Birdman (La inesperada virtud de la ignorancia): Irritante Pedantería

Birdman
(La inesperada virtud de la inocencia)
Director: Alejandro González Iñárritu
Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo
Música: Antonio Sánchez
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Lindsay Duncan, Merritt Wever, Joel Garland, Natalie Gold, Clark Middleton, Bill Camp, Teena Byrd, Anna Hardwick, Stefano Villabona

Confieso que haciendo esta crítica me siento un poco snob. Mejor dicho, muy snob. Y he intentado por todos los medios -créeme- que la película que nos ocupa termine gustándome, repitiendo hasta tres veces el visionado, porque a todo el mundo le ha encantado. Pero que no, que no la compro; el que el director haya cogido la vida de Michael Keaton -ex Batman- y la haya mostrado para trazar una parábola sobre la fama, la vanidad, la ambición, la familia, el sexo y todo lo que se le haya ocurrido en una enorme reflexión filosófica de la vida me interesa bastante poco. Lo que si me podría interesar es la brillante realización, que deslumbra haciendo un plano secuencia único que dura toda la película, emulando al clásico "La Soga" de Hitchcock. Pero tampoco, porque en cine, señores, los efectismos y los despliegues de virtuosismo técnico duran lo que duran. Y cuando se acaba la sorpresa, terminas aburriéndote como una ostra, esperando que la cosa te aporte más.

Por otra parte, y esto es una simple percepción personal, aunque me encante el Jazz Clásico -desde Charlie Parker a Duke Ellington, Ella Fitzgerald o Chet Baker- el llamado "Jazz atonal" me parece, al igual que el abstracto en la pintura, un timo. Quedarse con el personal, vamos. Si encima ese "Jazz atonal" -lo entrecomillo por puro respeto, cuando en realidad me parece sinónimo de ruido (esta vez sin entrecomillarlo)- está hecho con una batería, más de 30 segundos me parece una tortura para cualquier oído. En cambio al director de este film parece encantarle y ha incluido una enorme jam session de Jazz atonal con batería durante buena parte del metraje, produciéndome un dolor de cabeza irredento. Insoportable. Por más que lo he intentado, me resulta insoportable, qué le vamos a hacer; prefiero mil veces el lenguaje musical más convencional -y si quieres, manido- del cine clásico, desde John Williams a Ennio Morricone, Elmer Bernstein o Danny Elfman.

Lo que ya me parece una broma de mal gusto, cuando no, una engañifa para los espectadores relativamente incautos es llamarle a la película un nombre de superhéroe: por mucho que la distribuidora quiera "avisar" a los potenciales espectadores con el título añadido (que este si tiene que ver con la vocación pedante de la película "La inesperada virtud de la ignorancia", toma ya...) en realidad no es más que una burda -y como ya digo, de mal gusto- estratagema para que la gente vaya al cine a ver una película, que de tener el título "inesperado" no iría ni arrastrándolos. Está bien, llamarle "Birdman" es casi un homenaje al "Batman" que hace años interpretó Keaton en las películas de Tim Burton, y que toda la película gira en torno a ese atormentado actor -que no es otro que el mismo personaje...- que intenta recuperar credibilidad ante un público que sólo le considera una celebridad trasnochada que llevaba una capa y mallas ajustadas. Pero ¿eso es lo suficientemente interesante para hacer una película de casi dos horas? Pues para mí no, mire usted.

Tampoco niego las esplendorosas interpretaciones de la película, donde destacaría no al protagonista Michael Keaton -que está muy bien- sino Edward Norton, que da una verdadera lección magistral de lo que debe ser una interpretación, y por supuesto a la talentosa Emma Stone, que aterriza y pone los pies en el suelo dejando a un lado la imagen previa que hemos visto de ella en la última -e intrascendente- película de Woody Allen "Magia a la luz de la luna". Pero seamos sinceros: todos estos actores son excelentes y SIEMPRE están bien, hagan prácticamente -incluso "Resacón en Las Vegas"...- lo que hagan.

Recapitulando un poco sobre la obra de González Iñárritu, la única de sus películas que me ha gustado ha sido "Amores Perros", donde realmente consiguió interesarme más allá de sus filigranas argumentales y visuales, con una historia potente, sincera, que tenía brochazos de humor, esperanza y grandeza. El resto de su filmografía me ha parecido pretenciosa, pedante, aburrida y lo peor, presuntuosa, intentando demostrar a cada plano lo genial que es como director, guionista, artista y todo lo que queramos añadirle. No lo compro y me parece de lo más irritante.


Lo peor y más alucinante es que en los Globos de Oro le hayan dado tantos premios a esta película, y que también haya conseguido nueve nominaciones a los Oscars. Creo que he perdido el norte, o lo han perdido todos aquellos que, como decían del traje del rey, han creído que es todo maravilloso... cuando en realidad el rey iba en pelotas. 

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