Bienvenidos al fin del mundo: Desmadre a la inglesa

Bienvenidos al fin del mundo
Director: Edgar Wright
Guión: Edgar Wright, Simon Pegg
Música: Steven Price
Fotografía: Bill Pope
Reparto: Simon Pegg, Nick Frost, Paddy Considine, Martin Freeman, Eddie Marsan, Rosamund Pike, David Bradley, Pierce Brosnan, Michael Smiley, Reece Shearsmith, Darren Boyd, Mark Heap

Edgar Wright y sus amiguetes (entre los que está Simon Pegg, que ahora firma también el guión) nos han acostumbrado mal: quiero decir que tanto "Zombies Party" como "Arma fatal" tenían esa impronta delirantemente loca y aguda, que se articulaba en una historia muy bien construida. El problema es que han querido repetir la fórmula... pero el pulso les ha temblado y aunque han creado una película con momentos brillantísimos, el resultado final es el más decepcionante de cuantas películas hayan hecho.

Un grupo de amigos decide reunirse después de 20 años para terminar un maratón por todos los pubs de su pueblo natal, tomándose una cerveza (pero no de las de aquí, sino de las inglesas, o sea, una pinta que viene a ser algo más de medio litro) en cada uno de los selectos locales. El caso es llegar como una cuba al último, que tiene el nombre de "El fin del mundo". Bueno pues con esta premisa todo va a empezar a sumarse hasta llegar al paroxismo de una invasión extraterrestre propiciada a través de réplicas robóticas.

Lo que funcionaba perfectamente en "Zombies Party" (esto es, encajar las miserias, grandezas, pasiones y mezquindades de un grupo de amiguetes de toda la vida) aquí lo hace a medias: o sea, el grupo está perfectamente definido y hay momentos descacharrantes, pero en cuanto Wright se mete en más honduras e intenta que sus desquiciados protagonistas luchen contra las adversidades que empiezan a caerles, todo se diluye, llegando a resultar poco creíble, sin gracia y apresuradamente colocadas sencillamente porque los guionistas pensarían "Tío, tío, ¿y si ponemos robots? ¿y si resulta que hay también extraterrestres?". Es aproximadamente lo mismo que hicieron Robert Rodriguez y Quentin Tarantino cuando escribieron "Abierto hasta el amanecer", los dos hasta el culo de todo y se liaron a desbarrar escribiendo el guión -y luego filmándolo-.

Billy Wilder decía que cuanto más en serio había que tomarse el cine, era a la hora de hacer una comedia, y es rigurosamente cierto. Tenemos en España a un director que podríamos compara con Wright, y no es otro que Alex de la Iglesia. Los dos son brillantes realizadores, dominan la narrativa visual, tienen ideas brillantes... pero a los dos les ha pasado lo mismo: cuando más en serio se toman sus comedias, mejor les salen. Ahí tenemos "El Día de la Bestia", con un guión de acero, que funciona a la perfección y seguramente sea la más divertida del director vasco. En cambio otras comedias más desmadradas -incluyendo su último trabajo "Las Brujas de Zugarramurdi"- aunque contienen elementos de su genialidad, a base de no tomársela demasiado en serio, acaban por decepcionar, desinflarse en el camino.

Tendremos que esperar a ver "Ant Man", protagonizada otra vez por su amiguete y actor fetiche Simon Pegg para ver si Wright consigue remontar esta mediocre película, llena de desmadre con toques puramente británicos, pero que termina de ser redonda. Quizás no lo deseara, pero ésa precisamente debería haber sido la aspiración para esta historia con grandes posibilidades, pero que no es más que una repetición de lo que ya habíamos visto en "Zombies party", solo la amenaza que en vez ser de muertos vivientes, es de extraterrestres con intenciones de dominar la humanidad.
 
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