Aterriza como puedas (porque puedes)

Los amantes pasajeros

Que Pedro Almodóvar es el director más famoso del cine español no hace falta ni decirlo. Pero no solo por su talento, sino también por su prodigiosa habilidad para saber vender sus películas. Para bien o para mal, un artista debe saber tomarle el pulso a su público, y Almodóvar sabe hacerlo a las mil maravillas, sin dejar de lado su particular idiosincrasia -aunque a veces eso raye en la megalomanía y termine haciendo películas para sí mismo...-. Supo retratar la "movida madrileña" mejor que nadie, así como la transición de los ochenta, la modernidad de los noventa, el cambio de siglo... y ahora, con una inusitada lucidez y acidez, la crisis. La tan traída y llevada crisis es la piedra de toque de un guión que como no podía ser de otra forma, está poblado de toda la fauna típica de los films de este autor (esto es, gays, bisexuales, videntes, prostitutas, etc.).

Como si fuera una especie de "Gran Hermano" eso de meter a una galería de personajes en un recinto cerrado sin que puedan salir ya se ha hecho en muchas ocasiones en el cine, desde "El Angel Exterminador" de Buñuel -que también diseccionaba con agudeza una sociedad falsaria e hipócrita- hasta el delirio de los Zucker-Abrahms-Zucker precisamente en un avión con "Aterriza como puedas". "Los amantes pasajeros" es heredera de ambas, pero con bastantes menos pretensiones que la visión de Buñuel: todo tiene un encantador tono de opereta barata que a veces se banaliza en exceso y llega a rayar en lo más ordinario y facilón que podríamos imaginarnos -incluso superando en escatología a "Aterriza como puedas"-. No obstante y a pesar de su irregular tono, la dirección es realmente excelente, y se nota el dominio que sobre los actores tiene el director manchego, capaz de sacar de cada uno de ellos lo mejor. Quizás las únicas excepciones que desentonan con el resto del reparto sea un forzadísimo Antonio Banderas, y un Hugo Silva cuya inexperiencia en las "grandes ligas" del cine aún está demasiado presente y no llega al nivel de Antonio de la Torre, de Carlos Areces, Raúl Arévalo, o a la grandes estrellas del show, Javier Cámara y Lola Dueñas, ambos realmente impresionantes.

La ecuación argumental del film es más sencilla que el mecanismo de un chupete: un avión que despega del aeropuerto de Barajas en dirección a México D.F. tiene una avería en un tren de aterrizaje y tiene que esperar a que le digan donde hacer un aterrizaje de emergencia. Los pasajeros de la clase turista son drogados por las azafatas y están todos roque, pero los de primera clase se empiezan a coscar de todo lo que está pasando y toda la tripulación de cabina intenta hacerles pasar el mejor rato posible. Claro que en ese mosaico de personajes hay todo tipo de relaciones, desde la del sobrecargo con el comandante -que engaña a su esposa- hasta la de una vidente que aún es virgen y está desesperada por salir de ese estado...

Cuando falla, los fallos son tan imperdonables que me resultaron indignantes para un autor del talento de Almodóvar -ojo, recordemos, con un Oscar al mejor guión original!!-; pero cuando acierta, demuestra que sigue siendo un maestro en la comedia, con giros, recursos y diálogos realmente brillantes. Quizás si hubiera pulido un poco más el guión, esta comedia habría sido uno de los grandes títulos en la filmografía del cineasta manchego, sobre todo por su capacidad de ironizar con un listado de temas tan candentes en cualquier informativo actual de nuestro país (corrupción, relaciones sentimentales complejas, tráfico de drogas, prostitución, etc.).

Pero a pesar de todos los fallos, hay que reconocer que este film es muy disfrutable. Es verdad que la sombra de lo soez y obvio planea demasiadas veces por el metraje, pero también lo hace el propio universo de Almodóvar, que es plenamente reconocible, y que si te gusta y te divierte -como es mi caso- pasas un rato francamente agradable y te deja con muy buen sabor de boca. "Los amantes pasajeros" es una visión mucho más irreverente, pero no por ello menos profunda, que cualquier película de los inicios de Almodóvar, y es mucho más perecedera que otras comedias como "Mujeres al borde de un ataque de nervios" o "Átame". Aún así, sigue siendo igual de incisiva y efectiva.

Lo que más me maravilla de todo es que Almodóvar es uno de los pocos directores españoles que es capaz de hacer lo que hacen las grandes multinacionales norteamericanas: convertir el estreno de una película en un acontecimiento social, en un fenómeno mediático del que todo el mundo habla. Es como si pudiera convertir en tendencia todo lo que hace. Y eso es para quitarse el sombrero. Es más, si algunos de los directores de nuestro país fueran capaces de hacer eso mismo con sus películas, más allá de realizar trasnochadas visiones plomizas de sus propias obsesiones personales -por cierto, vi el trailer de la nueva película de Isabel Coixet antes de ésta, y además de no acordarme del nombre, ya tuve bastante, porque vaya rollazo...- seguramente nuestra cinematografía estaría mucho más en consonancia con el público potencial que tendría que verla. Menos "El artista y la modelo", y más "Los amantes pasajeros", porque a pesar de su imperfección, es capaz de conectar muchísimo mejor.
 
TRAILER 


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