> Canal de Cine Federico Casado Reina

Dr. Strange en el Multiverso de la Locura: Divino Caos

Dr. Strange en el Multiverso de la locura

Dirección
Guion
Michael Waldron. Cómic: Steve Ditko, Stan Lee
Música
Danny Elfman
Fotografía
John Mathieson
Reparto

Una de las películas más deseadas de todo el universo Marvel en esta nueva fase por fin ha llegado a las pantallas, auspiciada por los mejores indicios, desde el personaje más carismático de los cómics hasta uno de los mejores actores del momento, pasando por la dirección de un verdadero clásico y amante de los cómics como Sam Raimi -que además ya dirigiera la primera trilogía de Spiderman- y para colofón, el genial Danny Elfman a la banda sonora. Redoble de tambores para este estreno que ha levantado probablemente uno de los mayores hypes de la casa de las ideas desde "Vengadores: Infinity War".

Y la verdad es que las expectativas han sido superadas con creces, ya que la película es de las mejores de todo el universo Marvel/Disney, porque precisamente se ha dejado a Raimi que siga con sus claves y su personalidad como director. Esas claves que hemos visto -y disfrutado- en toda su filmografía, y que tiene ese encantador toque casposo, con claras influencias visuales a los cómics, y que en esta ocasión van al pelo con una historia que, eso sí, es algo compleja y puede llegar a resultar confusa si no estás familiarizado con el personaje: el Dr. Strange es de los superhéroes más valorados del planeta, aunque ha perdido al amor de su vida. En plena boda, se enfrenta a una amenaza mística en medio de la ciudad, y se da cuenta que el origen es el salto de un universo paralelo al nuestro…

Con esta premisa, se recuperan personajes importantes no sólo para el arco argumental del propio Dr. Strange -como Wong, ahora convertido en hechicero supremo- sino a la Bruja Escarlata, integrada ya en el ecosistema general de Marvel tras el éxito de la serie televisiva "Wanda Visión", de la que se recuperan varias ideas para esta película. Un "collage" bastante bien encajado, salpicado por secuencias de acción realmente apabullantes, con un despliegue técnico y visual que te deja literalmente pegado en el asiento. Si en la primera parte del Dr. Strange había hallazgos originales, ahora ya es un completo delirio, que sobrepasa literalmente la capacidad de imaginar que podamos tener. Un desmadre esplendoroso de imágenes que comportan esa cantidad infinita de universos, en -como dice el título- una locura en la que no sabemos dónde vamos a quedarnos.

Merece la pena señalar que Marvel ha intentado crear no solo una película para los neófitos en el cine de superhéroes y cómics, sino también para todos los aficionados que se sentirán más que bien con el reencuentro de personajes míticos de todas las sagas Marvel -tanto en cine como en cómicos y que no vamos a desvelar- y que en cualquier momento aparecen. Un reencuentro entrañable y reconfortante.

A nivel técnico, más allá de las bondades de la narrativa de Raimi y de un montaje espectacular, hay que quitarse el sombrero con el trabajo del genial Elfman, que hace una de las mejores bandas sonoras de toda su carrera, definiendo al personaje, las batallas, el suspense, la intriga, con una partitura realmente exquisita, tan llena de matices como el guión o los personajes. De diez, vamos.

En el cómputo general, nos encontramos con una de las películas más redondas de todo Marvel -incluyendo la genialidad y literalidad del primer Iron Man y la épica de la primera de Vengadores- que te atrapa prácticamente desde el primer fotograma, y no te suelta hasta las dos secuencias post-créditos (que no hay que perderse, especialmente la primera!!!) demostrando que el Dr. Strange es la gran apuesta de Marvel por la continuidad de la saga de superhéroes en el cine, no ya como mentor de otros -el joven y alocado Spiderman- sino como un personaje en sí mismo, capaz de desarrollar su propia saga. Y si encima tenemos al sobresaliente Cumberbatch como protagonista, pues ya están todos los ingredientes para disfrutar de lo lindo. Ojalá que Disney deje a los creativos seguir con sus propias claves a la hora de hacer su cine, y no imponga estúpidos criterios comerciales -como ya ha hecho anteriormente, destrozando algunas películas-. Este es el camino.

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El mundo es vuestro: Demasiado barullo y (mal) empacho berlanguiano



Dirección
Guion
Sergio Espí Rubio, Alfonso Sánchez
Música
Juan Cantón
Fotografía
Alejandro Espadero
Reparto

Los compadres, el Rafi y el Fali, han vuelto a traernos una nueva ración de enterismo. El problema es que no es una ración, sino veinte, treinta raciones. Un empacho de raciones de enterismo, que ya intenta utilizar todos los recursos posibles argumentales y estilísticos para crear un verdadero delirio en lo que debería ser una comedia. O mejor dicho, una sátira. Lo que sucede es que este tipo de reflexiones, se realiza con una precisión milimétrica, con una intención vitriólica, para acertar en el tiro de lleno. Sin dudas, sin titubeos. Al centro y hasta el fondo.

El problema es que en esta tercera película (que se supone cierra la "trilogía" que creó Sánchez con "El mundo es…") se tocan demasiados palos, demasiados temas, y demasiados tonos: a veces sarcástica, a veces reflexiva, a veces realista. De manera que no sabe uno a qué carta quedarse. Y luego está el tema del barullo: porque hay demasiado. Prácticamente desde el brillantísimo arranque (lo mejor con diferencia, con un duelo entre el protagonista Sánchez y Antonio de la Torre, realmente antológico…) toda la temática parece metida con calzador: pelotazos, empresarios, corrupción, una montería, Chinos, políticos de todo signo, poder, dinero… un delirio demasiado aturrullado que explota cada cinco minutos. El referente berlanguiano no sólo está presente en el homenaje a tres de sus mejores trabajos (La trilogía de La Escopeta Nacional, Bienvenido Mr. Marshall -ahora en versión China- y La Vaquilla), sino también en la narrativa, ya que Sánchez hace uso del plano secuencia, a modo del maestro valenciano, sólo que ahora todo parece menos controlado, más caótico, incluso diría que confuso. Se solapan personajes, diálogos, temas, sin llegar a quedarse en nada. Todo a borbotones. Y es cierto que en algunos momentos hay aciertos totales (o parciales) pero en la mayoría de los casos, está demasiado confuso todo.

Eso me lleva a reflexionar no sólo con Berlanga, sino con otro "referente" que el director, guionista y protagonista de la historia, Alfonso Sánchez, ha citado en la promoción de la película, que son los Monty Python, el genial grupo humorístico británico que revolucionó la televisión y el cine en el siglo pasado. La mayor diferencia, es que en películas tan locas como "La vida de Brian", lo que parece sorpresivo, está milimétricamente calculado. Y ese control no se transmite en ningún fotograma de esta aventura compadril. Es más, yo diría que la comedia, como uno de los más difíciles géneros de la historia del cine, necesita un alarde de control argumental y de chistes, que si no se hace, queda todo deslabazado, el mensaje se pierde y lo único que se consigue son chistes la mayoría de veces ineficaces. Baste citar a maestros de la comedia como Blake Edwards, Billy Wilder o el citado Berlanga. No sólo conseguían que nos troncháramos de risa en la silla, sino además colar soterrados (e inteligentes) mensajes de toda índole, desde la política a la misma naturaleza humana. Claro que se hacía con la finura de un cirujano que manejara un bisturí finísimo que es capaz de eliminar capa a capa del mensaje, y ahora lo que se utiliza es un torpe martillo que no hace más que ruido, quedando todo demasiado obvio, demasiado burdo, demasiado tosco.

Hay que elogiar el gran esfuerzo realizado por todo el equipo técnico/artístico mayoritariamente andaluz, pero no es menos cierto que el nivel actoral -bien por la dirección de actores, bien por la inexperiencia o sobreactuación de otros- llega a ser bochornoso en algunos momentos. Porque llegar al extremo no hace falta para hacer reír, y las caricaturas llegan a ser verdaderos esperpentos. Y ojo, que los esperpentos están bien, pero siempre que la película tenga el tono y la vocación de esperpento, y no se pontifique con el bien, el mal y se ponga uno serio y estupendo, ya que de esa manera es cuando todo chirría y no encaja.

Es una verdadera pena que el gran nivel alcanzado por su segunda película sobre "El mundo es…" haya bajado tanto en esta tercera parte, porque las expectativas y los personajes ya estaban sentando las bases para un colofón esperado. Pero es que resulta todo tan infantil, tan anacrónico, que es un despropósito pensar que a día de hoy todo sigue igual que en la época de la UCD (años setenta y ochenta del pasado siglo) donde se decidían las cosas en cacerías. Es más, el intento políticamente incorrecto de ese parche argumental estilo "el juego del calamar" metido con calzador (y que no desvelaré para no hacer spoiler) no encaja de ninguna manera. Se mire por donde se mire. Ni te lo puedes tomar en serio -porque no es la vocación ni la intención- ni tampoco a broma -porque en el contexto, no pega ni con cola-. De esa manera, es como si se quisiera meter en un cóctel elementos tan dispares y contrapuestos que es imposible que el resultado saliera bien, por mucho que se agitara. Quizás lo más acertado son los dibujos animados del comienzo con los créditos, porque es donde no chirrían los personajes y se puede aplicar lo del "todo vale". Porque en el resto de la película, no vale. No funciona.

Tengo la impresión prácticamente desde el inicio, que todo es demasiado incoherente, caótico, apresurado, donde todo el mundo tiene que hablar muy rápido, andar muy rápido, moverse muy rápido… para llegar a ninguna parte. 

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The Batman: Larga no, ETERNA

Dirección
Guion
Matt Reeves, Peter Craig. Personajes: Bob Kane, Bill Finger
Música
Michael Giacchino
Fotografía
Greig Fraser
Reparto

Nunca he terminado de ser fan ni del movimiento, ni de la estética "grunge", que tantos resultados ha dado David Fincher en el cine. Ese toque oscuro, virado a verde, donde casi se tienen que adivinar las cosas, llega a empachar. Ni siquiera con una justificación argumental -como una investigación criminal- logra entretener. Y ese es el gran pecado del cine, no entretener. Y es el que comete Matt Reeves con esta enesimoáva versión del hombre murciélago, revolcado en el feísmo, en lo sucio, en lo atormentado, trastornado, retorcido. Ya veíamos una Gotham City asquerosa, sucia, problemática y fatal en el "Joker" de Joaquin Phoenix, pero ahora ha sido todo amplificado, hasta el punto que el mismísimo Bruce Wayne, el llamado "príncipe de la ciudad" por sus amigos y enemigos, ahora es un chavalín desgarbado, pesaroso, acomplejado, oscuro. Y canijo. Muy canijo. Justo lo que no debería ser ni Wayne, ni Batman.

¿Que Pattinson es un buen actor? Hay que reconocerle registros acertados en su trayectoria, e incluso en esta película. Pero desde luego, no compone un personaje ni acorde con los cómics, ni acorde con el argumento de la película, que resulta de lo más tedioso, lineal, previsible y tópico. En un intento de originalidad, cambian al enemigo por antonomasia de Batman (que es el Joker, claro) por Enigma, otro de sus adversarios, pero mutado en algo mucho más siniestro, más oculto, menos colorista. Porque en esta película casi no hay colores. Todo está contado en blancos y negros (sobre todo negros). Y todo se estira muchíiiisimo, de manera injustificada. Más de tres horas de película que llega a hacerse realmente pesada, tediosa, aburrida. Se podría haber simplificado todo muchísimo más, llegando a una duración incluso de hora y media (así como suena). Porque en buena parte del metraje NO PASA NADA. Y cuando pasa algo, lo hace de manera muy lenta. Incluso las secuencias de acción (pocas, pero las hay, y si has visto el tráiler, ya las has visto casi…) están coreografiadas de manera un tanto plana, distante, nada que ver con las espectaculares peleas y evoluciones que hemos visto en la versión Affleck de Batman.

Todas mis esperanzas han caído en saco roto, porque estamos hablando del mejor superhéroe de la historia no ya del cómic, sino de la historia de la ficción. Porque ¿cómo puede ser de bueno un personaje que tiene cosas de Sherlock Holmes, de Drácula y de El Zorro? Pues eso, el mejor. Un superhéroe, que no es superhéroe. Que no tiene poderes sobrehumanos como otros personajes de la DC como Supermán o Flash. Pero eso sí, tiene una voluntad incorruptible, y una inteligencia y sagacidad que le hace estar preparado para cualquier situación, y lo que es mejor, solucionarla. Porque Batman siempre tiene un plan. Para todo.

Y aquí, el personaje está atribulado, desquiciado, no sabe para donde tirar en muchas ocasiones. Han humanizado tanto, tanto la película, que lo han desposeído de toda la mitología propia de Batman. De la galanura de Bruce Wayne, de la coquetería con Catwoman (que ahora no tiene en absoluto, sin química alguna con Zoe Kravitz), de todo casi.

Resulta inevitable recordar la gloriosa trilogía de Nolan, de la que es heredera en lo trascendental, y por supuesto en la estética, pero aún más extrema. Sólo que Nolan es capaz de aflojar y aumentar el ritmo, porque como cineasta le pega varias vueltas a Reeves, que aunque ha sido voluntarioso, no ha llegado ni de lejos al nivel que se le esperaba. Aunque este director hizo una revisión lustrosa de la saga de los simios, en esta ocasión ha fallado en muchas cosas: en el casting, para empezar -como ya dijimos antes-. En la estética para seguir -porque no se ve nada-. Y para rematar, en el ritmo y duración, que es sencillamente ETERNA. No me recuerdo en ninguna película de Batman (incluso en el espanto protagonizado por George Clooney) mirando el reloj cada cinco minutos para ver si acababa. Pero ahora si lo he hecho. Porque la trama es lineal, casi única, en una investigación policial que no es tampoco demasiado compleja. Y la historia no da para más.

Eso sí, hay que reconocer un gran acierto en la banda sonora de Michael Giacchino, que perfila el universo de Batman y le da el toque épico que necesita. No obstante, salvo eso y algún que otro detalle, ha sido una gran decepción en todos los aspectos. Sólo me queda la nostalgia de pensar qué habría sido de este proyecto si en efecto, lo hubiera escrito, dirigido y protagonizado Ben Affleck (como era la intención original de Warner), uno de los mejores Batman / Bruce Wayne, que haya visto la historia del cine. 

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