Las que no están bien son ellas

Los chicos están bien

Bueno, vamos a ver, puntualicemos: no me estoy refiriendo a las dos geniales intérpretes protagonistas, Benning y Moore. Me estoy refiriendo a los dos personajes, y a cómo están dibujados en el guión. Demasiado tópicas, demasiado previsibles, demasiado conservadoras… Me parece una auténtica paradoja: por un lado esta película se posiciona ideológicamente como una cinta “alternativa”, argumentalmente hablando, en la que se aboga por un nuevo concepto de unidad familiar formada por dos lesbianas que se han hecho inseminar por el mismo donante de esperma, y ambas han tenido hijos. Pero siendo así…¿cómo subrayan a cada plano el sentido más extremo de la burquesía norteamericana, y para más cachondeo, bucean en los tópicos más estúpidos de los roles sexuales (esto es, una de las dos lesbianas ejerce de “hombre” con todos los elementos típicos de un marido celoso que ve peligrar su unidad familiar, y la otra mujer tiene un estilo “marimacho” bastante ridículo, para los tiempos que corremos…). Siempre diré que los norteamericanos tienen miedo a enfrentarse directamente a situaciones embarazosas, y Lisa Cholodenko (una directora con solo tres largometrajes en su haber, pero con una sólida carrera en la televisión…) ha tratado la patata caliente de la sexualidad homosexual de una manera poco valiente, tornando lo que podía haber sido natural como algo artificioso. Dejando a un lado ese pequeño escollo argumental que me parece impropio de un film independiente de estas características –que tenía que haber sido más valiente, joder…- la película es bastante conmovedora. Pero la emoción nace de las brillantes interpretaciones no ya de los dos pesos pesados de la cinta, Anette Benning y Julianne Moore (ambas realmente impresionantes), sino de los jóvenes Mia Wasikowska y Josh Hutcherson, que interpretan a los dos hijos de las respectivas protagonistas. Ambos suponen un toque de aire fresco que le va al film como anillo al dedo, habida cuenta de lo que antes hemos mencionado –el tipismo a la hora de tratar no solo a la pareja de mujeres, sino también al padre biológico, muy guay, motero, alternativo, new age…-. La dirección es igualmente algo más timorata de lo que podría haber sido, echando en falta algo más de riesgo visual (colores algo más saturados, un montaje más alternativo -¿no es una película “indie?-, y una partitura más “cool”, aunque la música de Carter Burwell es preciosa…¿por qué no más canciones?). También me ha molestado mucho el desenlace, que tampoco arriesga demasiado a una situación actualmente cotidiana que no tiene por qué extrañar ni sorprender a nadie. Es una película quizás demasiado complaciente, y tendría que haber arriesgado un poquito más, mojándose y yendo más allá de las ideas preconcebidas que la sociedad más rancia tiene sobre los matrimonios homosexuales y las connotaciones que ello pudiera llevar.

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