La momia: Corre, Tom, Corre...

La momia
Director
Guion
David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman (Historia: Jon Spaihts, Alex Kurtzman, Jenny Lumet)
Música
Brian Tyler
Fotografía
Ben Seresin
Reparto
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Como todo buen cinéfilo que se precie, conservo en mi memoria la inocente nostalgia de toda la galería de monstruos de la Universal. Unos seres que de provocar terror, se han convertido en iconos entrañables de un cine que ya no existe, que ya no tiene sentido. Que nadie se cree, vamos.

Porque, seamos serios ¿A alguien le puede provocar algo más que una sonrisa cómplice, o una carcajada las evoluciones y palabras de Bela Lugosi vestido de Drácula? ¿O la cara de Lon Chaney Jr. mutando al hombre lobo? ¿Y la cara de Boris Karloff saliendo del primitivo gabinete de resucitación del Dr. Frankenstein? Pues ahora resulta que Universal quiere aprovechar todos esos personajes para crear una franquicia tan rentable como la que se ideó en su día Marvel / Disney con Los Vengadores; sólo que ahora todo se engloba en lo que han llamado "Dark Universe" -Universo Oscuro, en castellano- que de oscuro o terrorífico tiene realmente poco, ya que todo se va a descafeinar convenientemente para llegar a un público adolescente que no tiene ni idea (y lo que es peor, ni quiere tenerla...) de quién es Bram Stoker, Mary Shelley o H. G. Wells. -o sea, los creadores de Drácula, Frankenstein y el Hombre Invisible, respectivamente-.

Para terminar de redondear la apuesta, nada mejor que contratar estrellas de renombre como Russell Crowe (que será el Dr. Jeckyll), Tom Cruise (el elegido de la Momia), Johnny Depp (el hombre invisible), Sofia Boutella (La momia) y Javier Bardem (el Monstruo de Frankestein). En la alineación de este bizarro equipo aún falta saber quién será Drácula, el Hombre Lobo, el Fantasma de la Ópera, El Monstruo de la Laguna negra... y la novia de Frankestein, claro -aunque me temo que Penélope Cruz no encajaría demasiado en el papel con su marido...-.

Y es este un envite poderoso... y arriesgado, cuando no peligroso. Sobre el papel, no es que me pareciera arriesgado, sino incluso suicida: ¿intentar extrapolar un equipo superpoderoso con monstruos, como si fueran superhéroes? ¿Qué tiene de heroico Drácula volando con la boca chorreando de sangre, Frankenstein destrozando y desmembrando o el hombre lobo mordiendo y desgarrando carne? Bueno, pues tras ver la primera de las incursiones de esta saga -esto es, La momia, película que nos ocupa...- la cosa está más que clara: se trata de una franquicia palomitera de mínima enjundia, mucha acción y con enorme producción y efectos especiales. Poco más. Miedo me da, porque ya existe un precedente, "La Liga de los Hombres extraordinarios", basado en un cómic de Alan Moore y donde se juntaba a Alain Quatermain, El hombre invisible, El capitán Nemo, el Dr. Jeckyll, Mina Harker, Dorian Grey y Tom Sawyer; en los dos casos, monstruos reciclados en héroes -y encima personajes comunes como el hombre invisible y Jeckyll...- y lo cierto es que ese supergrupo se pegó un costalazo en la taquilla importante, llegando a ser uno de los grandes fracasos recientes de la industria de Hollywood -aunque contara con el mismísimo Sean Connery de protagonista...

De hecho, visto de esa manera, y con un ánimo de lo más benevolente, este formato podría funcionar para ese público nada exigente de fin de semana en centro comercial, hamburguesa y cine. Incluso me imagino el merchandising, los muñecos y camisetas de todos los monstruitos y por supuesto, las atracciones en los parques que tiene la Universal (por cierto, lástima que Russell Crowe sea inmortalizado en muñecos ahora que ha ganado 30 kilos de más...).

Centrándonos en La momia, se bebe de la mitología clásica -maldición inmemorial de un no-muerto que vuelve a la vida, etc.- pero con un protagonista que es un sargento chusquero y trápala que quiere forrarse robando restos arqueológicos en Irak y se encuentra con un sarcófago egipcio que contiene los restos de una inmemorial e innombrable princesa que estuvo a punto de traer la maldad suprema a este mundo. En medio de todo este descubrimiento, aparece una agencia secreta ocupada de controlar el mal, así en general, y cuyo director, un extraño médico con cierto trastorno bipolar llamado Henry Jeckyll pretende localizar a Ahmanet, la princesa egipcia...

Aunque la película tenga el nombre de la peligrosa heredera del trono del faraón, el verdadero protagonista es Tom Cruise superstar, que se lleva toda la película corriendo, ya sea a caballo o sobre sus pies -cosa por otra parte normal y previsible en toda su filmografía... ¿tendrá una cláusula especial en sus contratos como la que tuvo en su día Richard Gere en la que exigía enseñar sus bien torneados glúteos, solo que Cruise exija salir corriendo?-; adoptando el mismo registro de su querido personaje Ethan Hunt en "Mission Impossible", Cruise abusa en algunos momentos de los chascarrillos humorísticos. No obstante, super Tom hace bien el papel de action hero a que nos tiene acostumbrados y a sus 54 años ya quisieran muchos estar así. 

El arranque del film es realmente poderoso y reconociendo las imaginativas secuencias de acción -que habría que ver si las dirigió el de la segunda unidad...-, se nota demasiado que la capacidad de Alex Kurtzman como productor no se transmite a la dirección y aunque haya tenido grandes (¡y buenos!) éxitos como el reboot de la saga "Star Trek" o el remake de "La Conspiración del Pánico", y todo queda muy deslabazado, mal hilvanado.

Si, seamos justos: tiene secuencias que son realmente espectaculares (sobre todo el accidente del avión de transporte donde llevan a La Momia, y que termina estrellándose en Inglaterra...), claro que 125 millones de dólares dan para bastante. Y el guión hay que reconocer que a pesar de las muchas licencias (¿Que demonios hace el Dr. Jeckyll viviendo en el siglo XXI? ¿Qué pasa en realidad con el Dios del mal?...) no está mal hilvanado -y para ello han contado con  guionistas eficientes que ya han tenido experiencia en películas de superhéroes (Spiderman, Xmen...) e incluso en títulos de culto. Pero es quizás ese empeño en banalizar las películas de terror clásicas de la Universal lo que resulta irritante. Es como si cogiéramos la mejor tortilla de patatas y la transformáramos al gusto de millones de consumidores y la exportáramos en una franquicia a todo el mundo. ¿Quedaría algo de la tortilla de patatas? Si, algo sí... pero desde luego tendría poco que ver. 

TRAILER


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