Papá, quiero ser estrella

The Karate Kid

¿Quién ha dicho que la fama no se puede comprar? Es más ¿quién ha dicho que una estrella no se puede comprar? Hemos visto en infinidad de ocasiones cómo el mundo de Hollywood es capaz de encumbrar a alguien a base de apostar por él, con todo tipo de añadidos, para convertir a un/una desconocido/a en alguien importante, en alguien a quien todo el mundo recuerde con una sola imagen, independientemente de sus capacidades. Pero el caso que nos ocupa, es ya toda una declaración de principios. De hecho, es lo que muchos padres desearían para sus hijos cuando los ven actuar en las funciones del colegio: hacer que ese actor o bailarín en ciernes, se convierta en un personaje admirado no solo por sus padres, sino por todo el mundo. Es lo que Will Smith y señora han hecho por su retoño Jaden Smith, y hay que reconocer que lo han hecho muy bien: tomando uno de los títulos claves de la historia del cine familiar (esto es “Karate Kid”) han realizado una inteligente traslación a nuestros tiempos, cambiando el escenario a la misma China –y consiguiendo además de un plumazo la distribución en el país asiático, que les asegurará, literalmente, millones de espectadores…- y para colmo, buscándose al mejor maestro de artes marciales que jamás un niño pudiera tener, el mismísimo Jackie Chan. En cuanto al director, Harald Zwart, dirigió uno de los títulos claves del cine comercial reciente para el público juvenil, “Superagente Cody Banks”, que si bien es cierto que en Europa no fue demasiado boyante, en los Estados Unidos fue una conmoción tal que originó una serie de televisión, merchandising, y todo tipo de acciones publicitarias. Con esas miras, Will Smith ha manufacturado un producto realmente lustroso para que su chico se convierta en estrella, con todas las de la ley. Y el experimento le ha salido bien… a medias. Si bien es cierto que el film cumple holgadamente con las expectativas que genera –ver al chaval pelear por su dignidad, el entrenamiento con el viejo maestro de Kung-Fu, el encuentro con la chinita guapa, lo malvados que son sus nuevos compañeros de colegio en China…- hay un gran, gran problema que es insalvable: Jaden Smith. El retoño del príncipe de Bel-Air es inexpresivo como 100 gramos de Jamón York, y su aspecto “cool” –rastas incluidas- solo es eso: aspecto. Resulta irritante, un insoportable niño mimado lleno de mohines y muecas aborrecibles, y es lo único que fastidia una película, que a poco que se cambiara el protagonista, resultaría un éxito sin precedentes. De acuerdo, Ralph Macchio también tenía un repertorio no poco abominable de gestos, pero era un buen actor –como demostró en “La ley de la Calle” de Coppola-. Centrándonos en la historia, lo único que hay que cambiar del título clásico, como dije antes, es el escenario, y rebajar sensiblemente la edad de los protagonistas –ahora son niños que despiertan a la pubertad, algo que mejora la historia notablemente, y la hace bastante más creíble-. Hay otro elemento que hace ganar varios enteros al film, y es Jackie Chan: probablemente, sea una de las mejores interpretaciones de toda su carrera, dando vida a un atormentado y anónimo empleado de mantenimiento, que en realidad es un experto en Kung-Fu como nadie ha visto. De acuerdo, el entrañable Pat Morita era un gran actor. Pero como artista marcial, dejaba bastante que desear (incluso no resultaba creíble). Chan demuestra ser también un gran actor –quizás no tan carismático como Morita- pero como luchador, atleta y acróbata, es impresionante, un genio; el primer encuentro con el grupito de niñatos matones es realmente espectacular, y todas las fases de entrenamiento contienen un lirismo oriental que el original carecía –de hecho, resultaba hasta macarra esos planos en contraluz de la playa pegando el saltito…-. Incluso los seguidores de Jackie Chan tendrán una sonrisa en el rostro viendo cómo el alumno se convierte ahora en maestro (recordemos todas las entrañables películas de artes marciales de la saga “La Serpiente a la sombra del águila” donde Chan era enseñado por un viejo vagabundo…). Este nuevo “Karate Kid” –y digo yo ¿Por qué no haberlo llamado “Kung Fu Kid”? (recordemos que el Karate es un arte marcial japonés, y en China lo que la gente practica es el Kung Fu…)- es un título entretenido, que de haber tenido un casting más allá del intento de comprarle una estrella al niño Jaden, habría tenido mucha mayor calidad. Eso sí, también mucha menor repercusión mediática… (¿has visto a los padres acompañar al niño en la promoción mundial de toda la película?).

TRAILER

1 comentario:

Anónimo dijo...

Totalmente en desacuerdo contigo.
Es una gran película por mucho que quiera trasmitir lo contrario.
Y lo de inexpresivo, sin comentarios...