Debut, homenaje y despedida

Fin
DIRECTORJorge Torregrossa
GUIÓNSergio G. Sánchez, Jorge Guerricaechevarría (Novela: David Monteagudo)
MÚSICALucio Godoy
FOTOGRAFÍAJosé David Montero
REPARTOMaribel Verdú, Daniel Grao, Clara Lago, Blanca Romero, Antonio Garrido, Carmen Ruíz, Miquel Fernández, Andrés Velencoso
Cuando uno va a ver cine de género en España tiene la extraña -y absurda- esperanza de encontrarse con algo interesante, algo original, algo... sorprendente. Pero una y otra vez se pega contra la pared de la mediocridad, de la incomprensible autocomplacencia de guionistas y productores que deciden tirar para adelante proyectos que no superarían el aprobado en una clase de primero de dirección cinematográfica de cualquier universidad que se precie. Bueno, pues la película que nos ocupa no llegaría al aprobado. Qué digo aprobado, sería un muy deficiente (según la antigua calificación con la que crecí), por bonitas que sean las imágenes de José David Montero, que consigue una factura impecable en la fotografía.

Porque cuando se hace cine de género -¡¡¡a ver si nos enteramos de una vez!!!- hay que establecer una serie de "reglas", por marcianas que parezcan, y una vez establecidas, NO ROMPERLAS JAMÁS, porque si no, nadie se cree lo que está viendo. O sea, que si vemos una película de Supermán y nos explican al principio que el protagonista viene de otro planeta y por eso vuela, pues entonces, mientras que esté en la tierra, resulta que vuela. Estupendo. Pero ¿qué pasaría si resulta que vuela, pero que de buenas a primeras ya no puede volar? Que A) o nos explican qué le ha pasado o B)a partir de ese momento la historia, la película, el personaje TODO, vamos, deja de tener credibilidad, y por ende, deja de interesarnos. Así funciona el cine de género, y si no que se lo digan a Sam Raimi, a James Cameron, a John Carpenter o al mismísimo Steven Spielberg. Todos y cada uno de ellos conocen las claves, y las respetan a rajatabla, porque si no nadie se creería a los endemoniados de "Posesión Infernal", ni a los Terminators que viajan en el tiempo, a la prisión de máxima seguridad en la Isla de Manhattan en 1997 o a E. T.

Cuando no se respetan esas reglas, ni se explica lo que sucede en la pantalla, llega un momento en el que todo parece una verbena: y los actores nos resultan ridículos, al reaccionar de una manera increíble ante cosas que para el espectador no tienen ningún tipo de explicación. No se trata de jugar al suspense, como hacía el maestro Hitchcock, que escondía información al protagonista para enseñársela al espectador, no. Se trata que si el espectador no sabe una cosa, y el actor tampoco...¿por qué se asusta? ¿no debería de sorprenderse y preguntarse qué pasa en vez de asustarse? Todo esto son fabulaciones, obviamente, porque en "FIN" nada de eso pasa. En esta adaptación de la novela de David Monteagudo -que visto lo visto, no me interesa nada en absoluto...- todo resulta incomprensible desde el minuto uno. Un grupo de amigos que no se ven desde hace años -y que ocultan un oscuro secreto- se reúne en una apartada casa de campo. Todos intentan aparentar lo que no son, y sin comerlo ni beberlo, son testigos de un fenómeno atmosférico inusual y todos los aparatos dejan de funcionar. Vale, ya están sentadas las bases para una película apocalíptica interesante...pero la guinda del pastel empieza cuando empiezan a desaparecer algunos de los miembros del grupo. Por las buenas, sin venir a cuento y sin ningún motivo aparente.

De acuerdo, en el cine no es necesario explicarlo todo, faltaba más, y hay que dejar cosas a la imaginación del espectador. Claro, pero COSAS, no TODO, porque uno se lleva esperando hasta el final del film para ver lo que pasa... y se lleva un chasco de padre y muy señor mío. Un chasco tan grande que sencillamente tiene uno la impresión de que lo han tomado por gilipollas. Lo que más me sorprende es que Jorge Guerricaechevarría, antaño guionista habitual de Alex de la Iglesia, firme este espantoso guión que no tiene ni pies ni cabeza. Un despropósito, que por mucho que se afanan los actores en sostener en credibilidad, hace aguas por todos lados. El director, Jorge Torregrosa, que aterriza en el largometraje tras una meteórica carrera como realizador de series como "Herederos", "La señora", "Imperium" o "Tierra de Lobos", se pega un batacazo monumental en su primera película como director. Tan grande que será, como se suele decir en el mundo del teatro "debut, homenaje y despedida". Otro director de cine español que hará probablemente una sola película, y que se volverá a lo que sabe hacer, esto es, televisión.

Porque el cine y la televisión, aunque comparten lenguaje, no son lo mismo. En televisión hay un porcentaje alto de distracción en el espectador, y los fallos se pueden camuflar razonablemente. En cine no. En cine te están mirando como si estuvieras en un microscopio y hasta el más mínimo fallo resulta insoportable. Antena 3 films, que es la máxima responsable de este engendro, sigue incomprensiblemente apostando por fiascos importantes, como ya hizo en anterioridad con muchas películas que se estrellaron.
 
Ni siquiera con la promoción a través de la pequeña pantalla esta cinta se salvará del mayor de los fracasos, y si no, al tiempo. Me resulta incomprensible como Maribel Verdú, que tan bien sabe elegir sus proyectos, y que ha dado la gran campanada recientemente con su alucinante interpretación de la madrastra en "Blancanieves" de Pablo Berger, ahora sea capaz de estar en esta infamia que llega sinceramente a insultar la inteligencia del espectador. Para colmo, hay fallos de producción que resultan completamente ridículos, y que consiguen que la credibilidad de una situación apocalíptica, sea cero. Tendrían que aprender de cintas más modestas como "Tres días" -producción andaluza, además- que con muchísimos menos medios, pero con un guión infinitamente más trabajado e interesante, logró algo que esta película ni siquiera se acerca: que nos la creamos.
 
TRAILER


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