Spiderman (lejos de casa): El heredero de Tony Stark

Spiderman (lejos de casa)
Dirección
Guion
Chris McKenna, Erik Sommers (Personajes: Steve Ditko, Stan Lee)
Música
Michael Giacchino
Fotografía
Matthew J. Lloyd
Reparto
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Tras el monumental final de la última fase del universo Marvel/Disney (el llamado MCU), parecía que todos los personajes estaban prácticamente agotados. Pero no ha sido así, ya que nuestro vecino y amigo Spiderman parece gozar de toda la buena salud que se le esperaría, ya que en el fondo no es más que un adolescente atolondrado (algo que se había perdido y que con la llegada de Tom Holland al papel se recuperó de manera excelente) al que le queda mucho por vivir (y por aprender). Y como (casi) todo adolescente norteamericano que acaba del instituto, se va a pegar un viaje por toda Europa con sus compañeros de clase...

Con esta premisa que casi parece sacada de las películas adolescentes más ñoñas de Hollywood, se empieza a desentrañar una evolución en el personaje tanto de Spiderman (que ya se ha convertido en un Vengador del equipo titular tras el mecenazgo de Tony Stark, ha estado en el espacio, peleado con los villanos más peligrosos e incluso ha sobrevivido a su lucha con Thanos...) como en el personaje de Peter Parker (sigue enamorado de MJ, conspira con su amiguete Ned la forma de conquistarla, se ve asediado por Flash Thompson...).

Esa bizarra mezcla de atribuciones y responsabilidades resulta muy sugerente para el desarrollo de la historia, en la que se implica nada más y nada menos que el mismísimo Nick Furia, el mandamás de Shield, que ahora tiene una nueva misión para Spiderman, ya que unos extraños seres interdimensionales ponen en peligro la humanidad, e incluso un héroe de otro universo, Misterio, está para ayudarles...

Marvel le tiene cogido un poco el punto a todas estas películas de superhéroes, y a base de ensayo-error, ha sabido patentar una fórmula que funciona: acción a raudales -como siempre, espectaculares efectos visuales y planificación y montaje, casi cercano a la experiencia 2.0 de un videojuego, pero con seres reales....-, la amenaza interplanetaria, la organización mundial (y secreta) que requiere de la ayuda del héroe, y por supuesto, el contrapunto cómico -que en este caso proviene básicamente del atolondramiento propio de los jovencitos y jovencitas-. Todo ello bien mezclado para que no chirríe.

Watts, que ya dirigió la anterior "Homecoming" desarrolló muy bien el tono que quiso darle al personaje, al igual que los guionistas Sommers y McKenna (y estos últimos también colaboraron en la saga de Ant-Man): el toque desenfadado y juvenil propio de instituto, sin desmerecer la posible trascendentalidad que pudiera tener el personaje a la hora de salvar el mundo. Si en la anterior aventura era un único personaje más cercano al barrio (el Buitre) ahora todo se complica mucho más. Y aunque Tony Stark ya no está para ayudarlo (murió en Vengadores: Endgame) su legado sí que está presente, tanto por su chófer y guardaespaldas Happy como por toda la tecnología que Peter ya ha integrado en su traje y su forma de actuar. De hecho, parece que va a ser él quien sea el directo heredero de la faceta más heroica de Stark.

En cuanto a Misterio, aunque se separa bastante del villano clásico de los cómics y uno de los grandes enemigos de Spiderman, han sabido adaptarlo muy bien a todo el argumento de la película, encajando a la perfección con la brillante participación de Jake Gyllenhaal. Realmente impresionantes son las apariciones de este personaje, que además dotan de una gran e interesante dimensión no solo a la relación que tiene con Peter Parker, sino además con Shield y con toda la humanidad.

Merece la pena destacar el excelente trabajo a la banda sonora de Michael Giacchino, que sabe rescatar los leitmotivs propios de cada personaje (Iron Man, Vengadores, Spiderman, etc.) cuando los necesita, aglutinando una partitura realmente brillante y que es el broche de oro para una gran espectacularidad en prácticamente toda la película. Una épica que además se complementa con ese toque de pimienta que es la irreverencia propia de Spiderman y que tanto en falta habíamos echado hasta que Holland se puso por primera vez la máscara roja.

Visto lo visto, a esta fórmula le queda para rato: o mucho me equivoco o una vez aceptado ese legado tecnológico de Stark, Spiderman va a ser otro elemento clave en la siguiente fase de la Marvel/Disney -de hecho, es uno de los superhéroes más importantes de Marvel de toda la vida, justo es que vuelva a tener ese protagonismo...-. Han sabido conservar lo que ha funcionado hasta ahora, destilar lo que ha fallado -quizás una inútil seriedad en algunos casos, que no procedía- y admitir que estas películas no son más que caros y divertidos juguetes con los que disfrutar de un buen rato. Eso sí, con todos los elementos muy bien ajustados y destilando calidad, sin ser chapuceros -como han sido  veces con otros personajes-.

TRAILER

Toy Story 4: Hasta el infinito y más allá

Toy Story 4
Dirección
Guion
Andrew Stanton, Stephany Folsom (Historia: John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes, Stephany Folsom)
Música
Randy Newman
Aunque el titular de la crítica sea la frase de Buzz Lightyear -el mejor juguete del mundo-, el gran protagonista de la saga, sigue siendo Woody, el vaquero de trapo de inquebrantable fidelidad y de honor por encima de todo. Confieso que después de la monumental tercera parte de esta saga -que la considero absolutamente redonda e inmejorable- me costaba trabajo entender una continuación, sobre todo por lo bien que se cerraron todos los arcos argumentales. Pero en esta ocasión, y sin contar con Lasseter -alma y origen de Pixar y del universo Toy Story- se ha dado una vuelta de tuerca algo chillona, pero acertada. Con la misma trascendentalidad adulta que pudieran tener las anteriores, pero con el mismo (o más) sentido del humor y capacidad de conectar con los niños, que disfrutan de lo lindo con la película -la vi en un cine abarrotado de peques, que chillaban y disfrutaban casi a cada escena, y al final con un estruendoso aplauso-.

Andy le regaló su grupo de juguetes preferidos a Bonnie cuando se fue a la universidad, ahora la pequeña y dulce Bonnie se enfrenta al reto tremendo que todo niño debe superar: el primer día de guardería. Y como no puede ser de otra manera, todo el grupo estará pendiente de hacer feliz a la niña ante cualquier contingencia... claro que no se esperan que Bonnie traiga de la escuela un nuevo juguete hecho por ella misma: forky (que en español podría traducirse por "tenerdorcito", ya que "fork" es "tenedor"...).

Como siempre sucede argumentalmente en esta saga, el fino equilibrio se rompe con la aparición del nuevo juguete -ahora, el preferido de Bonnie- y hay una gran crisis, pero como siempre sucede, tendrán más que imaginación y recursos para afrontarla. Pero no solo aparece Forky, sino otros juguetes más que añadirán dimensiones aún más profundas a todo el grupo.

Aunque Disney esté absolutamente asentada dentro de sus franquicias, -Pixar es una de ellas- han sabido respetar la intención y calado de la saga, y aún la han dotado de mayor interés para los más pequeños, añadiendo personajes entrañables y divertidísimos (especial atención merecen los dos peluches del conejo y el pollito, así como el motorista canadiense). No hay que decir que la excelencia técnica es ya una marca, con un despliegue alucinante de colores, de movimientos, de realización, que te dejan absolutamente hipnotizado y que traslada toda la narrativa de la mejor película de aventuras a un film de animación. Lo mismo sucede con el guión -ya sucedía...-, que se aleja de una película clásica de dibujos animados para tener todos los resortes de la mejor película convencional. E insisto, aún más mérito porque no está Lasseter, que ha sido el inventor de toda esta maravillosa locura de Toy Story.

Por una vez, Disney ha acertado de pleno con esta cuarta parte, que respeta a la perfección a todos los personajes, los hace crecer -y cómo- y que casi se asegura la infinitud de una saga que puede llegar, como dice Buzz, hasta el infinito y más allá. Y si sigue así, ojalá que así sea.

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Xmen. Fénix Oscura: Una muy triste despedida de la Fox

Xmen: Fénix Oscura
Dirección
Guion
Simon Kinberg (Historia: John Byrne, Chris Claremont, Dave Cockrum. Cómic: Jack Kirby, Stan Lee)
Música
Hans Zimmer
Fotografía
Mauro Fiore
Reparto
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Hace 19 años (ahí es nada) la Fox decidía emprender uno de los experimentos cinematográficos que se han demostrado más rentables de los últimos tiempos: compró a Marvel la franquicia para poder hacer películas de superhéroes, concretamente de los Xmen y de los 4 fantásticos, dos de los pilares fundamentales de los cómics de esa editorial. Sony por su parte, hizo lo propio con el famoso Spiderman, y paralelamente Marvel Studios apostó por los Vengadores y todos los demás (Iron Man, Capitán América, Thor, Hulk, etc.) con el beneplácito de Paramount. Con el paso del tiempo y demostrada su aceptación por el gran público, estas franquicias han sido paulatinamente absorbidas, por Disney, primero Marvel y así hasta llegar a Fox. Ahora todo es Disney. Y a ver a dónde van.

Por eso esta última película de los Xmen antes de ser "Disneyzados" podría haber sido más digna, más acertada. Mejor, vamos. Pero ahora parece que todos los actores que han estado vinculados han ido desapareciendo paulatinamente, desde Hugh Jackman -que hizo su epílogo con "Logan"- hasta todos los demás, que figuran en este colofón de la fase que comenzara Bryan Singer con bastante buen tino, y que poco a poco se ha ido desvirtuando y perdiendo interés hasta llegar a este engendro muy mal articulado, pésimamente dirigido, aburrido hasta la desesperación y que no aporta nada a la saga. Siempre he dicho que sin un buen guión, sin una buena historia, sin buenos personajes, toda la espectacularidad de los efectos especiales, o los esfuerzos de los actores (que en este caso son excelentes como la preciosa Sophie Turner -la Sansa Stark de "Juego de Tronos"-, Michael Fassbender, James McAvoy, Jennifer Lawrence...) no sirven para nada. Pues eso, que se han estrellado con -nunca mejor dicho- todo el equipo. El de los Xmen, claro.

Para colmo de males, el arco argumental de esta historia es de los más interesantes de toda la saga de los mutantes en el cómic: uno de los personajes principales de los Xmen, la mutante telépata y telekinética (puede leer la mente y mover cosas con la mente) Jean Grey se convierte en un ser superpoderoso al recibir radiación cósmica en un accidente en el espacio, y transformando su inocencia y bondad en maldad. Claro que todo esto va enmarcado dentro de un desarrollo en los cómics y en el cine -que ya ha hablado de esto en anteriores películas- que no se ha respetado ni por asomo. Los personajes de Charles Xavier, Eric Lensher (Magneto), Hank McCoy (La bestia) o Mística ven cómo su identidad y progresión dramática ya no sirve para nada porque no tienen continuidad: ya no sabemos si son o no amigos, si están en una facción o en otra... un delirio que muestra el caos en el guión, que únicamente ha apostado por la momentánea espectacularidad de algunas secuencias y poco más. Un desastre.

Es un poco penoso que esta saga de los mutantes de Xavier, que tan buenos momentos nos ha regalado, que tan buenos actores ha tenido (desde Patrick Stewart o Ian McKellen a Famke Janssen (por cierto, la anterior Jean Grey en el cine, que ya demostró sus poderes oscuros en la saga...) o Halle Berry o el citado Hugh Jackman) se haya convertido en una macarrada facilona, que ni siquiera conecta con el público más joven porque sencillamente no sabe lo que cuenta. O no quiere saberlo. 

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