Steve Jobs: Agotamiento absoluto

Steve Jobs
Director
Guión
Aaron Sorkin (Biografía: Walter Isaacson)
Música
Daniel Pemberton
Fotografía
Alwin H. Küchler
Reparto
Michael FassbenderKate WinsletSeth RogenJeff DanielsKatherine Waterston,Sarah SnookMichael StuhlbargPerla Haney-JardineAdam ShapiroJackie Dallas,Makenzie MossAfsheen OlyaieTina GiltonTom O'ReillyNatalie Stephany Aguilar
El verdadero motivo que he tenido por ir rápidamente a ver (otra) biografía del creador del iPhone, no ha sido él, sino el encargado de dirigir esta nueva película, Danny Boyle, al que considero brillante, arriesgado, uno de los directores más rompedores, creativos y originales de nuestros tiempos. Pero ha tenido la lacra -gran lacra- de tener como guionista a Aaron Sorkin, un señor que en realidad en la gran pantalla sólo ha hecho una buena-buena película -me refiero a "Malicia", con Nicole Kidman y Alec Baldwin, allá por 1992-, aunque haya tenido aciertos parciales en la televisión con series como "El ala oeste de la Casa Blanca", o "The Newsroom" -aunque, y entre nosotros, tampoco era para tanto...-.

En realidad Sorkin es -desde mi punto de vista- un MAL guionista: los guiones audiovisuales -ya sean de cine o televisión- deben jugar con el lenguaje de imágenes y sonidos, y no con inacabables diálogos y peroratas para explicar las cosas. Para eso mejor el teatro o la literatura, pero no el cine ni la televisión. No nos vamos a poner estupendos ahora explicando por qué y cómo mira Bogart, o se gira de golpe Marilyn, o la sombra de Michael Corleone o -ahora que está de moda...- la capa de Darth Vader: no hacen falta palabras, y aún menos para que expliquen la motivación, evolución y situación de los personajes, porque las imágenes y los sonidos ya lo hacen. Sorkin debería ver algo más de los inicios del cine y del desarrollo del audiovisual: más expresionismo alemán y más Kubrick, y menos palabras, réplicas y discusiones. Entre otras cosas porque el espectador a partir de los 20 minutos de diálogos está hasta las narices de estar manteniendo la atención ante todo lo que dicen. Ese lenguaje, no es el del cine.  

Partiendo de la base que Sorkin ya hizo el guión de "La Red Social", otra biografía de otro iluminado de la tecnología -Mark Zuckenberg, el creador de Facebook- ahora se centra en el creador del Apple. Pero en vez de tener en la dirección a David Fincher -aunque iba a ser el director original del proyecto- ha tenido a Danny Boyle, mucho más díscolo, iconoclástico y revoltoso que Fincher. Bueno, pues ni por esas, oiga: ha conseguido escribir (otra vez, como ya hizo con "La Red Social") una película realmente pesada, aburrida en la mayoría de las ocasiones y lo peor, con una sarta de personajes hablando sin parar y de correr por los pasillos -fórmula que le podría funcionar para las series de televisón (que tampoco), pero que aquí resulta mareante, por lo decir que insoportable-. Ni siquiera las filigranas de Boyle y las esforzadas interpretaciones de todo el plantel -eso sí, de gran nivel, con unos Fassbender, Winslet, Daniels y Rogen realmente bien- consiguen animar el cotarro.

Para colmo de males, el guión está articulado como el culo: saltos temporales sin venir a cuento intentando explicar una situación, y volviendo súbitamente a la situación anterior (o sea, flashbacks a lo bestia, sin orden ni concierto), sin centrarse en ningún elemento concreto de Steve Jobs -ni como padre, ni como empresario, ni como visionario, ni como creador, ni como amigo, ni como compañero.... y todo a la vez, sin concretar nada- y con una indefinición notable-. Toda la estructura dramática -si es que existe- se articula en tres presentaciones que fueron fundamentales en la vida de Jobs: la del Macintosh, la de su empresa Next tras ser expulsado de Apple, y la del iMac, cuando volvió a tomar el control de Apple. Todo gira en torno a esas presentaciones -o sea, las famosas Keynotes, que puso de moda Jobs y como se las conoce en el ámbito tecnológico- y la resonancia que tiene toda la historia es casi secundaria porque parece que todo lo importante en la vida de este particular personaje está condensado en esas cuidadadas exposiciones ante miles de espectadores -y otros tantos más a nivel de medios de comunicación-.

Si ya es difícil empatizar con una persona con la biografía de Steve Jobs, hacerlo con esta película es casi imposible, porque el guión te saca de la historia. Entre otras cosas porque no toma partido ni hacia un sentido ni hacia otro, y nos tienen tan mareados con los diálogos que cuando llega el momento de la "revelación", casi que nos da igual.

Si cuando salió la película "Jobs" en 2013, con Ashton Kutcher de protagonista creía que resultaba tópica en su desarrollo lineal clásica de biopic tradicional y esperaba esta nueva versión con Boyle en la dirección -aunque Fassbender no hubiera logrado un parecido tan exacto con Jobs como lo hizo Kutcher-, al final casi que me quedo con la anterior versión, mucho más convencional y clásica en su desarrollo, pero aunque mediocre, no me resulta tan indigesta como este intento de postular frases grandilocuentes sin parar, durante más de dos horas. Acabé absoluta y sinceramente agotado de mantener la atención, y eso, no es el cine. Es una tortura. 

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