No pienses: actúa. Y sobre todo, corre...

El Legado de Bourne
DIRECTORTony Gilroy
GUIÓNTony Gilroy, Dan Gilroy
MÚSICAJames Newton Howard
FOTOGRAFÍARobert Elswit
REPARTOJeremy Renner, Rachel Weisz, Edward Norton, Joan Allen, Albert Finney, Oscar Isaac, Scott Glenn, Stacy Keach, Corey Stoll

Sobre el papel, esta película parecía que iba al completo desastre, tras las anteriores aventuras de Jason Bourne con Matt Damon, que ya directamente ni aparecía. Es más, lo que parecía esta película es una especie de Frankenstein, un producto claramente "de estudio", únicamente orientado a recaudar taquilla a rebufo de las anteriores de la saga. En principio, esto puede sonar regular, sobre todo porque la calidad final de estas películas no suele ser demasiado buena, orientadas a un público facilón y sin muchas pretensiones. Pero cuando esta maniobra se hace bien, se legitima todo. Incluso se aplaude. Y es lo que ha pasado con este legado.

Es cierto que en los prolegómenos del film, como no tengas muy claro qué es lo que ha pasado en las anteriores películas de la saga, andas un poco perdido. Pero esa sensación desaparece casi inmediatamente porque los hermanos Gilroy -Tony, el director y coguionista, y Dan, el guionista- se han dejado de tonterías -como hiciera James Cameron en "Aliens"- y se han dedicado a hacer lo que tienen que hacer: una película de acción. Es más, todo el arco argumental gira en torno a las secuencias de acción, de manera casi exclusiva. Un momento, dirán algunos, que esto es una chapuza... pues como dije antes, si se hace mal, es para mandarlos al paredón. Pero como lo han hecho bien, pues resulta que el invento funciona, y nos regalan varias secuencias de lo mejor del género, con momentos de tensión inimaginables en situaciones de lo más estresantes (aviones dirigidos con misiles de búsqueda que tienen que ser neutralizados mientras que el protagonista es perseguido por una jauría de lobos salvajes en medio de un bosque, la búsqueda de una medicina en un país extranjero mientras que la mismísima CIA se pone en marcha para interceptarlos, frenéticas y desesperadas huídas en todos los medios de locomoción imaginables...).

Bueno pero ¿Y Matt Damon? ¿Se puede hacer una película de Bourne, sin Bourne? Bueno, se puede... y no se puede. Se puede porque este legado contiene todas las claves de acción que dejaran sentadas Doug Liman y Paul Greengrass en las tres películas anteriores. Acción brutal, rápida como un rayo pero perfectamente filmada para que podamos disfrutarla (que aprenda Michael Bay...) y un protagonista que tiene que enfrentarse con el poder establecido sí o sí. Y no se puede porque Damon es un actor de un carisma tal que no se puede sustituir. Pero ojo, que Jeremy Renner no se queda en pañales, porque estamos ante otro puro animal de escena. Vale, no ha ganado ningún Oscar -aunque Damon lo haya ganado como guionista, y no como actor...- ni es amiguete de George Clooney, Brad Pitt y no ha rodado con Scorsese... pero el hombre tiene tirón. Al final es una cuestión de gustos: si te gusta Damon, pues por mucho que se esfuerce cualquiera será insuficiente. Pero Renner le pone ganas y lo hace bien. Realmente bien. Le ha servido de mucho interpretar a "Ojo de Halcón" en "Los Vengadores" para convertirse en este superagente secreto que corre tremendos riesgos al enfrentarse a la CIA.

Porque de esto va la historia -casi lo mismo que en las anteriores-: un agente secreto está cumpliendo un severísimo plan de entrenamiento integral -físico, genético, psíquico, logístico, vamos Rambo a su lado es una niña de colegio de monjas...- cuando se da cuenta que el poder quiere prescindir del programa donde está incluido, y están eliminando a todos, a las bravas. Decisiones políticas de alto nivel, que no tienen miramientos con las personas, a las que identifican con nombres en clave y simples números. Pero con lo que no contaban es que este agente es más listo, más capaz y más cabal que todos los que habían visto hasta ahora, y realizará una triquiñuela inesperada no solo para salirse del programa, sino también para sobrevivir, al precio que sea...

Básicamente, es como simplificar todas las anteriores tramas de Bourne y reducirlas a una huida. Pero señores, ¡¡Vaya huida!!! Una huida peligrosísima, de esas que no puedes ir hacia atrás ni para mirar de qué te has librado, porque un simple giro de cabeza puede significar la muerte. Confieso que a mí ya me engancharon desde el momento que apareció la divinísima Rachel Weisz, de la que cada día estoy más enamorado. Dios, qué natural, que delicada, qué sexy, qué humana... vamos, una actriz que emite unos efluvios que impregnan cada personaje que hace -sí, hasta las gilipolleces que hizo en la saga de "La momia". También-... y que da gusto verla, vamos. Además de super Jeremy Renner, convertido ya por derecho propio en otro action hero al nivel del mismísimo Bruce Willis (a ver cuánto tarda Stallone en llamarlo para "Los Mercenarios"...), la cinta cuenta con unos secundarios de verdadero lujo, encabezados por un maduro Edward Norton, tan sólido como siempre y con Scott Glenn, Stacy Keach o David Stratahirn redondeando un reparto encajado a la perfección.

De acuerdo, no es un dechado de originalidad, pero ¿por qué no disfrutar de ella? Esta no es una película para pensar demasiado, sino para impregnarse de la prisa por sobrevivir, por las frenéticas persecuciones, las sobrecogedoras peleas -con los efectos de sonido más conseguidos que he visto en el último cine de acción de Hollywood- y carisma de sus protagonistas. Como le sucede al agente secreto protagonista, aquí de pensar poco. Actuar. Y sobre todo correr, porque como te cojan...

TRAILER

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