Exodus (Dioses y Reyes): O porra dentro, o porra fuera

Exodus (Dioses y Reyes)
Director: Ridley Scott
Guión: Steve Zaillian (Historia: Adam Cooper, Bill Collage)
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: Dariusz Wolski

Con unas expectativas como las que tenía esta película, era muy difícil (por no decir, imposible) que Ridley Scott saliera victorioso no solo de las comparaciones con el clásico de Cecil B. de Mille (recordemos, ganadora de un Oscar a los mejores efectos especiales y siete nominaciones, nominaciones a los globos de Oro, etc.) sino con la historia bíblica original. Pero seamos objetivos, y olvidémonos de las comparaciones: Scott no ha acertado. Ni en el guión, ni en la dirección, ni en el formato, ni en el casting. Tiro fallido en toda regla para una película de 155 minutos que se hacen eternos, donde el aburrimiento campea a sus anchas en buena parte del metraje, y donde la espectacularidad visual queda desvaída por una factura demasiado oscura, grisácea, azulada...inexplicablemente gótica, tenebrosa y tétrica (ojo, que no estamos en una película de Harry Potter, sino en una épica historia que se desarrolla ¡¡en el desierto, cuyo color principal es el de la tierra, es decir marrón!!! O sea que la gama cromática de esta historia debería ser mucho más "orgánica", navegando entre el rojo, el marrón, el ocre... en vez de ser todo azulado y gris).

Ni siquiera el título ("Exodus", que lo de "Dioses y Reyes" es un regalito de la distribuidora española, empeñada como siempre en "acertar" comercialmente con el marketing de las películas, cuando generalmente lo que hacen es fastidiarla... EDITO: Gracias a un lector me he dado cuenta que este comentario es improcedente, porque el título original es, en efecto "Exodus: Gods and Kings") acierta, porque si nos centramos en el éxodo del pueblo israelita desde la esclavitud de Egipto a Canaan, la película únicamente tiene una parte realmente dedicada a ello. ¿Y si le hubieran puesto "Los Diez Mandamientos", como la otra película de De Mille, y todas las versiones reales o animadas de la historia? Pues tampoco, porque la escritura de las tablas de la ley es otro elemento irrelevante en la historia (con una licencia argumental que vaya tela...Luego hablaremos la vertiente histórica y bíblica). Quizás el único título que realmente habría encajado es el de "El Príncipe de Egipto", película de animación producida por Spielberg (Dreamworks) en 1998, ya que todo gira en torno a la historia de amistad entre dos hermanos... pero un momento: ¡es que resulta que Ramsés, el hijo del faraón con todo lo unido que está de su hermano lo destierra cuando tiene la más mínima (y no comprobada) sospecha de que en realidad es judío! (¿?) Se me quedó cara de póker en esta secuencia, realmente metida con calzador dentro de un guión lleno de lagunas donde los personajes no sólo no evolucionan, sino que parecen directamente esquizofrénicos, cambiando de opinión a cada secuencia y donde únicamente los puntos inamovibles (e interesantes) de la historia son los cuatro o cinco momentos que vienen de la Biblia (las siete plagas de Egipto, el camino sobre el Mar Rojo, etc.).

Ya que estamos hablando del guión, vamos a dejar clara una cosa: cuando alguien quiere hacer algo mágico, con una cierta dosis de fantasía, pues entonces todo vale. Nos creemos que haya espíritus, rayos láser, varitas mágicas, hechizos...hasta maldiciones bíblicas y milagros. Pero si uno toma el camino de intentar explicar las cosas tal y como fueron desde un punto de vista científico... entonces hay que ser científicos hasta el final, con todas las consecuencias. Porque si no corres el peligro de que nadie se crea lo que estás contando, y es precisamente lo que pasa en esta película, que cuando le interesa intenta explicar científicamente toda la mitología bíblica -las plagas, la separación de las aguas del Mar Rojo..- y cuando no le interesa, se acoge a la magia para justificar los milagros. Y así no funcionan las cosas: o porra dentro, o porra fuera. Hay que tomar partido en un sentido u en otro, porque si no te sacan de la historia y terminas por aburrirte, que es lo que le pasa a esta película.
 
Argumentalmente no vamos a descubrir nada, pues es la historia del antiguo testamento de la Biblia, en la que Moises, príncipe de Egipto, resulta ser de raza judía y termina por salvar a su pueblo de la esclavitud, les da las tablas de la ley dictadas por Dios, y los conduce a la tierra prometida a través de las aguas del Mar Rojo. El problema es que con el equipo de guionistas que ha tenido el film (y entre los que está Steve Zaillian, un sólido profesional que ha unificado el trabajo de Adam Cooper, Bill Collage y Jeffrey Caine) no me explico cómo no han trabajado mejor los personajes, las motivaciones y la progresión dramática de los mismos.
 
Dejando a un lado la funesta elección del inglés Joel Edgerton para encarnar a un Ramsés sin ningún carisma, gordito y bobalicón -recordemos, inolvidable y arrebatador personaje en la versión de Cecil B. de Mille, interpretado por Yul Brynner- se da un inexplicable desaprovechamiento de Sigourney Weaver o el personaje de Nefertari, imprescindible para comprender el cambio de actitud entre los dos hermanos: hay momentos en los que son muy amigos y están unidos, y al plano siguiente, son enemigos a muerte; Ramsés expulsa a los israelitas de Egipto... y al segundo siguiente decide ir con su ejército a matarlos ¿?. Un caos. El único acierto real de todo el reparto del film, tanto en guión, como en dirección de actores y por supuesto en interpretación es el trabajo del elefantiásico Christian Bale, que borda el papel de Moisés. Por cierto, y ya que hablamos del personaje, resulta de una credibilidad nula que un príncipe de Egipto esté ataviado como lo está Bale en el principio de la película, ya que la moda y la estirpe social exigía una pulcritud (afeitado, cabeza rasurada, etc.) que Bale no luce (señores, hablamos del general de los ejércitos de Egipto, y hermano del hijo del faraón). Es más, cuando se convierte en el Moisés que guía a los israelitas, prácticamente no hay cambio físico. Me sorprende sobremanera cómo Scott ha tenido un rigor histórico milimétrico en películas como "Gladiator", "El Reino de los Cielos" o "Robin Hood", y aquí se pase por el arco del triunfo algunos elementos como este. ¿Megalomanía de Christian Bale, que se negó a raparse la cabeza? También se ha rumoreado por ahí...


A pesar de las muchas películas fallidas que ha tenido Scott en los últimos tiempos (y ahí podemos incluir "El Consejero", "Un buen año", "Hannibal"...) es cierto que el director de obras maestras como "Blade Runner", "Los duelistas" o "Alien, el octavo pasajero" también ha hecho películas interesantes en su madurez como artista, tales como "El reino de los Cielos" (por cierto, también rodada en España...), "American Gangster" o la más reciente "Prometheus" (sí, yo soy uno a los que le gusta...). Pero la referencia obligada de este film es "Gladiator": mientras que la película protagonizada por Russell Crowe tenía una fidelidad histórica y argumental realmente sobrecogedora, y su guión estaba escrito sólidamente (a pesar de algunos fallos puntuales), en "Exodus", todo está deslabazado, lleno de arbitrariedades que no encajan de ningún modo.
 
Para colmo y guinda del pastel, 155 minutos: a ver si nos aclaramos, que por que una película dure más tiempo no la hace más grande, ni más importante, ni más épica. No depende de eso, depende de haberla escrito bien, de haberla dirigido bien. En definitiva, de haber contado bien una historia. Y aquí, desde luego no se ha hecho. 
 
TRAILER
 

2 comentarios:

AAB dijo...

Hola! Lo de "Dioses y reyes" no es ningún regalito de la distribuidora española, en versión original la peli se llama "Exodus: gods and kings" ;)

Saludos!!

Federico Casado Reina dijo...

Tienes mucha razón! Por una vez las distribuidoras no han añadido nada. Muchas gracias por tu puntualización, ahora lo corrijo.