Jack Reacher 2, Nunca vuelvas atrás: Completa decepción

Jack Reacher 2, Nunca vuelvas atrás
Director
Guión
Richard Wenk, Marshall Herskovitz, Edward Zwick (Novela: Lee Child)
Música
Henry Jackman
Fotografía
Oliver Wood
Reparto

Cruise ha sido una de las estrellas más influyentes de Hollywood en los últimos 20 años. Pero ese reinado suyo que tan bien supo apuntalar con su franquicia de "Mission Impossible" -de la que tiene los derechos y es productor- no está siendo suficiente para mantenerlo en lo más alto del estrellato de los más rentables del cine norteamericano. Sus últimas intervenciones en el cine de ciencia ficción (Oblivion, Al filo del mañana) no le están dando demasiados buenos resultados y tendríamos que remontarnos a películas como "La Guerra de los Mundos", "Collateral" o su bizarra intervención en "Tropic Thunder" para rememorar su estrellato con el máximo fulgor.

Porque desde entonces hasta ahora, y a excepción de sus intervenciones como Ethan Hunt en la saga antes citada de "Mission Impossible", Cruise ha estado dando tumbos, buscando su lugar en el mundo a sus 54 años y la verdad, no lo está llevando bien. Empezando por sus cuestionables retoques estéticos con Botox, que le han quitado las arrugas pero también buena parte de su ya inexpresivo rostro. Ojo, con ello no quiero decir que sea mal actor, ya que ha demostrado su capacidad desde hace mucho tiempo con películas como "Magnolia", "Eyes Wide Shut", "Jerry Maguire" o "Nacido el 4 de julio". Pero a Cruise su fulgurante estrellato le ha eclipsado como actor, convirtiéndose ya casi en un personaje: el action hero típico norteamericano. Bueno, quizás no típico, porque aunque tenga muchos músculos, es algo bajito para el rol.

La primera incursión cinematográfica de las novelas de Lee Child sobre el personaje de Jack Reacher parecía caída del cielo para el actor, que encajaba a la perfección en este antihéroe que buscaba justicia por encima de la justicia. Un detective de la policía militar ante el que no había ningún límite para hacer cumplir la ley, dándole a los malos lo que se merecían. Por las buenas o si es mejor, por las malas. Un Bogart con entrenamiento militar capaz de enfrentarse a lo que le pusieran por delante.

Y sí, funcionó bien. Pero en esta segunda parte la fórmula parece sencillamente agotada: no aporta absolutamente nada del personaje y toda la trama se termina simplificando como otro caso del detective que ha de salvar a una comandante acusada falsamente de espionaje y que descubre de repente que tiene una hija. Sobre el papel parece interesante, pero al final no es más que un muy lento desarrollo de la historia (llegué incluso a dar cabezadas en el cine) trufado de algunas secuencias de acción bien coreografiadas y resueltas, pero sin un ápice de originalidad.

Toda la simpleza y efectividad que McQuarrie tuvo a la hora de dirigir la primera parte de esta saga ha quedado en un recuerdo cuando Edward Zwick ha tomado la batuta en esta segunda parte; aunque ya dirigió a Cruise en "El último Samurai" (un título por otra parte completamente olvidable en todo y por todo) en esta ocasión no termina de definir tan certeramente al personaje, desubicando a Cruise en todo momento y llegando incluso a parecer que ni se cree, ni siente el personaje (¿o quizás es culpa del abortargamiento facial de Cruise con el Botox?).

Para mí ha sido sinceramente una completa decepción, ya que la primera parte, sin ser ninguna maravilla, me pareció un aporte original en el estrellato de Cruise, una película de acción pequeñita, curiosa, interesante... pero ahora estamos ante un producto aburrido, tedioso y totalmente convencional. Y lo que es peor, con un protagonista que ya no tiene edad de estar pegando carreritas ni palizas a nadie. 

TRAILER

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