El hombre de las Mil caras: Nadie conoce a nadie

El hombre de las mil caras
Director
Guión
Alberto Rodríguez, Rafael Cobos (Libro: Manuel Cerdán)
Música
Julio de la Rosa
Fotografía
Alex Catalán
Reparto

Después de su esplendorosa "La Isla Mínima", donde se repasaba con una lucidez y profundidad inusitada no solo una investigación criminal sobre dos niñas asesinadas, sino también un fresco de la sociedad española en la transición democrática, ahora Rodríguez da un paso más en la historia de España, para airear uno de los casos más sangrantes de corrupción en los últimos tiempos: el del exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán, aunque en realidad el maestro de marionetas, el que organizó, orquestó y encima se llevó todos los millones fuera Francisco Paesa, un personaje singular que fue empresario, espía, traficante de armas... un verdadero trilero de guante blanco, capaz de engañar a cualquiera, por cercano que le fuera. Alguien al que nadie -yo creo que ni él mismo...- conocía.

Antes de meterme en harina a la hora de hablar de la película protagonizada ejemplarmente por Eduard Fernández y José Coronado, quisiera hacer un matiz: me encantan las películas de espías, de intrigas, de recovecos... pero cuando hay acción. Jason Bourne, James Bond, Ethan Hunt (el de Misión Imposible) y así un largo etcétera de personajes realmente me parecen fascinantes. Pero cuando estas películas de espías no tienen acción, ni persecuciones, ni tiros, me resultan extremadamente tediosas, como por ejemplo casi todas las adaptaciones de John LeCarré que hemos visto (y con el máximo exponente de "El Topo" donde los intricados resortes de guión no consiguen que el espectador no se duerma en el sillón).

Bien, desde mi modesto parecer la complejísima red de engañifas que Paesa realizaba con la misma naturalidad que respiraba y que dejaba al Lazarillo de Tormes y a toda la picaresca española como a unos aficionados no es suficiente para mantener el ritmo de la cinta, que en algunos casos, decae notablemente y a la que solo la espectacular factura -Alex Catalán con una fotografía espléndida y sobre todo la magnífica banda sonora de Julio de la Rosa, uno de los mejores activos de esta película- consigue salvarla, sin olvidar por supuesto las interpretaciones realmente sobrecogedoras de Eduard Fernández, José Coronado, Carlos Santos y una contenida y acertadísima Marta Etura.

A pesar de ese ritmo en algunos momentos lento y la complejidad argumental -que a veces parece enmarañarse demasiado- "El hombre de las mil caras" tiene momentos brillantes, que vienen precisamente de mostrarnos no ya la parte de la historia de nuestro país -aunque esté muy bien narrada a través de informativos televisivos de la época- sino cómo funcionaban los entresijos y artimañas de Paesa. Son precisamente esos momentos los que dan fuelle e interés a la historia.

Siendo justos, la faceta de espía de Paesa es solo una de sus caras (y quizás sea la única que se ve en la película y que yo en mi ignorancia no veo dónde están las 999 restantes...); porque lo que este personaje era en realidad era un mentiroso compulsivo, alguien que para conseguir sus planes no dudaba en engañar hasta a su padre y que podríamos situarlo más en la órbita de Billy Ocean, el personaje de "Ocean's Eleven", lo que pasa es que en la versión cañí del equipo ni son once, ni son personajes interesantes -y aquí no quiero hacer spoiler, mejor ve a ver la película, que merece la pena-. Creo que este film debería haberse acercado más a "El Golpe" de Roy Hill, con un timo que había que articular con sumo cuidado, que a cualquier película de espías. Y por supuesto, guardarse en la recámara ese gran truco final con que coronar toda la trama -y que en la cinta queda algo desvaído...-. Incluso recuerdo dos películas que podrían haber sido dos referencias a la hora de articular este relato: por un lado "House of Games" de Mamet y por otro "Nueve Reinas" de Bielinsky. Habría sido mucho mejor haber jugado a las cajas chinas -donde cada caja tiene dentro otras muchas más- que al formato de "thriller", que como dije antes, sin acción se queda algo empequeñecido.

Porque en la película, aunque Paesa engañe con lucidez, ha sido un gran riesgo no situar al espectador como partícipe de esos timos desde el principio. Aunque supiéramos de ellos por la historia de nuestro país, creo que habría sido mucho más acertado hacer cómplice desde el minuto uno a todos los que estuvieran en la sala de cine, demostrando cómo Paesa era capaz de retorcer la realidad a su conveniencia con total naturalidad y lo que es mejor, con gran efectividad. De hecho ese intrincado, oscuro y misterioso personaje se merecía en realidad un tratamiento más profundo que el que vemos en el film, ya que el auténtico protagonista, el que evoluciona y cambia a lo largo de la historia no es precisamente ese "hombre de las mil caras", sino su amigo el piloto, cómplice de fechorías, y por supuesto, el exdirector de la Guardia Civil que se llevó la morterada y que tuvo que escapar a la carrera... para luego volver a entregarse. 


No obstante, ésta es una película indudablemente interesante y muy recomendable, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta, alternando momentos de tensión e intriga con un lúcido y retorcido sentido del humor. 

TRAILER

Criminal: La bestia Costner

Criminal
Director
Guión
Douglas Cook, David Weisberg
Música
Keith Power, Brian Tyler
Fotografía
Dana Gonzales
Reparto
La montaña rusa que ha supuesto la vida de Kevin Costner, desde su paulatino ascenso hasta llegar al bombazo de "Bailando con lobos" y su posterior desastre con "Waterworld" sigue y sigue. Ahora reciclado en maduro galán que ha llegado hasta ser el padre adoptivo de "Supermán", sigue su andadura demostrando que como actor tiene muchísimo más que decir que como director o incluso como cantante (que también ha hecho sus pinitos): ahora ha trascendido a su propia leyenda, y no tiene que ubicarse ya en el patrón del "american hero", porque Costner tiene más registros, a pesar de su hieratismo natural.

Antes de nada, dejar claro una cosa: "Criminal" es una película fallida por muchos motivos; lentitud en la narración, argumento que no termina de ubicarse ni en la ciencia ficción, ni en el thriller, ni en la acción, ni en nada, resolución demasiado conservadora habiendo visto el tono restante de toda la película... Aún así, tengo que decir que me gustó. No solo eso, también me fascinó durante algunos momentos y creo que está rodada con oficio y acierto en las secuencias de acción -por fin un director que no piensa que los movimientos de cámara "enriquecen" las secuencias de acción!!!-.

El film plantea una compleja operación médica en la que se insertan los recuerdos y personalidad de un fallecido a una zona cerebral de un donante. El problema es que el receptor de toda esa información resulta ser un psicópata de manual, un tipo indeseable, peligroso, y lo que es peor, impredecible. Y en esa tesitura, hay en marcha una compleja situación en la que un hacker pretende dejar con el culo al aire al gobierno de los Estados Unidos, que puede poner al mundo al borde de una amenaza nuclear.

En ese bizarro mix en el que podemos ver desde las amenazas de seguridad en la información gubernamental en la mejor tradición de Edward Snowden hasta los entresijos políticos de las agencias de inteligencia -dispuestas a, literalmente, lo que sea con tal de conseguir sus planes y no salirse del presupuesto del congreso...- hay un aporte interesante: la relación y posterior humanización entre un médico y su paciente, en el límite de lo éticamente posible en la ciencia. ¿Sería razonable extraer los recuerdos de un moribundo para insertarlos en otra persona y de esa forma, convertir en inmortal al que ya no existe? ¿Qué pasa entonces con los recuerdos del del receptor, se integran con los nuevos o se borran? ¿Qué personalidad termina por dominar a quien han insertado los recuerdos? Interesante planteamiento que únicamente araña la superficie de un guión que podría haber estado mucho mejor.

Con un reparto de campanillas entre los que están los sólidos Gary Oldman, Tommy Lee Jones y una más que creíble Gal -Wonder Woman- Gadot, Kevin Costner sobresale por derecho propio, es la gran estrella del show. Y es paradójico cómo esta figura, antaño un verdadero referente en personajes buenos, ahora es capaz de convertirse en el mayor cabronazo que hayamos visto en mucho tiempo. Aún más, con todas las fronteras morales difuminadas en una personalidad que tiene poco que ver con la humana. No se trata ya de bondad o maldad, sino simplemente de vivir completamente al margen de cualquier regla moral de la sociedad. A su rollo, vamos. Y lo que ya es el remate de los tomates es cómo los recuerdos de un agente a punto de morir son capaces de "humanizar" a esta bestia parda, haciéndole sentir por primera vez de una manera más o menos "normal".

Con producción británica, esta interesante película se queda en parte fallida por la falta de definición en un guión que intenta contar muchas cosas... y al final no cuenta mucho. Aún así, resulta interesante a ratos. 

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Bridget Jones' Baby: No puede ser lo mismo...

Bridget Jones' Baby
Director
Guión
Emma Thompson, Helen Fielding, Dan Mazer (Personajes: Helen Fielding)
Música
Craig Armstrong
Fotografía
Andrew Dunn
Reparto

Tanto el personaje de Bridget Jones -una auténtica petarda con la habilidad de fastidiar casi todo lo que toca, especialmente sus relaciones sentimentales- como la propia saga de novelas y  películas a día de hoy resulta por menos que agotada: las gracietas, ya nada pizpiretas de la que un día fue Renée Zellweger -que ahora es una especie de careta inexpresiva que se parece algo a ella...- los líos de clásica comedia sentimental británica, al estilo de "Cuatro Bodas y un Funeral", los galanes que rondan en la órbita de la protagonista -y entre los que están el mismísimo Hugh Grant, que también estaba en la antes mencionada comedia...- y todo ese universo resultan y cansinos. Y la original fórmula de la narradora en tercera persona (que es precisamente el origen y génesis de todo el proyecto, que recordemos que se llama "El Diario de Bridget Jones"...) ya casi ni existe: únicamente unos recursos esporádicos para justificar esa voz en "off" contándonos supuestamente lo que no vemos en pantalla. Pero el problema es que nos cuenta precisamente lo que estamos viendo, y la trilogía de películas con este personaje es muy, muy cansina.

Ya sabemos de sobra lo torpe que es Bridget -por cierto, interpretada con afán por una actriz norteamericana que tuvo que esforzarse lo suyo en cambiar su acento- y su desastre de vida: bueno pues ahora resulta que ha alcanzado a la madurez una cierta estabilidad laboral, personal...e incluso de su peso! Pero como no podía ser de otra forma, la cabra tira al monte y Bridget vuelve a liarla más que nunca, quedándose embarazada y sin saber quién es el padre -y con esto no hago ningún spoiler, que sale en todos los trailers...-

Aunque personalmente crea que esta saga de películas esté realmente sobrevalorada, reconozco que a lo largo de las tres películas hay situaciones y momentos divertidos, sobre todo porque tanto Colin Firth como Hugh Grant y ahora Patrick Dempsey son buenos actores y sin olvidar el contrapunto de Zellweger, que por cierto estuvo nominada al Oscar por la primera de la saga. Las situaciones planteadas por el universo creado por la novelista Helen Fielding son absolutamente rocambolescas y llevadas al extremo, sobre todo en la segunda parte, pero en esta tercera ha contado para el guión con la ayuda de nada más y nada menos que Emma Thompson, que también interpreta el descacharrante papel de la ginecóloga de la protagonista y que se ve envuelta en todas las clásicas intrigas de la megapetarda de Bridget.

Me ha resultado especialmente chirriante cómo una actriz absolutamente identificada con un personaje (Zellweger con Bridget Jones) ahora se separa de ella radicalmente, tanto por su peso (Bridget siempre ha sido una gordita graciosa, y ahora resulta ser una adicta al spinning con figura de adolescente...) como por su cara: los entrañables mohines y mofletes que tenía ya han desaparecido, quedando sustituidos por unas artificiales muecas subrayadas de botox que rozan la inexpresividad más ridícula.

El desarrollo del film es bastante desigual y aunque haya momentos muy divertidos -especialmente en el desenlace de la historia, que por cierto, deja bastantes cabos sueltos con la intención (oh, no!) de continuar la saga...- el resultado final no es del todo satisfactorio, al carecer de la originalidad y simpleza de la primera película de la saga, aunque no obstante, supera con creces una segunda parte que fue realmente penosa. Casi todos los lugares comunes -por supuesto, incluyendo el "All by myself" como himno...- vuelven a repetirse una y otra vez, y lo que me da pena es que el tono paródico y cómplice sobre todo de la primera película, ha terminado de perderse y casi se llega a tomar todo "en serio", cuando precisamente el acierto de este personaje, novelas y películas está -y debe estar- en el delirio permanente.

La directora Sharon Maguire se ha vuelto a poner detrás de la cámara y ha recuperado frescura, pero solo en parte. Porque por mucho que queramos congelar, pasteurizar, mejorar y optimizar algo que pasó hace ya quince años (nada más y nada menos, que fue la fecha del estreno de "El Diario de Bridget Jones", en 2001...) no puede ser lo mismo. Ni la película, ni sobre todo ella, que a base de intentar mantener como fuera su edad de hace quince años lo que ha conseguido es ser otra persona, en una especie de bizarra caricatura.  

TRAILER