Dejar a Scorsese en Pañales

Animal Kingdom

Avalada por el premio a la mejor película internacional en el Festival de Sundance el pasado año, y por las referencias que de ella ha hecho nada más y nada menos que Quentin Tarantino (para él es junto con “Toy Story 3” una de las mejores películas del año…) finalmente ha llegado a la cartelera una de las cintas más incómodas y desagradables de ver que he tenido que experimentar en una sala. Ojo, eso no signifique que sea una mala película, que esté mal contada, o que su director no tenga talento alguno; más bien todo lo contrario, porque si lo que pretendía David Michôd es mostrarnos la barbarie más absoluta en el mundo de la delincuencia, lo ha conseguido con creces. El enfrentamiento de la inocencia a la más absoluta corrupción, los valores familiares corrompidos hasta los cimientos, pero envueltos en un velo de cariño, amabilidad, compañerismo extremo, la (falsa) complicidad entre los miembros de una banda… todo está ejemplarmente mostrado, pero con la frialdad de un documental completamente neutro, sin tomar partido alguno. ¿Recuerdas “Uno de los nuestros”? Bueno, pues comparada con esta película son los Teleñecos. Scorsese reducido a un cuento de Disney. Porque esto es la realidad, sin trampa ni cartón. La vida, la delincuencia y la supervivencia en su máximo exponente. Quizás lo que más me guste de toda la película sea el título, que equipara los instintos animales de preservación con la personalidad de todos y cada uno de los personajes del film, incluido el adolescente pasmarote protagonista, que cuando llega el momento, toma la decisión más conveniente para él mismo, por encima de todo. La historia es más simple que el mecanismo de un chupete: un chaval ve cómo su madre se muere de sobredosis (en una de las más antológicas secuencias que he visto en muchos años, con la sobrecogedora y sorprendente abulia que define al personaje) y por ello tiene que irse a vivir con su abuela y con sus tíos, que es aproximadamente como irse a vivir con Alí Babá, con los cuarenta ladrones, con la familia Corleone y con los Sopranos, todos juntos. Allí la droga, el robo, la violencia, la brutalidad extrema…y el cariño familiar es la tónica habitual. Esta sorprendente combinación hará que el chaval protagonista tenga que adaptarse si o si a este entorno, con todo lo que ello conlleva. Claro que todo empieza a desmoronarse porque la policía empieza a cercar a la banda familiar, y encima la paranoia empieza a hacer mella en varios de sus miembros… La narrativa y factura de la película puede llegar no solo a desconcertar (hay momentos tan, tan documentales que parecen realizados por un estudiante de primer año de dirección) sino también a aburrir, con un segundo acto algo repetitivo. Pero lo que es realmente sorprendente, es la frialdad, la total falta de emotividad no solo en los personajes (a pesar de sus muestras de cariño…), sino también en el director, trazando un aberrante fresco social y familiar que muy pocas veces hemos tenido la oportunidad de ver en cine. Hay también una falta de credibilidad en muchos de los actores, que no están en absoluto bien dirigidos y en ocasiones parecen bastante perdidos. No obstante, hay que ser justos y señalar el talento de este director, que en su primera película ha logrado que todos giren la cabeza ante tan atípico, brutal e incómodo producto, que aunque destile brillos innegables de genialidad, es de lo más desagradable que puede ver uno en pantalla. Recuerdo un film de Sydney Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”, que puede compararse con este film, solo que con la experiencia y bien hacer de un curtido director, y con la presencia cinematográfica de Seymour Hoffman, uno de los mejores actores vivos del panorama internacional. Este es mucho más primitivo, más básico…y quizás es lo que le encaje mejor a esta historia, y a estos personajes.

TRAILER

1 comentario:

Noelia dijo...

Esta pelicula es de lo mejor que he visto nunca, es demoledora.