Toro: Un "wannabe" entre "Drive" y "Transporter"


Toro
Director

Guión
Rafael Cobos, Fernando Navarro
Fotografía
Arnau Valls Colomer
Reparto

Créeme cuando digo que el trabajo de crítico de cine es mucho menos agradable de lo que se puede pensar desde fuera: de acuerdo, ves las películas antes que nadie; es verdad que vas a festivales, que hay sesiones de prensa, que conoces a actores, a directores... pero también tienes que ver películas que sabes de antemano que no te van a gustar y las tienes que aguantar durante 90 minutos o más en una sala. Y lo que es peor: ser sincero cuando no te gusta una película, a pesar de que compañeros de trabajo -y a veces, incluso amigos tuyos...- hayan trabajado en ella. Es una lucha interior realmente desagradable cuando tienes que hacer una crítica sobre una película que no te ha gustado, pero que ha sido hecha por gente a la que quieres. ¿Qué hace entonces? ¿No hacer la crítica? ¿Hacerla y mentir? ¿Hacerla y no mentir, a pesar de hacer daño a quien quieres? Una diatriba nada agradable, como digo...

Confieso también que cuando he ido a ver "Toro", llevaba todas las mejores expectativas posibles: por un lado "Eva", la primera película de Maíllo, protagonizada por Daniel Brühl me encantó, me pareció de lo más original que había visto en años en el cine español. Por otro lado mi queridísima Maestranza Films -productora andaluza en la que trabajé la friolera de 12 años como responsable de desarrollo- estaba involucrada en el proyecto. Y para rematar, en el reparto está mi venerado José Sacristán, historia viva del cine, la televisión y el teatro de nuestro país, el gran Luis Tosar, y el animal de imagen Mario Casas -que a pesar de su cuestionable dicción (a veces incomprensible...) tiene una innegable química con la cámara y llena la pantalla cada vez que aparece, teniendo además muchos registros -y recursos- como actor-. Encima, el tráiler tiene estilo, visión, es heredero del mejor thriller. Vamos, todas las cartas encima de la mesa. Y lo cierto y verdad es que, a pesar de todos sus fallos, la cinta tiene una dirección ágil y efectiva, secuencias muy impactantes visualmente... pero en lo principal creo que no acierta. Y es una lástima, porque hay secuencias de persecuciones, de acción, que son realmente impecables. Pero no es suficiente: a estas alturas ya hemos visto todo eso no ya en el cine, sino en cientos de series de televisión que están impecablemente rodadas y coreografiadas y que en nada tienen que envidiar al mejor cine -o televisión- de Hollywood.

¿Y qué es lo principal, en este caso? Pues en este caso, y me temo que en todos los casos, lo principal es la historia, el guión, que es de donde nace todo y que articulado como un "thriller" hace aguas por todos sitios: el planteamiento es el de la vuelta al mundo de la delincuencia de "Toro", el antaño preferido lugarteniente del temible mafioso llamado, Romano, cuando tiene que librar a su hermano de una deuda con el peligroso jefazo en la que también está implicada su sobrina.

La película bebe de varias referencias artísticas, visuales y creativas, empezando por "Atrapado por su pasado" de De Palma, en cuanto el protagonista está cumpliendo el tercer grado y va a saldar en breve su deuda con la justicia y decide romper con su anterior vida delictiva sea como sea y reinventarse como una persona "de bien", y siguiendo por "Drive", la obra magna de Nicolas Winding Refn que plantea a un personaje casi anodino al principio, pero que paulatinamente se va descubriendo como un auténtico vengador con una sorprendente capacidad. Incluso podríamos hacer extensivo el paralelismo entre el capitoste mafioso de "Drive" con el personaje interpretado por José Sacristán en "Toro", en cuanto parece ser un hombre encantador y respetuoso, y en cambio resulta ser todo lo contrario: una bestia sedienta de codicia que no duda en hacer lo que sea con tal de mantener su posición y figura dentro de las estructuras en las que se mueve. Y aunque en menor medida, también podríamos tener la referencia de la saga "Transporter" como norte de referencia para las secuencias de acción, ya que nuestro protagonista es un virtuoso del automóvil que ríete de Fernando Alonso, y da unos guantazos y patadas que ni el propio Jason Statham.

Además a Maíllo se le nota demasiado que intenta imitar esa estética "neo-retro" que tiene "Drive", tanto en la fotografía como en el montaje o rescatando canciones "oldies" -en este caso españolas como "La Maldita pared", versión Bambino, como lo hizo Winding Refn con la música norteamericana...-. En cambio se echa de menos una planificación más épica a la hora de definir al personaje principal, "Toro", que cuando se descubre como la fiera implacable que es debería ser mucho más sobrecogedor, y no está descrito como tal.

Y en cuanto al guión, señores, qué quieren que les diga, no me lo creo: hay incongruencias que sencillamente hacen parecer a idiotas a los personajes (si estás huyendo de un mafioso que te conoce perfectamente, la solución es... ¿robarle más? ¿no hará eso que te persiga todavía más y que vaya a buscar a tu familia, a tus seres queridos?), o increíbles a las situaciones (un superjefe mafioso se rodea de sus sicarios porque sabe que va a ser atacado... ¿y los matones sólo van armados con cuchillos y bates de béisbol? ¿Sólo uno de ellos lleva armas de fuego? ¿Es que es un mafioso "Low cost"?). ¡¡¡Con lo fácil que hubiera sido dar unos cuantos toques de guión y hacerlo todo sencillamente creíble!!! Incluso las excentricidades de algunos personajes -que no vamos a desvelar, porque haríamos cierto spoiler, cosa que jamás hago en mis críticas- llegan a resultar ridículas, rompiendo el tono "serio" y "duro" que una historia de estas características debe tener. Y con todos mis respetos para el departamento de caracterización, maquillaje y peluquería, podrían haberse ahorrado esas patillas postizas a Mario Casas, porque resultan realmente ortopédicas ¿no habría sido más fácil que el actor se hubiera dejado las patillas? En fín...

Centrándonos ya en los actores, Sacristán, que es uno de los mejores activos de la interpretación que tenemos en este país, borda todo lo que hace, incluso el incongruente papel de este personaje jefazo mafioso realmente inusual -por mucho que le gusten las armas punzantes.... un mafioso de este calibre ¿amenaza él mismo con un arma? ¿es que no tiene a mil y un sicarios que darían muchísimo más miedo que él?-. Tosar, otro bestia de la interpretación también resulta efectivo -a pesar de no entender muy bien que tres hermanos sean uno de ellos gallego, otro madrileño y el otro ni se sabe y encima vivan trapicheando en la Costa del Sol...¿¿?¿?- y Mario Casas, sigue siendo magnético delante de una cámara, y dota al personaje de un físico espectacular, pero seguimos sin entenderle absolutamente nada -para colmo, resulta que la copia que vi en general tampoco es que sonara demasiado bien, con lo que en vez de igualar en entendimiento a Casas con los demás, igualaron a los demás con Casas y no se oía bien prácticamente ni ningún diálogo-. Apañados estamos...

Por eso digo que me da mucha pena que se falle con estos mimbres, ya que un grupo tan importante como A3media, productoras de todo el país -entre las que está mi queridísima Maestranza Films...- y la Radio Televisión Andaluza, el motor natural del audiovisual de la región donde vivo, han apostado muy fuerte por un proyecto, que desgraciadamente podría haber tenido un nivel muchísimo mayor y se ha quedado en un pálido reflejo de lo que podía haber sido. Y en el cine español no estamos para intentar, estamos para acertar. Hacerlo o mejor, no hacerlo que diría Yoda. 

TRAILER

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