La Isla Mínima: Así, sí.

La Isla Mínima
Director: Alberto Rodríguez
Guión: Alberto Rodríguez, Rafael Cobos
Fotografía: Alex Catalán
Reparto: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Nerea Barros, Antonio de la Torre, Jesús Castro, Jesús Carroza, Manolo Solo, Cecilia Villanueva, Salvador Reina

Por qué no decirlo: iba con las de Caín a ver esta película. Sobre todo porque tenía muy fresquita la maravillosa serie de la HBO "True Detective" y las comparaciones en este caso son más que evidentes (cuando no odiosas); dos policías que se llevan a matar; un sangriento crimen, que puede ser indicio de otra serie de crímenes igual de salvajes; un territorio pantanoso (aquí la ladera del río Guadalquivir, allí Louisiana...); una estética y factura similar... pero da igual. Incluso da igual que recordemos al torturado universo de David Lynch (sobre todo el de "Twin Peaks", ya que hablamos de -casi- de lo mismo). Incluso da igual que el guión tenga algunos flecos y que casi no lleguemos a enterarnos quién es el verdadero malo de la película. Todo eso da igual porque... el invento funciona. Y bien.

Ya sé que Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez no son Matthew McConaghey y Woody Harrelson... pero ni falta que les hace: componen una insólita pareja de policías en los inicios de la democracia española tras la dictadura de Franco, a modo de una curiosa visión de dos mundos, enfrentados como las dos caras de una moneda, indisoluble, única y a la vez diferente y contrapuesta. Me sorprende sobremanera el desarrollo del guión, que comienza algo titubeante... y que termina por convertir en un enorme McGuffin toda la investigación criminal para centrarse en los personajes principales, mostrando un poliédrico conjunto de rasgos que pocas veces hemos visto en el cine español. Y en cualquier cine, qué demonios. Siempre digo que lo más maravilloso del cine es que es capaz de contar una y otra vez las mismas historias pero de modos completamente diferentes. Así ha sido en este film, que dota de personalidad propia una estructura de sobra conocida.

Porque esta "Isla Mínima" podría echarle la pata sin despeinarse a cualquier película de referencia en este género. Sobre todo porque está contada con una gran brillantez; es la mejor obra de Rodríguez con diferencia, demostrando una muy notable madurez, así como un gran dominio de la narrativa, manejando la tensión en sus justas medidas para tenernos absolutamente enganchados no solo a la historia, sino a cada uno de los fascinantes personajes, que componen una bizarra galería situada en un entorno rural tan reconocible como sobrecogedor. Como dije antes, ese asomarse a lo cotidiano con una visión que hasta ahora no habíamos reparado es uno de los elementos que marcan la filmografía de este director, que ahora ha amplificado y subrayado esta manera de contar cosas que, aunque resuenen en nuestra memoria (es inevitable pensar en el sangriento crimen de las niñas de Alcasser) cobran un nuevo significado, tanto real como histórico o social. 

Si tuviéramos que definir toda la película con un solo adjetivo, el que mejor encajaría sería el de fascinante; fascinante por ver la evolución de los dos personajes protagonistas, en una especie de "anti-buddy movie" (o lo que es lo mismo una "anti película" de pareja de policías); fascinante por asomarse a una realidad histórica (1980, en un pueblo sevillano) que dota a toda la investigación de una serie de matices interesantísimos -si, podría haberse situado en otro contexto pero ¿por qué no?-; fascinante, apabullante la fotografía de Alex Catalán y los planos aéreos, que nos ayudan a seguir mirando esos personajes como si fueran microbios a los que estudiamos -casi con nuevos ojos- por sus evoluciones; fascinante el desenlace -que no contaremos- y que aunque podemos observarlo con perplejidad, no deja de aportar muchos elementos que hacen crecer -¡y cómo!- a todos los personajes; fascinante de principio a fin, como podría decir arqueando una ceja el Sr. Spock.

Pero quizás lo que más me guste de toda la película, incluyendo por supuesto todo lo anterior, es que está pensada, gestada, hecha y casi producida en Andalucía, y todo tiene un gran sabor andaluz. Bien por Gervasio Iglesias, bien por Rafa Cobos y Alberto Rodríguez y bien por todo el equipo artístico y técnico andaluz. Y por supuesto por el gran Antonio de la Torre, que está que se sale en su pequeño pero rotundo personaje. Por cierto que lo mismo que dije que el guaperas de Jesús Castro estaba muy mal en "El niño", en esta "Isla Mínima" borda su personaje a la perfección (acaso porque argumentalmente, está mucho mejor contextualizado que en el film de Monzón).

De todo corazón, me he alegrado mucho con esta película. Después de casi perder toda esperanza en la producción nacional, tras la noticia de que los Académicos del Cine Español hayan elegido "Vivir es fácil con los ojos cerrados" de David Trueba para participar en los Oscars, ahora Alberto Rodríguez con "La Isla Mínima" ha conseguido volver a hacerme creer en el milagro del cine español, y del cine andaluz, que a base de talento, creatividad, esfuerzo y tesón es capaz de ofrecernos el mejor cine, filtrado además con la idiosincrasia propia de aquí. De aquí mismo. Y sin perder un ápice de calidad. Así, sí.


TRAILER
 

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