Un limón casi seco

Predators

Otra vez lo mismo. Si, aunque se empeñen en vendernos otra moto, es intentar exprimir todavía más un limón que ya casi no tiene jugo. Hemos visto a los predators en la jungla, en la ciudad, en naves espaciales, enfrentarse a aliens (el otro extraterrestre más famoso aparte de “E.T.”, en la historia del cine) y protagonizar cómics, videojuegos, series de televisión y todo a la gloria de la todopoderosa 20th Century Fox. Robert Rodriguez, que otra cosa no, pero de vender películas sabe un montón (si no, ¿Cómo consiguió un contrato millonario en Hollywood con “El mariachi”?) ha tomado las riendas de esta franquicia, intentando un lavado de cara, efectos digitales de impresión y actores de moda. Pero ¿nos ofrecen algo nuevo? Pues mire vd., a pesar de los intentos de maquillarlo… NO, no nos ofrecen nada nuevo. Es la misma ecuación de la película protagonizada por Schwarzenegger: una jungla, un grupo de élite de soldados/mercenarios, y los bichos a ver a quien cazan primero. Si, bueno, hay una diferencia: que la “cacería” no se desarrolla en la tierra, sino en un planeta indeterminado, y que aparecen más vestigios de la cultura “predator”, pero en lo esencial, es todo lo mismo. Lo que si me ha resultado por menos que pintoresco, es ver al antaño escuálido Adrien Brody (recordemos su aspecto famélico en “El Pianista” y en otros tantos títulos…) convertido en todo un musculoso “action-hero”, duro como la piedra, y con una sobredosis de testosterona que ya la quisiera para sí el mismísimo Gobernator en sus mejores tiempos. Es verdad que los biotipos de los personajes son pintorescos (un mafioso Yakuza japonés, un mercenario norteamericano sin escrúpulos, un condenado a muerte, un mejicano mafioso narco, una francotiradora israelita, un ruso de las fuerzas especiales…) y que su encuentro a veces resulta divertido, al enfrentarse todas las diferentes personalidades, pero no es suficiente para armar este film, que resulta a todas luces tedioso en cuanto conocemos todas las cartas de la partida, que es precisamente cuando más tenía que interesar. Es decir, en el preámbulo, donde tenemos que conocer las reglas de la caza, a quienes van a cazar y cómo lo harán, hay cierto grado de interés, pero en cuando empezamos a la lucha final entre el hombre y los predators… es realmente aburrida. Ni siquiera algunos intencionados y artificiales giros de guión hacen el film interesante. Un despropósito que además tiene toda pinta de ser el principio de una nueva saga de películas en la que Adrien Brody siga sacando musculitos, y siga enfrentándose a los monstruitos con visión nocturna, láser en el hombro y camuflaje de invisibilidad.

TRAILER

2 comentarios:

Sergio dijo...

No me gustó nada. No profundiza en los personajes, no cuenta la historia al principio y todo resulta confuso y rápido como lo que es, un lanzamiento de fuegos artificiales y nada más. Una conoce a los depredadores y no se sabe porqué. Otro es un acojonado que esconde un malo malísimo que surje cuando más "tópicamente" puede salir. Un aburrimiento. Y una pena, porque el espíritu lo mantiene. Y es que parece que hay una tendencia en Hollywood (véase ésta o "Los Mercenarios") a volver al estilo de los 80 y 90, que funcionaba entre el gran público.

Federico Casado Reina dijo...

Bueno, no comparto tu comparación con "Los Mercenarios", a la que considero muchisimo mejor película que este reboot de la franquicia Predator, por mucho Robert Rodriguez que esté detrás.