Voluntariosa, Brillante...pero mejorable

Ispansi (Españoles)

Sobre el papel (literalmente, ya que estudié el guión para su viabilidad…) este film me echaba para atrás. Es más, tenía todos los ingredientes para que no me interesara lo más mínimo: Guerra Civil Española (¡Otra vez!), una doliente postura ideológica que reclamaba justicia (memoria histórica…) y una orientación ideológica (ya sea del signo que sea, estoy en contra de cualquier película que intente adoctrinar al espectador). Y tengo que confesar que el producto final me ha sorprendido, tanto por la producción –aprovechando ejemplarmente cada euro gastado en el film con un notable incremento del “valor de producción”, incluyendo infografía impecablemente realizada, etc.- como por el ritmo y la narrativa que el director ha utilizado para dinamizar el trascurso de la historia, que por momentos se torna en una gran epopeya de una mujer que lucha por su hijo no (auto) reconocido. La historia nace de la experiencia personal del propio director/guionista/productor/protagonista del film, Carlos Iglesias, que oía en la Academia de arte dramático donde estudió a uno de sus profesores, que fue uno de los niños enviados por la República a Rusia, cuando estalló la Guerra Civil. En ese marco de referencia, Iglesias ha construido una historia interesante, que se centra en una historia de amor imposible entre una chica de buena familia que entrega el hijo ilegítimo que ha tenido en adopción, y que va tras él cuando lo mandan al país de Stalin, y un comisario político español que también se ha marchado a Rusia. La evolución en su relación se traza borrosa, de la misma manera que las fronteras ideológicas se diluyen cuando prima el sentido común de los humanos más elemental. Si bien es cierto que Carlos Iglesias, archiconocido por sus papeles de Pepelu, el hijo de Pepe Navarro en el late-night “Esta noche cruzamos el Missisippi” y el chapuza de “Manos a la obra”, compone un personaje complejo, lleno de aristas y contradicciones, al igual que Esther Regina, una atormentada niña de buena familia, de derechas y avocada a volver a su mundo de lujo frente a su propio hijo. El problema es que el nivel de interpretación de Iglesias –notable en todo momento- no es en ningún momento alcanzado por el resto de actores del film, que parecen un grupo de aficionados de teatro, esforzados por resultar convincentes. Quizás sea ese el gran punto negro del film, que se habría mejorado mucho más si la dirección de actores estuviera al nivel del primer film de Carlos Iglesias, “Un franco, 14 pesetas”. No obstante, el gran escollo de este tipo de películas –esto es, que una historia nos interese dentro de otra historia, en este caso la Guerra Civil, como podría haber sido cualquier acontecimiento que conociéramos de sobra- ha sido resuelto con gran habilidad, haciendo gravitar la atención general más sobre la historia de amor de los protagonistas que sobre el trascurso de la historia. Es esta una esforzada apuesta tanto del director como de los productores, que se intentan acercar a una gran superproducción estilo Hollywood, con la modestia propia del que tiene la cuarta parte de medios que en Estados Unidos, pero resolviendo con dignidad e inteligencia el formato general de un film que tiene la capacidad de conmover en los momentos más críticos de la historia. Técnicamente, merece la pena señalar el excelente trabajo de Tote Trenas, alternando cálidas composiciones intimistas (casi pictóricas) con otros planos tan fríos como la estepa rusa donde se desarrolla buena parte de la historia (eso sí, Trenas se podía haber ahorrado el cameo que realiza…). La partitura de Mario de Benito también resulta muy emotiva, y subraya a la perfección (y sin llegar al tópico) las secuencias más relevantes de la cinta. En un cómputo general, podríamos decir que es un producto voluntarioso, interesante, brillante en la dirección y la narrativa, aunque mejorable en cuanto a la dirección de actores.

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