Fuegos artificiales en Braille

Los ojos de Julia

Es muy legítimo intentar explotar un filón, sobre todo en una “industria” tan raquítica en nuestro país como la audiovisual. El (mal entendido) éxito de “El Orfanato” ha propiciado obviamente una especie de continuación en este film, que intenta replicar la acogida de público del excelente film de Bayona, solo que con otros mimbres. O mejor dicho, con unos mimbres quizás no tan fuertes, porque el guión Sergio G. Sánchez para “El Orfanato” era un prodigio de imaginación, de suspense en estado puro, de terror en expectativa (que es el peor tipo de terror), y ahora ese vértigo por esperar lo inesperado está bien planteado… pero mal resuelto. A pesar de la excelente ambientación, de una realización más que notable, y de unas sólidas interpretaciones de Belén Rueda y Lluis Homar (aún no comprendo cómo un actor tan espléndido como Homar puede estar tan ridículo en la fallida “Hispania”) este film no remata lo que plantea: un matrimonio va a visitar a la hermana de ella, casi ciega por una dolencia genética, pero la dramática sorpresa llegará cuando se enteren que se ha suicidado y ella misma empiece a sufrir el comienzo de lo que será su propia ceguera… A pesar de resultarme totalmente aterrador perder la vista, hace unos años tuve oportunidad de trabajar con la Fundación ONCE y a través de ellos pude enterarme que la discapacidad visual se acepta mucho mejor que por ejemplo, la discapacidad auditiva, llegando a provocar incluso brotes de locura. Guillem Morales, que con un prometedor primer film, “El Habitante incierto”, deslumbró a propios y extraños por su originalidad, ahora parece haber olvidado todas las claves y pautas del género, saltándose a la torera muchos elementos que podrían haber convertido este espectáculo visual bastante lleno de fuegos artificiales sin sentido y en plan braille, en algo mucho más consistente, más acorde con las expectativas generadas por esta película (que no obstante, ha logrado ser la más taquillera de España durante dos semanas). Si con su primer film Morales demostró tener una caligrafía impecable como realizador, y una gran brillantez como guionista… ¿por qué ha recurrido a otro guionista para su segunda película? ¿No podría haber articulado él mismo las bases dramáticas de la historia y haberlas hecho funcionar tal y como hizo en su primer largometraje? Pero lo peor de este film fallido, es la sensación de no ser honesto con el espectador, jugando inexplicablemente con elementos que deberían funcionar de otra manera. Es como si intentamos terminar una carrera de obstáculos y en vez de encontrar las vallas a una distancia regular, esa distancia cambiara aleatoriamente mientras que corremos, con lo que sería casi imposible de llegar a la meta, además de provocarnos más de una caída, casi con total seguridad. En realidad, tengo que confesar que al salir de esta película es cuando pasé verdadero miedo: miedo por pensar que los productores y directores españoles se carguen la gran oportunidad que estamos teniendo con el cine de género, como ya pasó con la comedia urbana, con el cine histórico, con el musical y con otros mucho géneros que a base de explotarlos con bastante mal criterio, dejaron de gustarle al público. Respetemos a ese espectador que confiado e ilusionado va al cine para que le sigan haciendo sentir lo que le prometen en el cartel, o en la publicidad de la película, porque si no es así, como dijo una vez Fernando Trueba (cuando hacía cine de verdad…), “cada película hecha en este país tiene que convencer al público que es mejor que la última española que ha visto”. Ojalá que eso no pase con el género del terror-suspense, y que cuando se utilice un determinado recurso, sirva para algo y funcione dentro del film…

TRAILER

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