Debut, homenaje y despedida

The Tourist

Es lo que siempre digo: zapatero a tus zapatos. Pero a veces están bien empleados estos revolcones para demostrar que el puro “cine espectáculo de taquilla” no es tan fácil de hacer como dicen esos intelecualoides carne de videoclub que alucinan con discursos fílmicos sesudos y que consideran a Spielberg, Cameron y Zemeckis como a unos estúpidos. Ja. Que vengan y que lo hagan ellos, a ver si son capaces. No creo que el director de “La vida de los otros”, un excelente film que cosechó muchísimos premios en Europa y en los USA, tuviera esa pose autosuficiente de “autheur” que la mayoría de los cineastas del viejo continente tienen, pero desde luego el estrepitoso fracaso de este film que nos ocupa seguro que le ha borrado cualquier duda al respecto. También es revelador comprobar con este film que nadie está libre del fracaso en la taquilla, ni siquiera la seductora y voluptuosa Angelina, o el carismático y elegante Depp; ya no bastan los nombres de dos estrellas para asegurar el éxito de público (algo que si ha pasado en Europa –sobre todo en España…- pero que no ha funcionado en los USA) porque el público se las sabe todas, aunque siendo un poco perspicaces (solo un poco…) esto ya se veía venir. Y se veía venir porque esta fórmula ya se ha utilizado prácticamente igual hace solo unos cuantos meses atrás, porque “Noche y Día” utilizaba los mismos elementos para intentar fabricar un éxito de taquilla (dos estrellas rutilantes, una trama de espionaje, gotas de seducción y comedia, una ciudad famosa mundialmente –en este caso, nuestra Sevilla convertida en un híbrido extraño donde hay Sanfermines…ay Dios- y como colofón, el romance entre los protagonistas). En los dos casos, el invento no ha funcionado, y ha supuesto en el caso de “Noche y Día”, una muesca más en la descendente carrera de Tom Cruise, y en el caso de “The Tourist”, el debut, el homenaje y la (más que probable) despedida de Hollywood de Florian Henckel-Donnersmack, que lo va a tener más que difícil para repetir detrás de la cámara con un proyecto de gran presupuesto; no es fácil integrarse en la industria del cine norteamericano, sorteando las imposiciones comerciales y estéticas de productores, ejecutivos, estrellas y todo tipo de injerencias que terminan por convertir un proyecto supuestamente interesante en un supbroducto exclusivamente diseñado a recaudar en la taquilla sin más interés que observar cómo los expertos en marketing orquestan la mejor forma para sacarle al público el dinero del bolsillo sin que piensen demasiado. Por eso hay que tener más que cuidado ante el canto de las sirenas de Hollywood y mirar muy mucho qué hacer. Brillantes realizadores como Alejandro Agresti, Robert Longo, y un largo etcétera llegaron solo para hacer una película y la industria se los comió, los digirió y los expulsó de la manera más indigna. Ojalá me equivoque, pero este director lo va a tener muy, pero que muy difícil para volver a dirigir en Hollywood, después de este clamoroso fiasco. De acuerdo, la culpa no es enteramente suya –seguro que no le han dejado hacer ni la cuarta parte de lo que hubiera querido…-, pero no nos engañemos: pactar con el diablo suele tener estas (terribles consecuencias): de ser una voz propia, con criterio y con sentido, te conviertes en un títere. En cuanto a la película, no merece la pena ni hablar de ella, porque ni es una historia de amor, ni una película de espías: intenta ser todo eso a la vez, y al final, no es nada, por mucho que se esfuercen sus dos estrellas protagonistas por estar guapos, interesantes y cautivadores.

TRAILER

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón Fede, pero que buenisima esta la Jolie, y que boca...ñammmmmm