Ni el director sabe de qué va

Cosmópolis
A Cronenberg se le ha ido la pinza. Mejor dicho, se le ha terminado de ir, porque ya la tenía ida desde hace muchos años. Vamos, de toda la vida. Porque esta alucinatoria y surrealista pesadilla sólo se le podía ocurrir a este malsano realizador canadiense, que nos ha regalado preciosas piezas de cine como "Inseparables" o "Promesas del Este", y cuestionables paranoias personales como "Videodrome", "ExistenZ" o la que nos ocupa, que es el remate de los tomates. Pero lo más curioso es que las claves de su cine -el sexo, la violencia, la perversión, la ambición, la belleza, la pureza...- siguen en toda su obra, por dispar que sea.

La visión apocalíptica del capitalismo que aparece en la famosa novela de Dom DeLillo sirve pues de modelo ideal para mostrar la clásica espiral de autodestrucción que suele figurar en las películas de Cronenberg: esa bajada a los infiernos en esta ocasión la realiza un multimillonario que vive completamente ajeno a los desmanes de la economía global del siglo XXI, o lo que es mejor, se aprovecha de ella para forrarse todavía más. Un viaje en limusina a través de la ciudad, para llegar a la barbería que está en el otro extremo es el pretexto para ir postulando cada una de las escenas de una sociedad completamente destrozada, sin metas, ideales, funciones o utilidad. La caída libre del hombre contemporáneo, que no sabe dónde mirar para encontrar la felicidad.

Vale, lo hemos captado. Entonces ¿qué es lo que no funciona? Pues que: A) o es un discurso demasiado evidente (y lo que es peor, demasiado visto) o B) es tan grandilocuente que no consigue mostrar su auténtica trascendentalidad. Porque lo que peor ha hecho Cronenberg en este verdadero espanto de película no ha sido coger al inexpresivo Robert Pattinson de protagonista (que ahora entiendo por qué lo eligieron para dar vida un vampiro, o sea, a un no-muerto...), sino escribir uno de las peores adaptaciones cinematográficas que se pueden hacer de un libro. Se supone que la narrativa literaria se debe adaptar a la cinematográfica, y "traducir" toda la retórica escrita a imágenes. Pero Cronenberg se limita a que sus personajes digan líneas y líneas de inacabables diálogos -como sucede en la novela-, llegando a un hartazgo tal de posiciones y postulados filosóficos post-cyber punk, que dejaría al mismísimo William Gibson al borde del bostezo. Mejor dicho, bostezando como el león de la Metro.

Es tal el caos del guión, que creo sinceramente que ni el propio director-guionista sabe de qué está hablando. Ni idea, vamos. Todos esos discursos, intentando vislumbrar el origen y el destino del capitalismo resultan tan grandilocuentes como vacíos -como antes dije-. Una posición absolutamente fría, rígida, tan distante que ni siquiera resulta sugerente. Como ver una pecera llena de peces preciosos peces...pero de plástico. Quizás bonita al principio, pero a los pocos segundos completa y absolutamente aburrida. Insoportable.

Así es como me ha resultado este maltrecho experimento cinematográfico, sin pies ni cabeza y absolutamente insoportable. Flaco favor está haciendo además la campaña de publicidad del film, ya que muchas adolescentes despistadas correrán a ver a su ídolo vampírico a las salas y se encontrarán con una auténtica plasta, que además de pesada, resultará completamente ininteligible para ese público, cosa que hará que renieguen definitivamente de su ídolo y lo releguen al recuerdo más iracundo cada vez que vean su rostro en las carpetas. Es más, seguro que lo quitan con tal de no acordarse del timo de haber pagado la entrada para ver esta película.

Por lo visto, el mismo Pattinson en una entrevista ha declarado que en realidad no tenía mucha idea de qué iba "Cosmópolis", ni el personaje que interpretaba. La verdad es que no me extraña nada en absoluto, porque aquí todo el mundo anda más perdido que el barco del arroz. Ni siquiera el director sabe de qué va. Y así le ha salido, un producto invendible, insoportable, pretencioso y lo que es peor, aburrido a reventar. Desde mi modesto parecer, ni te acerques a la sala, porque no hay quien lo aguante...
 
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1 comentario:

Camila dijo...

La verdad es que Cosmopolis me parece casi una obra maestra. A mi modo de ver es una película sobre la deshumanización y la incomunicación de los tiempos de mierda que nos ha tocado vivir y Cronenberg se adelanta a su tiempo, se arriesga hasta el extremo y lleva su idea hasta las últimas consecuencia aunando fondo y forma. La incomunicación está patente en cada fotograma de su película, aunque por desgracia no nos distraiga su argumeno.Porque nosotos también la sufrimos. ciprofloxacin clarithromycin gentamicin fluconazole penicillin sildenafil lorazepam minoxidil fluticasone diltiazem enalapril metoprolol losartan hyaluronic acid clomiphene adrenaline steroids cetirizine hydroxyzine aspirin paracetamol además la escena brillante del coche zarandeado, metáfora brutal de como afecta (nada) la rebelión social a los poderosos y ese final de dos personajes que en el fondo buscan su propia salvación en la admiración hacia el otro pero que ni éso encuentran porque el otro es tan o más patético que ellos mismos, por muy antagónicos que sean sus destinos, me parece lo más certero y desolador que he visto en cine en años.