Perderse en la(s) historia(s)

Gente poco corriente

Hay algo de parodia en esta película, en tanto en cuanto revisa el clásico dirigido por Robert Redford en 1980, "Gente Corriente"; para empezar, por el protagonista, Donald Sutherland, que está en ambas películas, siguiendo por el título de ambas (en el caso de la que nos ocupa "fierce" y en el caso de la anterior "ordinary"; el "people" sigue igual...), para acabar con lo que es más importante: una mirada a la sociedad norteamericana contemporánea. Si en los años ochenta la crueldad impregnaba a los estadounidenses, que siguen agobiados por aparentar, triunfar e ir más allá en sus vidas, en el siglo XXI esto ya es directamente la jungla: ya solo vale decir "maricón el último" y sálvese quien pueda. Por eso la brillante novela de Dick Wittenborn traza una excelente comparativa sociológica entre una tribu de sudamérica y las más cerradas (y altas) capas de la sociedad norteamericana, en la que el dinero y el poder son las únicas máximas, siendo capaces sus miembros de cualquier cosa con tal de conservar su estatus. En el film, una masajista -por llamarle de alguna forma...- cocainómana decide irse con su hijo adolescente a casa de uno de sus mejores "amigos", que resulta ser un supermultimillonario. Bastante desubicados en su nuevo entorno, comenzarán a sugir roces, filias y fobias entre el chavalote y los vástagos de la élite dominante norteamericana, con el consiguiente riesgo para el recién llegado. El mayor problema que tiene esta cinta voluntariosa, pero insuficiente, es el guión: ya se ha demostrado en numerosas ocasiones que un novelista no tiene ni la técnica, ni el dominio del lenguaje cinematográfico que tiene un guionista, y otra vez se cae en el mismo problema: el guión intenta ser una traslación de buena parte de la novela, cayendo en la indefinición de las tramas, oscilando entre los personajes sin concretar quiénes son los auténticos protagonistas, amén de intentar hacer una inútil apología de la libertad individual, desdibujada por un excesivo metraje y unos diálogos bastante poco convincentes. Claro, tampoco podíamos esperar más de un escritor cuya única vinculación con el audiovisual es hacer guiones cómicos del "Saturday Night Live" y publicar su novela/guión en 2005 (que es la fecha auténtica del film, o sea que ha tardado 3 añitos en tener distribución internacional...). Del que si se podía esperar mucho más es de Griffin Dunne, el director del film -e inolvidable actor de películas como "Un hombre lobo americano en Londres" o "Jo, que noche"-; evidentemente, no es John Ford, pero si que ha sabido hacer comedias de gran producción con cierta soltura, como "Adictos al amor" o "Prácticamente Magia". Por eso resulta algo decepcionante que no haya sabido imprimir ritmo a este guión, que de otra manera, podría haber resultado de lo más interesante -incluyendo los cambios de tono con secuencias algo surrealistas-. Es lo que sucede cuando se pierde el norte a la hora de contar una historia sólidamente, porque para ver lo podrida que está la alta sociedad norteamericana, ya tenemos mil películas mucho más sugerentes.

TRAILER

2 comentarios:

tomas dijo...

Muy bien dicho, amigo Federico. Una película sin fuerza, errática en el trazo de personajes y de dirección blandita. la siempre ardiente diane lane (incluso con cara de yonki) es lo mejor de la función. Sosa historia (aunque el principio prometía) bastante olvidable.

Federico Casado Reina dijo...

Gracias, tomas. Es una lástima, porque yo al Griffin Dunne le tengo mucho cariño -sobre todo por "Jo que noche" y por "Mi miembro y yo" de Doris Dorrie-.

Saludos!