El primo macarra de Harry Potter

El Aprendiz de Brujo

Desde hace bastantes años, Disney ha apostado en sus producciones con personajes reales por una fórmula que le está funcionando: crear sagas de películas familiares, para luego poder hacer atracciones en sus parques temáticos con los que rentabilizar más aún el merchandising en todos los seguidores de la saga. Eso ha hecho con “Piratas del Caribe”, con “La búsqueda” y con otros títulos más… pero le faltaba una de las cosas que más funciona con los niños: la magia. Igual que en otros parques temáticos se ponen morados con las atracciones de Harry Potter, la Disney pretendía una maniobra parecida. Y a alguna lumbrera de los estudios, se le encendió la bombilla: si tenemos al ratón más famoso de la historia del cine –Mickey- que la lió parda cuando jugó a ser aprendiz de brujo en “Fantasía”…¿por qué no aprovechar ese tirón mediático y hacer una película precisamente de un “aprendiz de brujo” (que es como se llama la mítica secuencia con Mickey Mouse guiando a un montón de escobas y cubos para limpiar el estudio de su mentor)? Hale, vamos a ello, y nada mejor que un amiguete como Nicolas Cage –que por cierto, tiene que aceptar lo que le ofrezcan con la ruina que tiene encima…- para armar el proyecto, ya que ha hecho de arqueólogo un par de veces con la saga de “La búsqueda”. Y del director, pues nada, a repetir con el artesano de encargo de la misma película, que nos ha funcionado bien. Claro que, hay que hacer lo mismo que Harry Potter… pero en plan americano. Y lo que son las cosas, empezando nada más y nada menos que por Merlin, el mítico mago de toda la mitología artúrica –que por cierto, también era inglés como Potter-. El producto es un extraño refrito entre comedieta adolescente universitaria, película de efectos especiales y poco más, ya que el argumento brilla muchas veces por su ausencia, en un film que pretende dejar boquiabierto al espectador con sus muchos efectos visuales, pero sin una mínima aspiración argumental. Es más, desaprovechando miserablemente las capacidades de Alfred Molina y por supuesto, de la divina Monica Bellucci, esplendorosa como siempre. Otro elemento bastante deficiente –además del registro de Mr. Cage, que está en caída libre…- es el adolescente protagonista de la historia: más soso que una mata de acelgas, y además intentando hacerse el gracioso, imitando sin conseguir al Michael J. Fox de “Regreso al futuro”, pero con muchísimo menos acierto, colegueo, y rollo “cool”. De hecho, es un auténtico macarra, poco creíble en su papel y resulta tan estúpido que la evolución de su personaje es completamente increíble…y lo que es peor, nos trae sin cuidado desde el minuto uno, a diferencia del niño mago de Hogwarth, que logra enganchar al espectador con esa medio sonrisa picarona, sus gafas redondas y su flequillo rebelde. Este lleva los pelos de punta (como se nos ponen a nosotros a partir de la primera media hora de proyección, vamos…). En definitiva, un auténtico fiasco, que viene a seguir adornando la maltrecha cartelera del verano y que a duras penas sirve para entretener la hora y media que dura. Pero vamos, que a Disney le da exactamente igual, porque lo que intenta es promocionar una nueva atracción. Y si no al tiempo, lo que van a tardar en hacer una montaña rusa del aprendiz de brujo, lo que van a tardar en vender anillos de Merlin, gabardinas de brujo, zapatos de brujo, etc., etc.…

TRAILER

No hay comentarios: