Profanación hortera

El Equipo A

Resulta casi imposible no revelarse con la memoria de uno mismo. Es verdad, normalmente uno no tiene objetividad con sus recuerdos, porque precisamente son eso, recuerdos, que quedan en nuestro subconsciente de mejor o peor manera, filtrándose los elementos negativos y quedando lo mejor de nuestra experiencia. Uno de los mayores chascos que me llevé pasados los años, me sobrevino cuando pude rescatar gracias a las remasterizaciones una de mis series favoritas de la niñez, “El Coche Fantástico”; cuando vi a David Hasselhoff y su nulo registro actoral, los trasnochadísimos efectos especiales, me arrepentí profundamente de haber reactivado esos recuerdos, que me parecían maravillosos, pero que ahora me hacían sentirme directamente avergonzado. Por eso me negué en rotundo volver a ver “El Equipo A”, otra teleserie de la que disfruté en mi primera adolescencia, y preferí quedarme con la imagen de George Peppard (el Coronel Hannibal Smith) y su puro, la socarronería y glamour de Dirk Benedict (teniente “Fénix” Peck), el mal humor de Mr. T (M.A. Baracus) y las locuras inesperadas de Dwight Schultz (“Loco” Murdock). Eran unos guiones orientados al público familiar, con un mensaje alentador de justicia social y un verdadero modelo de violencia “limpia” (no se veía a nadie morir ensangrentado, con la de coches, helicópteros, casas y garajes que explotaban en cada capítulo, por no hablar de los tiros que se daban), que luego se tomaría como modelo de referencia en buena parte de la producción de cine de acción en Hollywood. Está bien, lo confieso, al final no pude resistirme y vi un capítulo, pero no fue tan demoledor como el de “El Coche fantástico”. Aquí aún había guión, unos buenos actores (recordemos a George Peppard en “Desayuno con Diamantes”) y un sentido visual novedoso de la aventura. Todo un clásico de la televisión que ha traspasado todas las fronteras internacionales. Vamos, un objetivo muy deseable por los ejecutivos de las majors, que ya han decidido que la memoria audiovisual del público que va al cine está lo suficientemente lejana de la serie de televisión, y se le puede volver a vender el mismo producto. Hale, vamos a empaquetar una buena ración de lo que se lleva ahora, coger unos cuantos actores de moda (ahí tenemos nada más y nada menos que al siempre brillante Liam Neeson, reducido a una caricatura de sí mismo, a Bradley Cooper haciéndose el guaperas simpático, y a dos relativamente desconocidos Sharlito Copley (que da vida al loco Murdock) y a Quinton 'Rampage' Jackson (M.A. Baracus) que quieren saltar a la fama enfundándose la piel de estos famosísimos personajes televisivos. Lógicamente, ha hecho falta una revisión de guión que “actualice” los parámetros de la historia (que ahora ya de Vietnam nadie se acuerda, es la guerra de Irak, los guapos ya no son guaperas, sino metrosexuales, los estrategas no solo idean los planes, sino que dejan que los demás se metan en sus decisiones y ellos mismos se lían a tiros y guantazos…) para amoldarlos al gusto del público al que va dirigido (es decir, a los adolescentes que no quieren complicarse mucho la vida y que son amantes de la tendencia visual barroca estilo Michael -“Transformers”- Bay). Al final, la película tiene su intríngulis, porque se han añadido algunas tramas auxiliares al estilo “precuela” –que tan de moda está ahora- para explicar cosas que siempre se ha preguntado el público (como por ejemplo, el miedo patológico de M. A. a montarse en un avión), y porque la dirección de Carnahan es más que correcta, con secuencias muy bien coreografiadas y realizadas. El resultado es un film de acción espectacular, con mucho artificio y pocos quebraderos de cabeza, para el consumo de palomitas, atronando el Dolby surround. La única pena… es que le ha quedado demasiado hortera. Había algo de nobleza en estos personajes, que se dejaban “alquilar” para solucionar los problema de alguien (aunque muchas veces me pensé de qué vivían, porque al final eran tan buenos que no le cobraban a nadie…) y ahora solo vemos una lucha impenitente de estos personajes contra el injusto sistema, que los considera no solo fugitivos, sino ladrones y delincuentes. Ahora son todos unos horteras, profanando de una manera indigna esos entrañables recuerdos de las meriendas de muchas tardes, donde veíamos conjugarse las habilidades de un bien entrenado equipo militar al que no le asustaban ningunos mafiosos, ni narcotraficantes, ni bandidos, ni asesinos, porque estaban dispuestos a solucionar cualquier contingencia con los bien ideados planes de Hannibal, que al final siempre salían bien. A él le encantaba eso, y a mí también.

TRAILER

1 comentario:

Sergio dijo...

Está muy bien hecha y tal, y aunque cambia (o moderniza) la historia del Equipo A tal y como la conocemos los treintañeros, mantiene el espíritu... Sólo al principio. La segunda mitad de la película es un ensordecedor (literalmente) despropósito. La parte del carguero, para echarse las manos a la cabeza. Aún así te hace echar unas risas, no muchas, y para lo que hay últimamente (Toy Story 3 aparte, claro).