La Extraña Pareja

London River

A camino entre el cine documental y el drama desconsolado, el cineasta francés de origen argelino Rachid Bouchareb traza la conmovedora historia de una típica granjera inglesa, viuda de un militar, y un jardinero africano, afincado en Francia. El (inmisericorde) azar obliga a que los dos se conozcan mientras buscan a sus respectivos hijos tras los atentados del 7 de Julio de 2005 en Londres. El fresco social trazado está tintado de la emotividad justa, y supone un canto a la igualdad: la clásica (y clasista) inglesa cerrada de provincias que paulatinamente va descubriendo en la capital de Inglaterra que el mestizaje cultural (y religioso) ha llegado hasta su propia hija es un punto de arranque realmente sugerente para situar al espectador en el mismo vórtice donde también podrá admirar la entereza, la dignidad y la honestidad de un anciano musulmán que se siente culpable al haber abandonado a su hijo con 6 años en África, al irse a Francia para trabajar. El cruce de las dos personalidades más antagónicas que pueda imaginarse resulta realmente estimulante, produciéndose con total naturalidad lo que de antemano podría ser la mayor de la repulsión por ambas partes. De acuerdo, ahí Bouchareb acierta, tal y como acertó en su anterior film “Indigènes”, donde narraba la vida de un batallón de argelinos musulmanes integrado en el ejército francés en el año 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Aunque el film que nos ocupa está narrado con pulso y ritmo, la frialdad documental a veces no consigue que nos impliquemos emocionalmente con ninguno de los dos personajes. Además, lo realmente interesante de la historia –esto es, cómo llegan a ser novios dos personas tan distintas como un africano musulman y una jovencita inglesa protestante- solo está tocado tangencialmente, siendo sus padres los que toman todo el protagonismo de la historia, que rápidamente se queda sin recursos dramáticos, una vez establecidas las pautas del film. No obstante, existen algunos giros de guión que se agradecen en el trasiego dramático de la misma. Pero sin lugar a dudas el elemento más importante de la historia son las dos excelentes interpretaciones de los protagonistas, tanto la de Brenda Blethyn –con el punto justo de expresividad, gesticulante…- como la de Sotiqui Kouyate –hierático, pero de hondo sentimiento en sus hipnóticos ojos…-; ambos suponen el mayor activo del film, que de otra manera habría quedado en un episódico cuasi documental sobre los atentados terroristas de Londres. No hay más. Es así de sencillo, y la verdad, esperamos bastante más de una historia que nos deja algo fríos, sin que queden resquicios ni consecuencias para dos personajes tan interesantes como los protagonistas. Esa extraña pareja que se forma fortuitamente, podría haber dado muchísimo más juego en todos los sentidos. No obstante, tiene momentos de gran tensión emocional, pero se podrían haber utilizado muchos más recursos cinematográficos para dotar a la película de mucha más alma. Me gustaría destacar una preciosa banda sonora de Armand Amar, heredera de los toques minimalistas de Michael Nyman, pero que se echa en falta en los momentos críticos de la historia.

TRAILER

2 comentarios:

Carmen J. dijo...

Que coñazo de pelicula. Me dormi en la sala, y me sali. ¿por que el cine europeo es tan aburrido? ¿es una de sus señas de identidad?

Anónimo dijo...

Pero qué poca sensibilidad tienen algunas!! Parece que lo único que quieren es ver tios buenos con los paquetes gordos, y musica dance. Vete a una discoteca a ver tios en calzoncillos bailando, anda...