Kingsman. Servicio Secreto: Original divertimento cómplice

Kingsman. Servicio Secreto
Director: Matthew Vaughn
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman (Cómic: Mark Millar, Dave Gibbons)
Música: Henry Jackman, Matthew Margeson 
Fotografía: George Richmond
Reparto: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Mark Hamill, Mark Strong, Michael Caine, Sofia Boutella, Jack Davenport, Sophie Cookson, Tom Prior, Neve Gachev, Alisha Heng

Muchas veces en la historia del cine basta bucear un poquito en la biografía de un director/productor para hacerse una idea de la última película que ha hecho: si tenemos en cuenta que Matthew Vaughn fue el productor de Guy Ritchie en “Lock & Stock” y “Snatch” y que ha adaptado los cómics cinematográficos más exitosos de los últimos tiempos, como “Kick-Ass” y “Xmen Primera Generación”, ya tenemos unas expectativas más que interesantes para estos “Kingsman (Servicio Secreto)”, versión cinematográfica de los gamberros, irreverentes y salvajes cómics de Mark Millar. Y señores, esto es lo que es: una bizarra mezcla entre James Bond y Austin Powers.

Y sin complejo alguno… ¿Por qué tenerlo? Vaughn ya demostró su capacidad como director en “Layer Cake”, su primer largometraje como director donde daba una vuelta de tuerca al cine negro con Daniel Craig (de hecho, parece ser que fue la película por los que la productora de 007 lo tuvieron más en cuenta como candidato precisamente a James Bond) y Tom Hardy. Pero lo más destacable en la filmografía de este director es que parece disfrutar haciendo cine casi tanto como su amigo Ritchie: sus películas son tan excesivas como si fueran un juguete en manos de un niño que disfruta utilizándolo, transmitiéndose esta (reconfortante) sensación a cada fotograma, en contraposición a muchas películas sosas, tibias, aburridas y la mayoría de las veces, tediosas, muy tediosas.

Ir a ver esta película es como montarse en una montaña rusa. Pero ojo, una montaña rusa para adultos. Muy adultos. Lo que sucede es que la violencia, el contenido sexual –que está presente de manera implícita sin cortarse un pelo- son otras de las armas con las que se juega en este film, absolutamente inclasificable: un servicio secreto privado decide reclutar a un nuevo agente para sus filas, y uno de los candidatos parece ser en principio, el menos indicado para el puesto…aunque este chico de barrio, criado en los peores ambientes de Londres, puede llegar a convertirse en el mejor de toda la agencia. Además de ese punto de partida, sumémosle a la ecuación los cánones clásicos de las películas de espías –un megalómano inteligente que quiere controlar/destrozar el mundo, la presencia de veteranos como Michael Caine, el batiburrillo tecnológico, la exquisitez británica heredada de la tradición 007, etc.- y tenemos una película que no tiene complejos en ser autoparódica en sus referencias –que se citan literalmente- y que sorprende por su frescura.

Si hay tuviéramos que clasificar esta cinta, lo mejor sería meterlo en el cajón de los inclasificables, porque tiene un poco de todo. Es como el arroz mil delicias, que uno no sabe muy bien qué es lo que lleva, pero que es capaz de sorprenderte a cada bocado. Claro que si uno va con mentalidad timorata a ver el film, mejor que se salga porque llegará un momento en que, si no te dejas llevar por el entusiasmo y originalidad, puede llegar a chocarte. Por eso hay que abandonarse a la experiencia –vuelvo a citar la Montaña Rusa, en la que uno sólo disfruta si decide no pensar en la seguridad, ni el vértigo ni nada de eso…- y dejarse sorprender por este artificio lleno de claves absolutamente delirantes e inesperadas (como un banquete con el multimillonario tecnológico más poderoso del planeta… a base Vino gran reseva y Big Macs) y con un sentido del humor tan cínico, negro y cruel como pocas veces hayamos visto en la pantalla, amén de personajes de cómics absolutamente alucinantes (como la letal lugarteniente del malo de la película, una minusválida que en vez de pies tiene dos prótesis-cuchillas capaz de lo inimaginable).

Pero hay que tener claro una cosa: no es una simple peliculita para adolescentes, o para niños. Va mucho más allá, jugando con las claves y el imaginario colectivo sobre el cine de espías que tantas veces hemos visto en la historia del cine. Es un paso más, una mezcla entre película, cómic, videojuego, videoclip… un original divertimento cómplice con el que puedes pasártelo mucho mejor que con cualquier comedia negra de los últimos tiempos, hipertrofiada por una impecable producción inflada con esteroides, la presencia de un Colin Firth sencillamente perfecto en su papel, y un desarrollo efectivo.

 
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