¿Para qué el 3D?

Toy Story 3
  • DIRECTOR: Lee Unkrich
  • GUIÓN: Michael Arndt
  • MÚSICA: Randy Newman
  • REPARTO (en sus voces originales): Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusak, Ned Beatty, Don Rickles, Michael Keaton
El límite de la Píxar parece no existir. Cada vez que uno ve una de sus películas, asiste perplejo a una notable superación de todo lo anterior. Si la primera “Toy Story” era buena, “Bichos” la supera. Si “Bichos” sorprendió, aún más “Monstruos S.A.”, y no digamos la segunda parte de “Toy Story”; cuando ya creíamos que con “Wall-E” habían llegado a la cima, no solo de la técnica a la hora de crear animación infográfica en 3d, sino también de los guiones, nos terminó de deslumbrar con una de las mejores películas de aventuras jamás escritas, porque “Up” no solo puede ser vista como cine de animación, sino sin ningún otro adjetivo que el de “Cine” con C mayúscula. Bueno, pues han vuelto a hacerlo: esta tercera parte de “Toy Story” no solo es más emotiva, divertida, bien escrita y trepidante que todas las anteriores, sino que además tiene un guión de acero, que nos hace vibrar desde las primeras imágenes que vemos en la pantalla. Los personajes están muchísimo más desarrollados, y desde el Señor Potato hasta los protagonistas Buzz y Woody, conocemos mucho más de sus vidas, de sus personalidades, de sus logros y sus sueños. Un fascinante mosaico que, lejos de ser la típica peliculita para niños, se conforma en un film de sólida identidad, plagado además de referencias cinéfilas a lo más granado de la historia del cine (como bien hacían sus dos anteriores partes): ahora Andy está a punto de irse a la universidad, y los juguetes que tanto quería… pasan a ser inservibles. Con todo el dolor de su corazón, los mete en una caja… y terminan por ir a parar a una guardería, donde al parecer van a ser felices el resto de su vida al estar siempre llena de niños con los que jugar y sentirse útil. Claro que lo que podría parecer en principio el paraíso de todo juguete, en realidad se convierte en un verdadero infierno, dirigido por un cruel y abyecto personaje que en un principio es el más dulce y tierno compañero de juegos de un niño –imagínate, ¡¡hasta huele a frutas!!-. Impresionante es el ejercicio de ingeniería dramática que tiene el guión, balanceando a todos los personajes para alcanzar un tono coral rara vez visto no solo en un film de animación, sino en cualquier película contemporánea. Habría que viajar a la edad de oro de Hollywood para encontrar un guión tan redondo, tan bien elaborado, que funcione tan bien como un perfectamente engrasado mecanismo de relojería, que reacciona exactamente como debe reaccionar. Pero en esta (hasta ahora) última parte de “Toy Story” no solo tenemos oportunidad de disfrutar de las más apasionantes aventuras protagonizadas por los personajes que ya conocemos, sino que además descubrimos otras muchas pautas de esos personajes, conociendo mucho mejor a cada uno de ellos… y llegando a las bromas cómplices más descacharrantes, como el momento en el que Barbie y Ken se conocen, flotando la magia y el romanticismo en el aire al descubrir los dos juguetes que (en realidad) están hecho el uno para el otro. Realmente impecables son todos los giros de guión, que tenemos oportunidad de disfrutar y que nos van sorprendiendo casi plano a plano en un clímax verdaderamente magistral. Un auténtico logro para el cine animado, que da un paso más hacia el cine “no animado”, y donde se demuestra una vez más que lo más importante de un film, más allá de las estrellas, los efectos especiales o el glamour, no es otra cosa que el guión. Ojalá que Pixar haga pronto otra película, (aunque sea la cuarta parte de “Toy Story”) porque estoy completamente seguro que superará todo lo hecho anteriormente, regalándonos una vez la maravilla de disfrutar de una historia, que además tiene todas las claves para emocionar, más allá que sean muñecos diseñados por ordenador; sencillamente a los 20 segundos de empezar la película, nos olvidamos de lo artificial de los personajes, para sentirnos auténticamente dentro de la familia. Por eso, a esta película no le hace falta el 3D: es suficiente espectáculo el que vemos en la pantalla, con esa maravillosa historia, y esos magistrales personajes. Claro que si encima la ponemos en una gran pantalla, con 3D y con toda la espectacularidad del cine actual… es para quedarse con la boca abierta. Si tengo que dar algún adjetivo a esta maravilla, no podría quedarme con uno solo. Tendría que decir que es genial, absoluta, completa, redonda, deslumbrante, magistral, increíble, sorprendente…
TRAILER

2 comentarios:

Maria José dijo...

Fui con mis hijos y tanto ellos como yo lo pasamos genial. Una maravilla.

Anónimo dijo...

Si, está bien, pero se parece un poco a la segunda parte, hay que rescatar juguetes de un sitio.