocibles arquetipos como los mafiosos, los policías, los militares, los políticos, los anarquistas...- el excelente trabajo en la dirección de actores suple ese trazo que podría haber sido mejorable, destacando sobre todo el protagonista, Luis Tosar, en plan héroe clásico que viene a sacar la basura y arreglar todos los entuertos. Merece la pena también señalar a Ernesto Alterio, que confirma su gran versatilidad con el personaje de un policía corrupto verdaderamente nauseabundo, así como un Vicente Romero que da vida al jefe de una infame brigada de investigación que puede tener todos los vicios imaginables. Y los inimaginables, también. En general, está representado casi el actual "all-star" del cine español, desde la preciosa Michelle Jenner hasta Paco Tous o Fernando Cayo, todos muy bien encajados en sus respectivos personajes.

Pero lo que realmente me ha llamado la atención, además de la deslumbrante (y cara) producción que recrea a la perfección y de manera absolutamente creíble la Barcelona de principios del siglo XX, es la maestría del director a la hora de rodar secuencias de acción que en nada tienen que envidiar a las del Hollywood más clásico -e incluso del más actual-. Había momentos en los que, evidentemente, veíamos "Los intocables de Eliot Ness" de DePalma, el "Cotton Club" de Coppola o "Camino a la Perdición" de Mendes. Pero todo ello encajado en lo más castizo de nuestro país, amén de trazar la reflexión de que en todos sitios se cuecen habas, y que lo ilegal -desde la prostitución, la extorsión, o la mismísima guerra- es lo mejor para hacerse rico rápidamente. También merece la pena señalar la excelente banda sonora

Resulta irónico que en el 2018, con todos los problemas que estamos viviendo en todos los ámbitos, podamos ver que a principios del siglo pasado también pasaba aproximadamente lo mismo. Eso es lo maravilloso del cine norteamericano, que es capaz de revisar su propia historia a través de apasionantes aventuras, de personajes reconocibles (y creíbles) y de todo un imaginario que ya se ha implantado en el inconsciente colectivo del espectador: no es sólo el séptimo de caballería y el General Custer, o Wyatt Earp, o Al Capone, o al Teniente Coronel Kilgore -ese al que le gustaba el olor del napalm por la mañana en las playas de Vietnam porque olía a victoria-, sino todos aquellos personajes que nos han desvelado las apasionantes historias que han sucedido en el pasado.

Todos los países y pueblos las tienen, igual de fascinantes, igual de intrincadas: nuestro país, las tiene como el que más: desde Viriato a Boabdil, desde Felipe II a Pepe Botella. Se puede hacer cine comercial, cine espectáculo, sin caer en la poca calidad. Si, se puede hacer cine tan fascinante como el más clásico cine americano, con la misma factura y con el mismo empaque. Y lo que es mejor, con personajes igual o más fascinantes. 

TRAILER

El Reino: De La Torre, solo ante el peligro

El Reino
Dirección
Guion
Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Música
Olivier Arson
Fotografía
Álex de Pablo
Reparto
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Sorogoyen ya se mostró como un hábil realizador en su anterior película "Que Dios nos perdone" tomando también una página real de nuestra historia -la llegada del Papa a Madrid el 2011, el movimiento 15-m, etc.- para enmarcar un thriller policíaco muy bien articulado con personajes muy potentes y con la habilidad de volver a contar, en clave patria, la fórmula explotada hasta la saciedad de los dos policías antagónicos a la caza de un psicópata. Bien, pues ahora y contando con la misma coguionista Isabel Peña, es capaz de volverse a mirar en el espejo de una realidad dolorosamente reconocible, la de la corrupción política en España. Ahí queda eso.

Como amante del séptimo arte, siempre he admirado la capacidad que tiene la sociedad norteamericana de mostrar claramente -y a veces, dolorosamente e incluso ridículamente- sus propios problemas sociales en todos los ámbitos, fustigando los peores temores y fantasmas y aireándolos para contar historias apasionantes. Desde los narcotraficantes de Miami hasta la Guerra Civil; desde las masacres a los Indios apaches hasta la Guerra de Vietnam. En todos y cada uno de esos ámbitos hemos visto a héroes y antihéroes, en perfectas trasposiciones dramáticas -a veces ficticias y otras basadas con total evidencia en casos reales- de todas las bases argumentales de las historias más clásicas, heredadas de la mismísima dramática Aristotélica.

Y eso, en el cine español se ha hecho poco; o se ha hecho quizás de una hábil manera cómica, como realizó el maestro Berlanga, mostrándonos en un espejo nuestros más ridículos aspectos de nuestra historia. Pero pocas veces se ha utilizado el marco de la realidad para contar una ficción cinematográfica con verdadero interés: tendríamos que remontarnos a los mágicos "El Crack" y "El crack 2" de Garci para ver algo en este sentido. Pero Sorogoyen, con gran inteligencia y dotado de una gran capacidad como realizador, ha revisado y actualizado este modo de ver cine, y nos ha ofrecido un producto realmente brillante; excelente tanto en forma como en fondo. Con un marco, el de la corrupción política, que tantas y tantas veces hemos oído -y visto- en la televisión, en la prensa, en la radio, en el congreso, en el bar de la esquina...en todos sitios. Por todos lados.

En ese contexto en el que nadie conoce a nadie, en el que todos son amigos hasta que dejan de serlo por verse implicados, en el que todo el mundo calla, consiente y mira hacia otro lado, cuando te llega el momento y te toca, te toca. Y es el momento en el que las ratas abandonan el barco en tropel, el momento del sálvese quien pueda. Al precio que sea, llegando el famoso -e infame- y peligroso "fuego amigo", el cruel "cuerpo a tierra que vienen los nuestros".

Pero lo más original de la historia es que, aunque hayamos visto esta fórmula por poner un ejemplo en la famosa "Uno de los nuestros" de Scorsese -de la que es justa heredera tanto a nivel argumental como a nivel visual- Sorogoyen tiene la gran habilidad (y capacidad) de contextualizarla hace unos cuantos años en nuestro país: el vicepresidente de una comunidad autónoma se ve implicado en un caso grave de corrupción, y es entonces cuando todos los miembros del partido al que pertenece, y que siempre lo han apoyado, ahora le dan la espalda, echándolo a los leones; ante lo que él, claro, intentará contraatacar con todo lo que pueda, y hablando en términos políticos, intentando "poner en marcha el ventilador de mierda" para que todo el mundo tema acabar salpicado y de esa forma salvarse...

De alguna forma, viendo este estiloso (y estilizado) film he recordado a Fred Zinemman y su "Sólo ante el peligro", e incluso su "remake" en "Atmósfera Cero" de Hyams: el protagonista se ve poco a poco desprovisto de quienes le apoyan, hasta que, a la desesperada, intentará sobrevivir como pueda. Este enfrentamiento no solo lo podemos ver a nivel argumental, en una espiral cada vez mayor de desesperación -y hasta locura- sino también a nivel actoral: no hay que descubrir que Antonio de la Torre es uno de los mejores actores que existen en nuestro país, y se enfrenta a los nombres más floridos de la interpretación del panorama nacional -Pou, Wagener, Lennie, Fresneda...- saliendo no solo airoso, sino de manera superlativa. Su interpretación está llena de matices, desde la mayor calma a la ironía, de la compasión a la crueldad, de la complicidad a la traición, una verdadera sinfonía actoral que orquesta con una maestría realmente apabullante. Su mirada azul puede acerarse de la manera más fría o compungirse en lágrimas con la mayor calidez. Y todo ello con una demoledora credibilidad, humanizando al corrupto, como Ray Liotta humanizó al gánster de "Uno de los nuestros" -referencia que hicimos anteriormente y no ya a nivel narrativo y visual, sino también interpretativo-. Porque De la Torre es la incuestionable estrella del show; sobre sus hombros recae todo el peso de la película, y consigue soportarlo sobradamente. Es más: creo que pocos actores habrían sabido dibujar tan bien un tipo de personaje tan reconocible en la España actual.

Aunque el guión es realmente modélico en muchos casos, no es menos cierto que desde mi modesto punto de vista, contiene cierta ingenuidad: hay varios momentos en los que no resultan creíbles ciertas reacciones, sobre todo cuando la acción se precipita y la integridad personal -y familiar- del protagonista se ve comprometida. No obstante, son momentos puntuales que están sobradamente compensados por otros picos de gran intensidad dramática absolutamente desgarradora, articulados con una dirección deslumbrante, que no deja respirar ni un segundo de las más de dos horas y diez de proyección que pasan en un verdadero suspiro.

Especial mención quiero hacer también a la banda sonora de Olivier Arson -que también participó en su anterior película "Que Dios nos perdone"- con gran estilo y generando ese estado de complejas situaciones que tienen verdaderas pocas soluciones "por las buenas". Ya desde el minuto uno de la historia la factura nos hace entrar de lleno en esa carrera contrarreloj que tiene el protagonista en todos los sentidos: por triunfar, por crecer, por sobresalir, por medrar... y luego por sobrevivir.

Suelo ser enemigo del llamado "cine necesario", porque no me gustan las dolientes revisiones históricas en las que muchos se lamen las heridas, intentando mostrar a la gente lo malo o bueno que puede ser algo, dando "lecciones de moralidad" de una manera irritantemente pretenciosa: suelen ser historias maniqueas, llenas de tópicos -por reales que puedan ser-. Pero el cine no es real, ni tiene que serlo; "suena" a real, y es lo que tan maravillosamente se hace en esta película. Lo que vemos bien pudiera ser cualquier página de nuestra historia reciente, aunque es ficticia. Del cine norteamericano hemos aprendido que se puede revisar la historia -como en "Todos los hombres del presidente", por ejemplo...- pero desde una óptica cinematográfica, con un relato que resulte apasionante, como sucede con "El Reino", donde podemos ver cómo alguien acorralado es capaz de revolverse y defenderse cuando todos le dan la espalda, llegando a cualquier medio -la traición incluida- para poder salvarse. Y por supuesto, quedándose solo ante el peligro, como suelen quedarse al final los corruptos cuando son descubiertos.

Es con diferencia la mejor oferta cinematográfica actual de la cartelera, absolutamente recomendable no ya por ver en una pantalla lo que ya hayamos podido ver en los informativos o los periódicos, sino por ver un desarrollo de un personaje humano, alguien en el que quizás podríamos reconocernos, por mucho que pueda costarnos, en un determinado momento. Bien por Sorogoyen. Maravilloso De la Torre. 

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