Ghost in the shell: Virgencita, que me quede como estoy...

Ghost in the Shell

Director
Guion
William Wheeler (Manga: Masamune Shirow)
Música
Clint Mansell
Fotografía
Jess Hall
Reparto
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Vaya por delante que aunque soy un admirador -como todo el mundo sabe- de los cómics, jamás (y digo, jamás) me ha gustado el Manga. Ni el anime. ¿Será por el tipo de dibujo? ¿Por el tipo de historias? Con la única excepción del Mazinger Z, el resto del universo Manga me parece visualmente confuso, con unos argumentos bastante pobres girando en torno al distópico futuro cyberpunk -que ojalá sólo se quede en esa imaginación, porque como eso sea lo que le espera a la humanidad, apaga y vámonos...- o bien centrado en torno a una imaginación infantil con la que no coincido. Será que no soy japonés (y mira que por otra parte me encantan muchas cosas de la cultura nipona, desde el sushi hasta las películas de samurais...).

Una vez dicho esto, al no ser un fan irredento del Manga, no soy un público objetivo al que le pueda encantar la película -aunque haya visto la versión animada de 1995 y que tampoco me dijo demasiado...-. Pero quizás esa distancia pueda darme una visión más concreta y certera de lo que es esta película: una especie de fastuosa pesadilla visual sobre un organismo cibernético (esto es, un ser con elementos orgánicos humanos y elementos electrónicos) que empieza a tener "fantasmas" sobre sus propios recuerdos, mientras que cumple sus misiones de asesina eliminadora de terroristas.

Desde que William Gibson definiera esa prospección futurista nada halagueña a la humanidad, donde la información, la superpoblación y los ordenadores llegaban a determinar la existencia del hombre en enormes ciudades llenas de suciedad, pobreza y destrucción, hemos visto en el cine muchas revisiones de esos imaginarios, con el referente innegable de "Blade Runner" (y en menor escala, con aquel producto bizarre llamado "Johnny Mnemonic", debut del brillante realizador de videoclip Robert Longo con Keanu Reeves de protagonista, y que también contaba, por cierto, con la presencia del mito japonés del cine "Beat" Takeshi Kitano...) y que nos hacía pensar que por mal que estuviera el mundo actual, por más desigualdades sociales, populismos, nacionalismos extremos, cambio climático, crisis financieras y la madre que lo parió, que nos quedarámos como estamos. Virgencita, por favor, que no lleguemos a eso, porque tiene tela. Tela marinera, un lugar donde creo que nadie querría vivir, por muchos ordenadores, hologramas y realidad virtual que hubiera. O quizás es que la realidad real era tan poco agradable que era necesario virtualizarla para simplemente poder sobrevivir...

Bueno, el caso es que esta gran producción finalmente vio la luz después de muchas vicisitudes, dimes y diretes (con Spielberg y la Disney por medio, que al final se bajó del proyecto) y por supuesto la gran controversia de elegir a una actriz no asiática (Scarlett Johansson) como protagonista (aunque quizás aún habría sido más problemática la primera opción, que fue Margot Robbie, desechada al haber elegido encarnar a Harley Quinn, la novia del Joker en "El Escuadrón Suicida"). El guión es igual de artificial que el propio personaje protagonista, y ha sido reescrito varias veces, notándose tanto la falta de un hilo narrativo sólido (si no conoces el cómic puede resultar confuso el marco argumental de la historia con un grupo de élite que depende de... ¿el gobierno? ¿Una empresa de robots? ¿?), así como varios momentos de verdadero desconcierto al notarse unos tijeretazos importantes al desarrollo de la historia y que no son coherentes con la historia general.

El director, Rupert Sanders -un director de lo más obediente, que ya contentó a todos con la revisión de Blancanieves en aquella chocante versión protagonizada por Kristen Stewart, Chris Hemsworth y Charlize Theron- hace el pobre lo que puede, y aún así nos regala varios  momentos visuales realmente impactantes... pero el resultado global es una película muy costeada, pero fallida a nivel de fluidez argumental, aburrida en su desarrollo y tremendamente previsible en su desenlace. Eso por supuesto por no hablar de todos los personajes (incluida la protagonista) que están dibujados a brochazos.

Como película de aventuras funciona solo a medias. Y como película Manga, también a medias. De esta manera, la película ha resultado una especie de Frankenstein parecido a la protagonista, donde todo es artificial y se siente como tal. Podrían haber dejado las cosas tal y como estaban, porque para empeorarlas, Virgencita, que me quede como estoy... 

TRAILER


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