¿Vampiros sin sangre?

El circo de los extraños

Ahora parece que están de moda. Mejor dicho, nunca han pasado de moda, desde que el novelista Bram Stoker, Polidori y unos cuantos más popularizaran personajes como Drácula, o la Condesa Sangrienta, Erzebeth Bathory (ambos fueron reales, pero convertidos en bebedores de sangre gracias a la ficción). Después de la apabullante campaña de marketing tras el estreno de la ya tercera parte de la saga crepúsculo, “Eclipse”, ahora nos llega otro título con menos ambiciones, al menos de planteamiento y arranque. Desde luego, los productores querrían convertirlo rápidamente en una franquicia, y de hecho tiene todas las papeletas para serlo, ya que el film se basa en una serie de novelas de Darren Shan que desde el año 2000 están haciendo las delicias del público adolescente norteamericano, al contener todos los elementos exactos para el éxito: búsqueda de la libertad más allá de la opresión paterna, descubrimiento de la madurez y el romance, y todo ello aderezado con todo tipo de criaturas siniestras tales como vampiros, hombres lobo y una galería de rarezas que pertenecen a un insólito circo ambulante. Vamos, un cóctel explosivo para que todos disfruten de lo lindo. Viendo este film, dirigido con oficio por Paul Weitz (del que me deslumbraron “American DreamZ”, una muy cruel sátira a los programas reality donde se descubren talentos, y sobre todo “Un niño grande”, donde me reconcilié con la capacidad actoral de Hugh Grant) me viene a la memoria una fórmula que funcionó bastante bien en los ochenta, con filmes como “Regreso al futuro” y sobre todo “Noche de Miedo”; estas cintas conjugaban un cine adolescente con gran sentido del humor (y buenos guiones) con elementos fantásticos y/o terroríficos. El problema es que el equilibrio al que se ha de llegar con esta mezcolanza es tan fino y delicado, que es muy fácil escorarse y cagarla. Algo así sucedió con “Mordiscos peligrosos” (uno de los primeros filmes protagonizado por un entonces jovencísimo Jim Carrey), que llegaba al mayor de los ridículos al hacer que la comedia se banalizara tanto que quedara demasiado gruesa. Gracias al cielo, en este film no se llega a ese extremo, pero se ha intentado hacer una película tan “limpia” y “aséptica”… que todo el toque tenebroso casi ha desaparecido, con lo que nos queda un film adolescente con algunos elementos pintorescos y poco más: Darren es el hijo perfecto, que saca buenas notas, es popular en el instituto y cuyo único problema es un amigo demasiado diferente a él, que provoca broncas, hace novillos y no encaja en el modelo de vida que los padres de Darren han diseñado para él. Pero ambos chavales vivirán la aventura de su vida cuando van a ver un circo de rarezas y entran en contacto con una serie de seres de lo más variopinto, desde un hombre gigante hasta una mujer barbuda… sin olvidar un extraño prestidigitador que tiene una araña venenosa amaestrada. El caso es que a Darren, por las casualidades del destino, le vampirizan, descubriendo el submundo de seres que existe por ahí. En esta serie de novelas, además, hay una definición un tanto surrealista: resulta que existen dos tipos de bebedores de sangre inmortales. Por un lado los vampiranos son los que se alimentan de los humanos sin miramientos. Y los vampiros, son aquellos que, elegantemente, intentan no beber más sangre de la estrictamente necesaria. Una vuelta de tuerca que ya hemos visto en otras sagas literarias (es inevitable recordar otra vez a la saga “Crepúsculo”) pero que en este caso quita todo el atractivo a estos personajes, que quedan realmente deslavazados y ridículos ¿Vampiros sin sangre? Es como decir hombres lobos sin pelo, o Frankenstein sin tornillos. Algo extraño, que ni da miedo, ni da risa, ni nada de nada. Ni para los adultos, ni para los adolescentes. En definitiva, es un film demasiado “políticamente correcto”, y demasiado “blando” para resultar más recomendable que para verlo un mediodía después de un informativo televisivo con algo de sueño. Señalar que el film cuenta con un reparto respetable (John C. Reilly, Salma Hayek, Ken Watanabe, Willem Dafoe…) pero que resultan francamente grotescos, no ya por dar vida a rarezas de un circo que ya lo quisiera Tod Browning para “La parada de los monstruos”, sino porque sus personajes ni dan pena, ni dan risa, ni dan miedo. Es como comerse un filete de buey, que a base de estar conservado, liofilizado, pasteurizado, purificado y filtrado, ya termina por no saber a nada.

TRAILER

5 comentarios:

Ignacio dijo...

Yo he leído la novela y es estupenda. Veré la película a ver que tal...

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Federico, ayer la vi y vaya rollazo

Don PinPon dijo...

Lo que no comprendo es que haya actores como Willem Dafoe o John C. Reilly que participen en estas mierdas para adolescentes ¿Es que no tienen suficiente dinero y prestigio para tirarlo por tierra con estas peliculitas?

Alfmx dijo...

Los libros muy buenos ,la pelicula malisima me pregunto
¿David yates les daria asesoria de como hechar a perder peliculas Como las de harry potter?

Federico Casado Reina dijo...

Pues lo mismo si, jajajaja