Mientras dure la guerra: Las ¿mejores intenciones?

Mientras dure la guerra
Dirección
Guion
Alejandro Amenábar, Alejandro Hernández
Música
Alejandro Amenábar
Fotografía
Alex Catalán
Reparto
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Lo siento, pero prefiero el Amenábar que hacía cine "de género". El que sorprendió con "Tesis", con "Abre los ojos", con "Los otros". Incluso el que era capaz de dimensionar la tragedia de Ramón Sampedro en una fascinante búsqueda de la felicidad en "Mar adentro". Pero cuando se pone "serio" e intenta hacer un cine "de verdad" de ese que, parece ser, trasciende a lo puramente cinematográfico, desgraciadamente, se estrella. Y lo hace por un motivo muy claro: por intentar adoctrinar.

Desde mi punto de vista, creo que se puede dar una visión personal de un acontecimiento histórico, mostrar tu propia versión de los hechos... pero no decir que "esto es realmente lo que pasó". Como en toda obra de arte, una película es una visión personal de un director lanzada al espectador, que tiene que tomar partido él mismo por lo que ve, y con eso, decidir qué postura tomar. Pero que le digan qué es lo que tiene que pensar, me parece el mayor error de cualquier expresión artística.

Por mucha investigación, por mucho rigor histórico, por mucho trabajo de documentación, adoptar esa postura arrogante de tener la posesión definitiva de la verdad me parece demasiado pretencioso. Lo hizo de una manera irritante -y cinematográficamente muy poco interesante- en "Ágora", suponiendo su primer gran fracaso comercial, siendo la película española más cara de la historia (50 millones de euros). Y en esta ocasión, con un tema tan controvertido como la Guerra Civil española, también roza esa postura, aunque con una visión mucho más contenida y ágil, narrativamente hablando.

No cabe duda que toda la galería de personajes de esta película, desde el filósofo, poeta, autor y viejo profesor D. Miguel de Unamuno hasta Millán Astray, fundador de la legión, son verdaderamente fascinantes: ¿qué me decís del general Cabanilles, uno de los artífices del golpe de estado contra la Segunda República y miembro de la junta de defensa golpista, que no quería ceder el poder a Franco? ¿Y de Atilano Coco, el pastor protestante y masón, amigo de Unamuno? ¿O de Salvador Vila, otro amigo de Unamuno, escritor, arabista y jovencísimo rector de la universidad de Granada? Y por supuesto, Franco, ese joven general gallego que comandaba las fuerzas de África y que insidiosamente y como el que no quiere la cosa, se irá haciendo con el poder de la junta de defensa para comandar el ejército como generalísimo (y para callar a los otros generales disidentes de ese cargo, apostillando en el escrito que lo será "mientras dure la guerra", título de la película).

Pero llegados a este punto ¿qué es lo que cuenta realmente la película? ¿El cambio de postura de Unamuno? ¿La llegada al poder de Franco? ¿El enfrentamiento en el paraninfo de la Universidad de Salamanca entre Millán Astray -fundador de la legión- y Unamuno? Personalmente me interesan muchísimo más todos los vericuetos de los golpistas frente a la Segunda República, que ese enfrentamiento dialéctico-filosófico de "venceréis pero no convenceréis" que tuvo Unamuno con Millán Astray, que terminó gritando lo de "Viva la Muerte y Muera la Inteligencia" (y no entraré en el rigor histórico de este acontecimiento, que tiene muchas interpretaciones, desde la extendisísima -y que fomentó la leyenda- del profesor auxiliar de derecho civil, Luis Portillo -que estuvo allí- hasta la de los expertos en Unamuno Colette y Jean Claude Rabaté, que apuntan a una versión notablemente diferente, tanto en forma como en contenido).

En este marasmo de historias, hay que reconocer que el dibujo de personajes es realmente bueno, y se aleja de la caricatura fácil. Ni siquiera el histrionismo de Millán Astray es tratado con brocha gorda, sino todo lo contrario: además de contar con la estratosférica interpretación de Eduard Fernández, el personaje tiene matices, como también los tiene Franco, en la que posiblemente sea la mejor representación jamás hecha en el cine español, con una interpretación de Santi Prego realmente fantástica (y sin olvidar los tópicos del personaje): es un hombre inquebrantable y de firme determinación a la hora de conseguir sus objetivos, pero también es un tierno hombre de familia, convencido de su fe católica -cosa que tanto influirá en su ascenso al poder, al verse a sí mismo como el salvador del cristianismo, como el Cid campeador...-. Y por supuesto, el gran trabajo de Karra Elejalde como Miguel de Unamuno, insuflando esa arrolladora personalidad cada vez más quebrada por la edad y el desencanto de la vejez...

Pero no hay un protagonista claro en la historia, ya que el viejo y cascarrabias decano Unamuno sólo cambia su postura frente a los rebeldes que dan el golpe de estado -a los que apoyó en un principio con las mejores intenciones- muy al final, y esa progresión es mínima. Podríamos decir casi que su antagonista, podría ser Millán Astray, esa fuerza histriónica e imparable, aunque casi podríamos decir que el otro protagonista que sí va cambiando a lo largo de la historia, es Franco, en su escalada al poder como generalísimo.

Por todo ello, no podemos decir que es "otra película más de la Guerra Civil Española", sino que quizás sea una de las más importantes (e interesantes), a la hora de situar los prolegómenos de esa guerra en 1936, como ya hicieran otras como "Dragon Rapide" o incluso "Libertarias": la barbarie de ambos bandos, disfrazada de "búsqueda del orden" o la justificación del uso de la violencia para llegar a unos fines. ¿Está bien la película? Si, cuando no intenta adoctrinar, cuando se sitúa entre ambos bandos. Pero cuando toma partido, y empieza a escorarse a lo extra cinematográfico, es cuando empieza a perder fuelle. Pudiera parecer providencial que en este momento de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos se estrenara la película, pero el tema recurrente de la Guerra Civil Española en el cine de este país, parece que va a estar presente por siempre. Y yo sigo opinando que la mejor película jamás hecha de este tema es "La Vaquilla", del maestro Berlanga, que tiene la capacidad y mordacidad suficiente como para mostrar todos los matices de este acontecimiento con la inteligencia del humor.

TRÁILER

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