El círculo: Cuando todo es gratis, el precio eres tú

El círculo
Director
Guion
James Ponsoldt, Dave Eggers (Novela: Dave Eggers)
Música
Danny Elfman
Fotografía
Matthew Libatique
Reparto
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Hace unos pocos años, el desarrollo de internet no podía haber previsto la gran revolución que han supuesto las redes sociales. Es precisamente dentro de ese enorme cambio sociológico en la humanidad cuando muchos empezaron a plantearse si realmente íbamos por el camino adecuado al desarrollo del hombre, entorno en el que series como la británica "Black Mirror" en 2011 profetizaba una distopía estremecedora en la que compartir la información podía convertirse en la moneda de cambio y uso corriente de la misma existencia. Como los reality de la televisión, como el Gran Hermano de Orwell, pero a lo bestia. En la vida real. Y todo el tiempo. Tremebundo.

Dos años más tarde y con toda la fiebre desbocada de facebook, twitter, youtube e instagram que origina no sólo nuevas formas de comunicación, sino nuevos trabajos, nuevas estrategias empresariales y hasta nuevas vidas, Dave Eggers publicó "El Círculo", una novela donde esa terrible (y posible) ucronía se desarrollaba a través de una chica que era contratada por una todopoderosa empresa tecnológica que había creado la más importante red social del mundo y que, metiéndose hasta las cachas en ella, se convertía en la primera persona en retransmitir en directo y en todas las redes sociales toda su actividad diaria. Sí, la novela tenía su gracia en aquel momento, pero... ¿alguien se sorprende a día de hoy, en 2017, de eso? ¿es que acaso no se hace prácticamente a diario? ¿Les suena de algo los nombres de Kim Kardashian -cuyos estilismos cambian el sentido de la misma moda-, de PewDiePie -youtuber con 54 millones de suscriptores- o Paris Hilton -multimillonaria que tiene 15 millones de seguidores en instagram que hasta llegan a ver sus aventuras sexuales-? Bueno, pues no es ciencia ficción. Está pasando. Ahora mismo. Y cualquier persona en cualquier punto del mundo con acceso a internet puede verlo. Y gratis.

Con eso llegamos a otro elemento fundamental de esta reflexión sobre los beneficios o perjuicios de este delirio tecno-sociológico: lo que es gratis. Ojo, cuando digo gratis quiero decir que no supone ningún coste económico para el usuario, aunque el coste venga por otro lado: ese otro lado es como firmar una especie de pacto con el diablo, que paulatinamente te va exigiendo más y más... en una voracidad sin precedentes en los medios de comunicación. Lo que tan bien desarrolló Charlie Brooker en la antes citada "Black Mirror", se retoma en la novela, y por ende, en la película, aunque de manera demasiado liviana: lo que debería haber sido el núcleo y génesis de la historia -esto es, las implicaciones de la gratuidad en la actual tecnología y la servidumbre que puede suponer...- queda relegado a un segundo plano frente a la historia clásica de una super empresa tecnológica tipo Microsoft o Apple (como ya hemos visto en muchas películas anteriormente como en "Conspiración en la Red") en la que un recién llegado empieza a disfrutar de los privilegios de su puesto... a cambio de su propia vida.

Aunque la anterior filmografía de James Ponsoldt tiene ciertos títulos de interés, como "El último tour" o sobre todo "Aquí y ahora" (donde también se planteaba un experimento social interesante...) en este caso la dirección resulta plana. El dibujo de personajes queda algo grueso -los jerifaltes millonarios que parecen buenos tipos, pero que en el fondo conspiran para adueñarse de la humanidad, la chica inocente que se revuelve cuando está acorralada, etc.- así como la evolución de la historia, que resulta demasiado previsible. Mención aparte merece tanto el casting: acertado en el caso de Patton Oswalt o Tom Hanks, cuestionable con Emma Watson - a la que le podrían haber sacado muchísimo más partido-, y espantoso -como era de esperar- con John Boyega.

Aunque el presupuesto no sea el de una gran producción de Hollywood (hablamos de 18 millones de dólares), todo queda bien envuelto en un formato aparente. Pero da la impresión que es una película que ha llegado varios años tarde, porque lo que cuenta no sorprende a nadie; no ofrece ninguna reflexión que no nos hayamos planteado muchas veces antes, y no consigue conectar con un espectador que ya tiene claro que la privacidad, a día de hoy, es quizás lo más importante en una población donde el Big Data es capaz de prever qué queremos, donde vamos e incluso quienes somos. Porque a veces lo que más cuesta no es el dinero, sino nosotros mismos. Pero eso ya lo sabemos. Desde hace mucho tiempo. 

TRAILER

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