Elegante, exquisita y delicada

Chloe

A veces, las películas de encargo no tienen por qué estar despersonalizadas. Es verdad que muchas veces los productores creen que existe un filón en una determinada película de otra nacionalidad, y que encargan una nueva versión con el único objetivo de hacer caja; y a la postre, seguro que esta nueva versión de “Nathalie X” (2003) de Anne Fontaine lleva este mismo camino, solo que se ha contado con un realizador tan brillante como Atom Egoyan, que finalmente no solo ha dotado a la historia de su propia voz personal, sino que ha mejorado notablemente el original: el extraño triángulo emocional que se traza entre un atractivo profesor de música, su esposa, y una joven prostituta a la que la mujer contrata para probar si su marido le ha sido infiel alguna vez está enmarcado en una exquisita y elegante realización, que tamiza de manera mágica cualquier sordidez que pueda destilar la historia. No cabe duda que otro elemento muy a tener en cuenta en este “remake” es el carisma de Liam Neeson y sobre todo, de la siempre excelente Julianne Moore, que borda su papel como hacía tiempo no la habíamos visto (quizás tendríamos que remontarnos al desgarrador registro de “Magnolia”). Pero en el decálogo de la fidelidad, la pasión y la fantasía que desgrana Egoyan en su último film se contiene el buen hacer del este director canadiense, que ha conseguido crear un ritmo interno pausado, una caligrafía exquisita para contar cualquier historia. Asomarse a su filmografía es como asistir a la contemplación de un bien estructurado fresco que transmite con gran elegancia todas las sensaciones que se desprenden de la historia, pero huyendo de la frialdad academicista que presumiblemente pudiera tener este tipo de narración. La brillantez en Egoyan viene precisamente de la falta de (falso) apasionamiento, de la meditación en cada plano, de la evolución al ritmo justo. La cinta además contiene el sensual registro de Amanda Seyfried (la hija de Meryl Streep en “Mamma Mia”), que en nada hace desmerecer el de Emmanuelle Bèart en la versión original. En esta vuelta de tuerca de la famosa y sobrevalorada “Atracción Fatal” de Adrian Lyne, tenemos muchos más elementos positivos que en la mayoría de películas moralizantes del género, añadiendo un toque morboso en su justa medida, sin llegar a cargar las tintas en ningún momento.

TRAILER

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