Típica, ridícula y previsible

Ladrones (Takers)

Las comparaciones a veces son inevitables: no hace mucho tiempo hablábamos en este weblog de “The Town. Ciudad de ladrones”, segundo largometraje como director de Ben Affleck que me sorprendió muy gratamente y ahora nos llega otra más de robos, ladrones y planificación de atracos. Este género ha arrojado varias obras maestras en la historia del cine, desde “The Killing, Atraco Perfecto” de Stanley Kubrick hasta “Heat” de Michael Mann, película esta última de la que bebe directamente el film que nos ocupa. Bueno, es más, no es que beba… es que directamente la copia. Es una recreación casi literal de la cinta protagonizada por Robert De Niro y Al Pacino, solo que con actores con muchísimo menos carisma –aunque anden por ahí Hayden Christienssen, el Anakin Skywalker de la nueva trilogía de “Star Wars” y Mat Dillon, uno de los “Rebeldes” de Coppola…-. Resulta casi divertido comprobar que la estructura resulta prácticamente literal: banda perfecta que roba los bancos sin un solo contratiempo, un nuevo golpe que parece fácil pero que en realidad, es muy arriesgado, policía con problemas en su vida personal –hija adolescente problemática incluida-, tensiones entre los miembros de la banda de atracadores, problemas personales entre algunos de los miembros de la banda… como ya digo, ni calcando a “Heat” les hubiera salido una película tan parecida. Claro que deben pensar en la (nula) memoria del espectador medio del cine en la actualidad, así que venga, vamos a servirle una nueva ración de cine-entretenimiento, y seguro que ni se dan cuenta. Claro que hay un problema añadido: el síndrome de Michael Bay, es decir, a mover la cámara mucho para dar sensación de acción en las secuencias que tocan (y que a la postre, lo único que consiguen es que no veamos prácticamente nada en la pantalla…). Si comparamos la sobria y certera dirección de Michael Mann en “Heat” con la epiléptica forma de rodar de este realizador, que encima monta de manera demasiado sincopada, tenemos dos productos que aunque tengan prácticamente el mismo guión, su comparación resulta bastante desigual. Mientras que “Heat” pasará a la historia como una de las grandes películas de atracos, ladrones y redención de la delincuencia –memorable De Niro replanteándose su escala de valores cuando conoce a una chica, tras una vida de atracos…- “Ladrones” no será más que un (barato) divertimento de sobremesa y videoclub de segunda. Hay otro elemento añadido de escarnio para este film, que son los tópicos y los maniqueísmos en los personajes: todos los ladrones son lo más “cool” que uno puede imaginarse; conducen cochazos de lujo, motos de último modelo, visten a la moda, son supercolegas y viven como Dios. En cambio los policías son unos pobres amargados, sin vida personal, pero eso sí, obsesionados con servir al contribuyente y no dejar que pase ni un solo delito sin resolver, por pequeño que sea. Muy típica, muy ridícula, muy previsible y sobre todo, muy complaciente con el espectador. ¿Que si hay buenas secuencias en la cinta? Pues sí, hay momentos muy espectaculares, e ideas de guión salpicadas que funcionan. Pero una película es algo mucho más compacto, mucho más homogéneo, mejor rematado. Y por supuesto, con mucha mayor vocación de permanecer en el inconsciente colectivo del público, por mucha vocación de entretenimiento que tenga. En cambio esto parece ser como una partida de un videojuego, donde hemos visto lo que sucede, y cuando se acaba, olvídate de lo que has visto, porque tampoco es tan importante, ni habla de nada. Es una pena que el cine se haya banalizado tanto. No es que vayamos a una sala a que nos hablen del sentido de la vida y el universo, pero un poquito (ojo, solo un poquito, que más de eso resulta empalagoso y a veces demasiado insoportable…y si no que le pregunten a Oliveira o Angelopoulos) tampoco viene nada mal. Que aprendan de Ben Affleck...

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