La Reina de España: Demasiado Cartón-Piedra

La Reina de España

Director
Guión
Fernando Trueba
Música
Zbigniew Preisner
Fotografía
José Luis Alcaine
Reparto


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Desde luego, si Trueba quería que su película tuviera un estreno sonado, lo ha tenido. Tanto por sus polémicas declaraciones al recibir el premio nacional de cinematografía en 2015, como por la demanda de los guionistas Carlos López y Manuel Ángel Egea al haber utilizado sin su permiso los personajes del guión de "La niña de tus ojos" (del que eran coautores con el propio Trueba, su hermano David y el gran Rafael Azcona...) y para rematar, por el cartel hiperrealista creado por el pintor Joaquín Risueño, que levantó tal polémica que finalmente fue desestimado por la distribuidora, sustituyéndolo por otro aún peor (aún me pregunto qué quiere decir exactamente el cartel actual, en el que vemos un grupo de señores comiendo a una mesa, más las caras de los actores y una foto de Penélope Cruz, la protagonista, con Chino Darín).

Claro que en contra de la creencia de que "no hay mala publicidad", aquí se demuestra que si puede haberla, sobre todo por la pésima recaudación en el primer fin de semana de estreno de esta película, que no ha llegado a los 400.000 euros en 340 salas de cine. El holgado presupuesto del que Trueba ha dispuesto -11 millones de euros- para una producción fastuosa rodada entre España y Hungría, ha servido para muy poco a la hora de seducir a los espectadores españoles a ir a las salas, no ya por el supuesto "boicot" en las redes sociales por sus nada afortunadas declaraciones al recoger el premio (que demuestra además que el supuesto "sentido del humor" de Trueba no es entendido por nadie, como le ha pasado precisamente en "La Reina de España"), sino porque hay desde hace tiempo un escollo abierto entre el público español -que es el potencial para sus películas- y las películas de Trueba: exceptuando aquellas en las ha figurado como productor, cuando se ha puesto a dirigir ficción -como en "El Embrujo de Shanghai", "El baile de la victoria" o más recientemente "El artista y la modelo"- se ha estrellado, interesando únicamente a un público muy minoritario.

Por eso esta diatriba de dimes y diretes, de que si unos son unos fachas y otros son unos desagradecidos, que si me siento español cinco, diez o quince minutos, o que si no me siento... en realidad tiene poco que ver con una realidad: Trueba, como le ha pasado a muchos directores consagrados, hace las películas que le gustan y para sí mismo, despegado del contacto con el público y con unas claves tan concretas, tan especiales -y específicas-, que sólo él y sus amigos las conocen y se divierten con sus chistes. El resto, sencillamente ni las comparte, ni las entiende.

Haciendo un poco de historia, poco queda de aquel Trueba crítico de cine y que se asomaba al cine de la movida madrileña con las refrescantes "Ópera Prima", "Sal Gorda" y sobre todo su gran éxito de 1985, "Se infiel y no mires con quién", adaptando una obra teatral exitosa y convirtiéndola en un vibrante y funcional vodevil en pantalla. Ese inquieto cineasta se fue transformando en un autocomplaciente director que hacía lo que le daba la gana, con ninguna (o muy poca) repercusión en el público, -y ahí están las producciones internacionales como "El sueño del Mono Loco" (que casi nadie comprendió y que contó con Jeff Goldblum y Miranda Richardson, nada más y nada menos) o "Two Much" (cuyo único logro fue el romance que se produjo entre Antonio Banderas y Melanie Griffith).

A partir de ahí y con las excepciones de "Belle Epoque" (que ganó el Oscar a la mejor película extranjera por España) y de "La niña de tus ojos" (que ironizó con la impronta del gran Rafael Azcona el episodio histórico de Imperio Argentina cuando tuvo que ir a los estudios UFA de Alemania con Hitler en el poder...), el público ha querido saber muy poco de Trueba. De hecho, estas dos últimas películas han sido realmente sus únicos éxitos de taquilla. Por eso parecía lógico recuperar los personajes de esta última película. El problema es que ya no está Rafael Azcona, ni otros guionistas; sólo Fernando Trueba, que aunque bastante oficio y solidez como realizador, ha demostrado que como guionista se ha hecho la picha un lío. Porque se supone que estamos ante una comedia... y de comedia tiene muy poquito. Mejor dicho: nada.

Argumentalmente estamos 18 años más tarde de lo que sucedió en "La niña de tus ojos": Macarena Granada se ha ido a Hollywood, y tras varios romances se ha convertido en una superestrella ganadora de un Oscar, mientras que a sus compañeros les ha ido regular en la España de Franco y en la Europa de la Segunda Guerra Mundial y posguerra. Haciendo un guiño a Samuel Bronston y todas las grandes producciones norteamericanas realizadas en España -como "55 días en Pekín", "El Cid" o "La caída del Imperio Romano"- la actriz vuelve a su país para protagonizar una biografía de la reina Isabel la Católica, dirigida por un prestigioso director y con un elenco internacional... claro que Macarena se va a enamorar de un guapo y musculoso maquinista que se ocupa de mover las cámaras....

No sólo esta premisa es exactamente igual que en "La niña de tus ojos" (allí se enamoraba de un judío ruso que estaba en un campo de concentración nazi), sino que también hay una subtrama política -Blas Fontiveros ha sido condenado a picar piedra en el Valle de los Caídos y tienen que sacarlo de allí-, otra de confusiones sexuales (otra vez con Jorge Sanz intentando evitar a un galán homosexual, ésta vez norteamericano) y así con todos los chistes y personajes, que vuelven a repetir casi literalmente todo.

Aunque hay momentos logrados, el mismo tono impostado de los escenarios de la película es el que se transmite a su vez en la proyección: todo parece falso, una mala copia en cartón piedra de la realidad. Y Penélope Cruz, la que debería ser el epicentro de la historia -como sucedía en "La niña de tus ojos", probablemente el mejor papel de su carrera junto con el de "Volver" de Almodóvar- ya queda algo ridícula en situaciones de lo más rocambolescas (que no voy a contar por riesgo de spoiler, pero que no resultan nada creíbles; ni por el (falso) acento andaluz, ni por la concepción misma de las secuencias). Por cierto, que merecen la pena mencionar las interpretaciones de Mandy Patinkin y Arturo Ripstein, ambos realmente brillantes, así como un esforzado Javier Cámara, quizás el único que añade realmente notas divertidas a la película.

Es cierto que hay muchos homenajes al cine, sobre todo a la rumorología que todos hemos conocido (que si Rita Hayworth, que si Greta Garbo, que si Cary Grant, que si...) pero todo ese alarde cinefilia barata de poco sirve si lo que nos presentan es algo manido, trillado, ya visto. No funciona. No comprendo muy bien por qué están intentando vender esta película como algo divertido, cuando no lo es; no lo es porque argumentalmente, aunque está articulada como una comedia de enredo vodevilesca -puertas que se abren y cierran, confusiones, enredos...- lo que cuenta es un verdadero drama. Es realmente penoso ver una banda sonora con recursos humorísticos que no pegan ni con cola con lo que estamos viendo, al igual que los chistes, totalmente fuera de lugar. No deberían haberlo vendido como una comedia, porque no lo es. No tiene gracia. Ni la hace. Y lo peor que le puede pasar a una película de supuesta comedia, es que no haga gracia, porque termina siendo ridícula e incluso, patética. 

TRAILER

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