El Poder del Dinero: Olía de lejos

El Poder del Dinero
Director: Robert Luketic
Guión: Barry Levy (Novela: Joseph Finder)
Música: Varios
Fotografía: David Tattersall
Reparto: Liam Hemsworth, Amber Heard, Harrison Ford, Gary Oldman, Embeth Davidtz, Josh Holloway, Richard Dreyfuss, Julian McMahon, Lucas Till, Angela Sarafyan


Es lo que tiene haber estado tantos años haciendo crítica de cine: que uno huele las cosas de lejos, y pocas veces son las que te consiguen sorprender. Aunque tanto Gary Oldman como Harrison Ford han sido para mí actores icónicos, brillantes estrellas de Hollywood, me temía lo peor con esta película...y acerté. Ñoña, sosa, poco creíble, predecible, plana, sin fuerza son algunos de las características de esta historia que ya hemos visto en infinidad de ocasiones en la gran pantalla (y en la pequeña también) que cíclicamente van apareciendo para promocionar a los niñatos de Hollywood de turno, en esta ocasión al cuñado de Elsa Pataky, y hermano de Chris, Liam (Hemsworth, por supuesto).
La ecuación está tan manida como el mecanismo de un botijo: brillante chavalito que quiere despuntar y conseguir el sueño americano -esto es, forrarse- y que en un momento dado está dispuesto a todo por ello, desde traicionar a sus amigos, a su jefe, a la gente que le ayude, a su novia. O sea, a pisar cabezas para trepar, algo casi connatural al mundo contemporáneo. Lo más irritante de la historia es su condescendiente tono de moralina, que intenta demostrar con la simpleza de un brochazo de cal que el ser malo trae malas consecuencias, y que para ser feliz en la vida hay que ser bueno. Hala, y se han quedado tan a gusto.
Pues lo dicho, que para hacer coproducción franco-norteamericana más "cool", lo han ambientado todo en el mundo de la tecnología y los móviles, en la que un chico que tiene un contrato de becario se convierte de la noche a la mañana (¿¿??) en James Bond, infiltrándose en una empresa rival para sonsacar secretos industriales, y acaba siendo Steve Jobs y montando su nueva empresa. De camino, conoce a una guapa directora de marketing (que también es casualidad que la conociera en una discoteca una noche loca de juerga, y resulte ser días más tarde a la que tiene que convencer cuando llega a una nueva empresa a trabajar... como si no hubiera gente en Nueva York) con la que terminará de novio (ojo, después de que ella lo tratara como a un trapo al verlo sin un duro, y luego enamorarse locamente de él cuando lo ve en el taco...).
Y cuando uno ve estas cosas, reflexiona: ¿son más honestos los productores de Hollywood, que a pesar de todo hacen productos comerciales con una cierta calidad, o bien los productores europeos, que intentan utilizar toda la parafernalia made in Hollywood para crear un producto Frankenstein para llevarse la pasta sin miramientos? Estas coproducciones me dan un miedo terrible, porque creen haber encontrado la fórmula mágica del santo grial de la comercialidad, y lo que consiguen al final es que comprobemos que solo Hollywood es capaz de hacer cine comercial de calidad.
Resulta penoso ver a un chico tan guapo y cachas y tan mal actor: aunque sea la estrella adolescente de la franquicia de "Los Juegos del Hambre" junto a Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth tiene la misma expresividad que su hermano: esto es, cero patatero. El resto de compañeros de reparto es igual o más penoso que él mismo. Y la presencia de Oldman y Ford es cuando menos dantesca: dos mitos que se te caen al suelo cuando los ves haciendo literalmente el tonto en una cinta tan mediocre.
También me resulta penoso que un director tan coherente y honesto como Robert Luketic, eficiente director de comedias livianas tan olvidables como divertidas ("Asesinos", "La cruda realidad", "La madre del novio") ahora ser embarque a dirigir un género del que no solo ha demostrado que no conoce las reglas, sino que además adopta la pose de superioridad para atajar un guión sencillamente estúpido, basado en una novelita de fin de semana que plantea esa moralina (¡¡que encima te la recuerdan con voz en off!!) sobre el capitalismo. Por si faltara poco, el distribuidor español ha retitulado "Paranoia" (que es el título original y que en realidad, tiene poco que ver con la historia...) con este "El Poder del Dinero" (una genialidad quizás más aberrante que la original...). Creo que Luketic y los productores -que son al final los que habrán dirigido la película, como si lo viera, por estos resultados...- deberían haber visto más obras magnas del tema (sin ir más lejos "Wall Street" de Oliver Stone) para darse cuenta de su torpe, simplista y ñoña visión. Olía de lejos, y no era perfume. Era mierda.
TRAILER


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