¡¡Que llamen al Afilador!!

Machete

Antes que nada, una declaración de principios: soy un verdadero friki del cine de género. Como lo pueden ser Tarantino y por supuesto, el director de esta película, Robert Rodríguez. Me encanta el cine de los años setenta, y me encanta la acción, las “tías buenas” (es así como mejor se definen, sin ánimo alguno de machismo, pero seguro que con ese calificativo todo el mundo tiene clarísimo a qué me refiero), la sangre, hacer el cafre y toda la parafernalia estética que pueden llevar este tipo de películas (heavy metal, motos custom, tatuajes, sexo, etc.). Vale, hasta ahí estamos completamente de acuerdo en que “Machete” iba a ser un soplo de aire fresco, una película cómplice que nos haría soñar a todos con hacer el bestia, una especie de catarsis para disfrutar con la boca llena. Cuando vimos el (falso) trailer de esta película, situado entre las dos partes de aquel experimento bizarro llamado “Grindhouse”, a todos se nos hizo la boca agua. Y todavía más cuando vimos el (real) trailer de la película, que estaba a punto de estrenarse, y donde podíamos ver en el proyecto nombres tan importantes en Hollywood como Jessica Alba (“Los 4 fantásticos”, “Sin City”), Michelle Rodriguez (“Avatar”), la polémica estrella Lindsay Lohan, y los míticos Don Johnson, Steven Seagal ¡¡y Robert De Niro!! Confieso que me quedé boquiabierto con la buena pinta de ese avance, me dejó con la miel en los labios, y quería empaparme de esa sobredosis salvaje y vacilona de cine cutre, hecho para el disfrute de los sentidos, sin más. Entonces ¿qué ha pasado? ¿Por qué Rodríguez no ha conseguido su objetivo? Pues muy fácil: porque, al parecer, el desmadre solo está presente para vender el proyecto. Es más una pose que una película como la que esperábamos todos, y es una lástima. Todos queríamos salvajadas desde el minuto uno (que la hay) hasta el final, y solo las tenemos salpicadas en varias secuencias convenientemente ubicadas para adobar una muy pobretona trama con ínfulas sociales (la inmigración, el racismo, la integración de los latinos en los USA) que lastra el ritmo de la historia, que se hace muy, muy aburrida. Porque para esta película, precisamente, no nos interesa pensar. Nos interesa la acción, la leña, el no parar de sorprenderse con burradas cada vez mayores. Lamentablemente, esto no pasa, y el Machete corta… pero no todo lo que debería. Tendría que estar mucho más afilado. El personaje de Machete, que Rodriguez lo sacó por primera vez en “Desperado”, ha tenido un periplo de lo más interesante, desde asesino a sueldo en aquel film, hasta hermano de Gregorio Cortez e inventor de todo tipo de gagdets para agentes secretos en “Spy Kids”, y terminar siendo un Federal que se enfrenta a un capo de la droga y se ve convertido en un espalda mojada en Texas. Por eso, y porque ya tenía el paladar hecho al desmadre completo, me he llevado una pequeña decepción. Bueno, por eso y porque toda la parafernalia que Rodriguez me montó en el trailer para venderme una película de los años setenta, luego no coincide con lo que vi: la realización, la fotografía…es mucho más convencional y actual de lo que podría esperarse. Es una verdadera lástima, porque en este film echamos de menos el polvo y las rascaduras en el celuloide, los (malos) encuadres de la cámara, los desenfoques, la suciedad del objetivo, las interpretaciones mediocres… y por supuesto mucha más sangre. De acuerdo, hay sangre, y hay gore… pero a esta enchilada le hace falta muchísimo más picante. Y de esa forma habría funcionado mucho, muchísimo mejor. Rodriguez se vale de todos sus amigos (Cheech Marin, Tom Savini, Daryl Sabara –el niño de “Spy Kids”- y un gran número de actores que ya hemos podido ver en películas como “Abierto hasta el amanecer” o “Sin City” y amiguetes (incluyendo a su exesposa Elizabeth Avellán) para realizar el film de manera artesanal, pero quizás la presencia del montador Ethan Maniquis en la codirección del film le haya dotado de un sentido mucho más “profesional” a la historia, que es precisamente lo que no pretendía ser desde un principio. De todas formas, hay dos o tres secuencias antológicas en el film con la que se disfruta de lo lindo. Bueno, siempre nos queda la esperanza que Rodriguez vuelva a ser tan gamberro como lo fue en su primer film “El mariachi”, con las dos sagas que al parecer todavía quedan del superhéroe latino, “Machete Kills” y “Machete Kills Again” (como pueden verse en los títulos de crédito finales).

TRAILER

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