El Poder del Tai Chi: Voluntariosa... pero insuficiente

El Poder del Tai Chi
Director: Keanu Reeves
Guión: Michael G. Cooney
Música: Chan Kwong-wing
Fotografía: Elliot Davis
Reparto: Keanu Reeves, Jeremy Marinas, Karen Mok, Iko Uwais, Brahim Achabbakhe, Tiger Hu Chen

Desde que el mítico Raymond Chow realizara coproducciones de artes marciales con el inefable Bruce Lee, hay ya un largo camino de las películas de Kung-Fu: incluso muchos profesionales de la industria han aterrizado en Hollywood, prestando su sapiencia para "adornar" películas como "Matrix" y otras tantas. Reeves, que está muy bien situado en la industria, ha decidido mover ficha, viendo cómo está el patio, y se ha metido nada más y nada menos que a dirigir esta ambiciosa coproducción entre Estados Unidos, China y Hong Kong... con un resultado tan irregular como previsible.

Desde luego, hay que reconocer que Keanu Reeves se ha esforzado bastante, y sus apariciones en el film -él también es uno de los personajes fundamentales- son muy importantes y lucidas. Pero me temo que el resultado final, a pesar de haber bebido argumental y visualmente de toda la tradición del género Kung-Fú de Hong Kong, ha sido insuficiente: un pacífico practicante de Tai Chi, participa en concursos locales demostrando que el milenario método de relajación y crecimiento personal también puede usarse como un método de lucha. Todo va a cambiar cuando un mafioso que organiza peleas ilegales un tanto particulares, se fija en el chaval como su nuevo luchador, viendo en él capacidades que pueden darle mucho dinero...

El hecho de que alguien desconocido y con una manera de luchar absolutamente heterogénea consiga vencer a todos los luchadores ya lo hemos visto hasta la saciedad, desde el ya mencionado Bruce Lee hasta "Tigre y Dragón"; normalmente son luchadores bajitos, canijos, por los que nadie da un duro... pero de buenas a primeras se destapan como los más habilidosos, los más equilibrados y a la postre y contra todo pronóstico, siempre los vencedores. Como también ha pasado de toda la vida en estas películas, el ganar siempre suele acarrear unas consecuencias perniciosas para el protagonista, que tendrá que lidiar (y luchar) no solo contra sus adversarios, sino con la vida misma...

A pesar de su resultado, en la película se conjuga tanto la tradición norteamericana como la tradición china, en un híbrido por menos que curioso, que a ratos resulta brillante (aunque otros llegue a resultar poco creíble e incluso ridículo). No obstante, es una cinta bastante entretenida, que no decae el ritmo en ningún momento, y que ofrece algunas peleas muy bien coreografiadas y filmadas. Incluso hay momentos en los que se mezcla la estética de videojuegos como "Mortal Kombat", "Street Fighter" o "Tekken" para agilizar aún más el formato visual.

El acierto de tener como protagonista a Tiger Hu-Chen se ve empañado por un reparto chino que resulta bastante ridículo, no ya por la calidad y experiencia de los actores, sino porque sus claves en la interpretación son completamente diferentes a las occidentales y chirrían bastante. La presencia de Keanu Reeves delante de la cámara como el supermafioso Mark Donaka también es otro punto a favor del film, que gana bastantes enteros con sus apariciones.

Pero lo más importante es ver el debut detrás de la cámara del protagonista de la saga "Matrix", y hay que decir que no lo ha hecho nada mal. Incluso en algunos momentos de manera brillante, demostrando un prometedor porvenir no solo a la hora de dirigir, sino de crear un producto interesante, a pesar de su inesperadamente baja recaudación en los mercados en los que ha participado (esto es, en USA y en China, ya que tiene un presupuesto de 25.000.000 $ y únicamente lleva recaudado desde noviembre de 2013 hasta la fecha poco más de 5.000.000 $).
Es curioso, pero ese tufo de poca credibilidad se transmite en esta película desde el minuto uno (o incluso antes, porque toda la promoción apesta de lejos...) y al final se puede comprobar cuando ves la película en la saga. Y me temo que se debe a una cierta indefinición argumental, que no toma partido ni en ser una película de Kung-Fú, pura y dura, ni una película de un pobre chaval que quiere buscarse la vida y hacer el bien, o bien de una trama mafiosa que gana dinero con peleas ilegales; la bizarra mezcla que plantea no termina de encajar en este puzzle extraño, donde además las peleas o bien son brillantes o excelentes... o bien parecen estar filmadas por el peor realizador del planeta, que no deja ver los movimientos, golpes, evoluciones y reacciones. Porque no es nada fácil rodar buenas peleas de artes marciales respetando su espectacularidad visual. Y aquí a veces se hace bien, y otras no. O sea, que entre un 10 algunas veces, y un cero otras, le doy cuatro y medio raspado. Y eso porque es Keanu Reeves que si no...
 
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