¿Quién se lo cree?

Un ciudadano ejemplar

Desde luego, si es por mi desde luego que no. Vamos, ni una sola palabra. Y mira que hemos visto ya películas de ciudadanos cansados de lo mal que funciona el sistema, desde la brillante “Un día de furia”, con un muy cabreado Michael Douglas que se toma la justicia por su mano, a “John Q”, y así un larguísimo etcétera, sin olvidar por supuesto toda la interminable saga de justicieros estilo Charles Bronson que decidían un buen día que ya no aguantaban más y que le iban a dar a todos los delincuentes una cucharada de su propio chocolate. Bueno, pues ahora tenemos a Gerald Butler (en efecto, el Rey Leónidas de “300”, con sus abdominales de acero incluidos) interpretando a un pobre ciudadano que ve como su mujer y su hijita son violadas, asesinadas y varias brutalidades más, y encima el fiscal del caso hace un cuestionable pacto con el abogado defensor para rebajar las penas de los acusados. Bueno, hasta ahí parece una historia hasta cierto punto interesante. Mucho más interesante se pone cuando diez años después de la decisión judicial uno de los dos acusados llega a su ejecución, mientras el otro disfruta de la libertad… y entonces es cuando empieza la venganza del sufrido padre de familia. Entonces –y solo entonces, por un caprichoso e inexplicable deseo de los guionistas- empezamos a descubrir las verdaderas personalidades de los protagonistas, desde el fiscal, que es un ambicioso pelele al que por lo visto le importa todo el mundo tres pepinos, hasta el ciudadano vengador, que resulta ser una reencarnación de James Bond, Rambo, Chuck Norris, Hannibal Lecter y el mismísimo Batman, todo en uno: un hombre que se ha hecho multimillonario, pero que de buenas a primeras -¿¿¿???- es un prodigioso agente secreto del gobierno, que domina todo tipo de estrategias, armamento, defensa personal, con la determinación de un doberman adiestrado y la inteligencia del más sibilino jugador de ajedrez. Y entonces ¿quién se cree que su casa estuviera tan a merced de los delincuentes? Y después de la salvajada que cometieron ¿este hombre los iba a dejar a merced de la justicia?¿Por qué ha esperado diez años para consumar su venganza? Bueno, pues todas estas respuestas y muchas más no esperes encontrarlas en esta película, porque no están. Con todo esto quiero decir que el film no tiene credibilidad alguna, y la presunta arquitectura de guión que quiere “sorprendernos” con los “imaginativos” giros, resulta que son tan increíbles que no hay quien se los trague, no hay coherencia argumental. Butler, que además de protagonista es productor del film, ha hecho un producto a la medida del tipo de personajes que le ha tocado interpretar en Hollywood –recordemos que Butler es escocés-, muy en la línea de “Gamer”, es decir, un hombre forzado a ser “malo” por las circunstancias, convirtiéndose en el mayor asesino jamás imaginado y liberando la imparable bestia sedienta de sangre que lleva dentro. Como film de entretenimiento, resulta demasiado desagradable, plagado de momentos que rayan en el más puro “gore” y moralmente bastante cuestionable –por aquello de tomarse la justicia por su mano, una vez demostrada que la justicia o no existe, o se aplica rápido y mal-. Un film completamente olvidable, que encima intenta jugar visualmente con hallazgos de títulos como “El silencio de los corderos” o “Seven”. Incluso algunos intentos de salvar la historia tienen reminiscencias a estos dos títulos pero realizados de una manera demasiado torpe, demasiado tosca… demasiado increíble.

TRAILER

1 comentario:

Ichabod Crane dijo...

Totalmente de acuerdo. Si se lee la sinopsis, la película no tiene más que ofrecer. De hecho se ha estrellado en taquilla (aquí, no en USA). Respecto a Carell, lo sigo viendo como una prolongación de lo que hizo en el Superagente 86. Me lo creo más como actor dramático.
Muy buena la referencia de Cita a Ciegas (qué mal ha envejecido esa película...).
Un saludo