Regresión: Amenábar cierra los ojos

Regresión
Director
Guión
Alejandro Amenábar
Música
Roque Baños
Fotografía
Daniel Aranyó
Reparto
Ethan HawkeEmma WatsonAaron AshmoreDevon BostickDavid ThewlisDale DickeyAaron AbramsAdam ButcherDavid DencikKristian BruunMatija Matovic MondiJanet PorterGoran Stjepanovic
Resulta que el niño prodigio del cine español, que deslumbró internacionalmente con sólo seis películas (y que incluso Tom Cruise compró uno de sus guiones, "Abre los ojos" para hacer su propio remake con "Vanilla Sky", o que tiene a Nicole Kidman como protagonista de otra de sus películas, "Los otros", rodada en inglés y con gran éxito a nivel mundial...), resulta que ya ni es niño, sino un cuarentón, y que no es tan prodigio: ya su anterior película "Ágora" resultaba empalagosa, petulante, pretenciosa y fue crucificada con justicia por crítica y público. De todas formas creo que el binomio Amenábar-Mateo Gil funcionaba muy bien en los guiones e historias que escribían, y tras ver el resultado de éste su último film como director, cuyo guión ha firmado en exclusiva, creo reconocer que es (o fue) un realizador brillante... pero un guionista mediocre, ya que ahí estaba siempre (o casi siempre...) Mateo Gil para sacarle las castañas del fuego.

Pero es que lo de "Regresión" es literalmente lo que le ha pasado a este realizador: que ha involucionado, yendo hacia atrás en su valía artística en todo punto, convirtiéndose en un mediocre realizador de televisión para hacer un producto realmente insustancial, falto de interés, y lo que es peor, muy, muy aburrido. Únicamente "Ágora", su anterior film, y éste que nos ocupa me han resultado tediosos en su filmografía, y lo cierto es que además de soso, plano, falto de imaginación e insisto, aburrido hasta el desespero, la película no pasa de ser un mal telefilm de mediodía de fin de semana, esos con los que te quedas roque después de comer y echas una siesta estupenda.

La historia nos ubica en la década de los 90 del pasado siglo, en la que un investigador de la policía descubre que tras los abusos sexuales a una adolescente puede esconderse un oscurísimo asunto de culto al diablo, sacrificios humanos y sectas satánicas capaces de cualquier cosa. Contando con la ayuda de un peculiar psicólogo que utiliza la técnica de la regresión, intentará que los acusados recuerden los episodios más ocultos de su memoria... Un argumento que parece sugerente ¿verdad? Pues para nada. A partir de los primeros quince minutos entramos en un bucle que llega casi hasta el desenlace de la película y sencillamente durante toda la película NO-PASA-NADA; pero nada de nada, oiga. La investigación no avanza, los policías no aportan nada, las sospechas y personajes tampoco. Y lo peor, a un ritmo taaaan lento, tan tedioso, que en más de una ocasión bostecé (aunque es cierto, que tampoco me llegué a dormir... aunque me faltó poco).

Para colmo de males, además de esta desidia general que se respira durante toda la película, no hay nada de la brillantez narrativa que Amenábar demostró en casi todas sus películas (los planos de la Kidman en "Los otros", rodeadas de muebles con sábanas por encima, la fantasía de Javier Bardem cuando se imagina el vuelo por la costa gallega en "Mar adentro" a ritmo del Nessun Dorma de Turandot, el plano de la Gran Vía desierta mientras Noriega corre desesperado en "Abre los ojos", la grabación en video de Ana Torrent en "Tesis"...), ni los chispazos de guión que dotaban a sus películas de un carácter especial, un sello indiscutible. Parece que la haya dirigido cualquier realizador contratado por las televisiones para hacer telefilmes como churros, sin dar muchos problemas y utilizando una narrativa convencional (hala, no me vayas en plan artista, que hay que resolver). Ni siquiera la dirección de actores, que es otro fuerte de Amenábar, es especialmente brillante, ya que ni Emma Watson ni Ethan Hawke, o cualquiera de los secundarios, brilla (en algunos casos, como el de Hawke, con más de una sobreactuación que no viene al caso...). Lo peor de todo es que la historia es sencillamente, una chorrada, que además no sorprende en ningún momento, ya que desde el principio cualquier espectador es capaz de adivinar qué va a suceder. Pero es tan obvio, tan tonto, que pensamos "no, no puede ser tan fácil...". Pero lo es. Lamentable.

Un esfuerzo en la producción para hacer un producto muy cuidado, con una edición de sonido muy buena -de hecho, es lo único realmente bueno de la película, llena en todo lo demás en medianías- y un lanzamiento publicitario (Festival de San Sebastián, Mediaset a saco apoyando el estreno hasta en los informativos, campañas en todas televisiones, cartelería, etc) que no ha servido para nada, porque el boca-oído del público va a ser demoledor. Me resulta realmente incomprensible cómo algunos críticos la han alabado, cuando no es que ya sea la peor en la filmografía de Amenábar (con gran diferencia, de hecho, es que no parece ni suya...) sino que es una de las peores películas recientes en el panorama cinematográfico de nuestro país. Mientras que he visto la película no he podido quitarme de la cabeza otra película que también habla de sectas, misterio y terror, "Los sin nombre" de Jaume Balagueró, que precisamente acertó en todas las claves para una historia de estas características, en las que Amenábar ha fallado estrepitosamente. Aún no sé si por falta de talento (me resisto a creerlo) o por falta de experiencia (también me resisto a creerlo, a estas alturas). O por las dos cosas.

¿Y para eso ha tardado seis años en volver a la dirección? Esto lo hace cualquier profesional del audiovisual en un fin de semana sin despeinarse, me parece sencillamente una tomadura de pelo, tanto para su público, como para él mismo, yendo hacia atrás en su (antaño) brillante trayectoria, y que ahora parece que se ha estancado. A un realizador como Amenábar lo peor que puede decírsele es que es mediocre. Ya no abre los ojos, sino que al parecer, los ha cerrado. Esperemos que no por mucho tiempo...


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