Pero ¡Qué poca gracia!

Los otros dos

Cuando todos creíamos que el género de las “buddie-movies” (es decir, las películas de dos policías que se ven obligados a trabajar juntos, a pesar de su enormes diferencias –generalmente uno de ellos es un verdadero policía, y el otro es un tarugo que no vale ni para estar escondido-) estaba más que agotado e incluso autoparodiado (ahí tenemos ejemplos como “El novato” con nada más y nada menos que Clint Eastwood, o “Showtime” con Robert DeNiro) resulta que Hollywood ha tomado a su actor menos rentable, Will Ferrer y a su estrella en declive Mark Whalberg y los ha remozado con lo más granado del cine “cool” –incluyendo secundarios de lujo como Samuel L. Jackson, la espectacular Eva Mendes o el mismísimo “ExBatman”, Michael Keaton- para crear un divertimento bastante hortera, lleno de clichés paródicos llevados demasiado al extremo, y algunos chistes que pueden resultar graciosos en un primer momento, pero que a base de repetirlos y exprimirlos hasta lo irracional resultan grotescamente incómodos. El resultado es una clásica película familiar de sobremesa, con un tono decididamente pasado de moda, y ninguna gracia: dos policías relegados a las oficinas sueñan con convertirse en las estrellas del departamento de Nueva York; cuando empiezan a investigar casi por error un extraño caso de fraude financiero no saben que están pisando literalmente la cola de un tigre dormido, y todo se confabula en su contra, cayendo aún más bajo si cabe en sus respectivas vidas profesionales y personales. Aún así, intentarán seguir adelante codo con codo, para demostrar que pueden hacer algo más que poner grapas, rellenar informes o coger el teléfono…Confieso que hay una gran parte de subjetividad en esta crítica, ya que Will Ferrer me parece uno de los peores cómicos que ha dado la historia de la humanidad: sus chistes y muecas son para mí como un dolor de muelas, francamente insoportables. Si encima la película la ha dirigido Adam McKay, que es quien lo ha dirigido y convertido en una “estrella de la comedia” con filmes tan infames como “Pasado de vueltas” o “Hermanos por pelotas”, su nivel para provocarme arcadas llega al máximo. Lo que me da verdadera pena es ver que Whalberg, antaño una promesa del cine cuando protagonizo “Boogie Nights”, ha quedado reducido a una burda caricatura de sí mismo (recordemos que estuvo nominado al Oscar al mejor secundario precisamente interpretando a un policía en la película de Martin Scorsese “Infiltrados”). Todo es gratuitamente inútil en esta cinta que merece figurar en lo más insulso de este año: nada tiene gracia, nada es original, ni sorprende, ni resulta interesante. Un tostón en toda regla. Y lo que es peor, un tostón sin gracia.

TRAILER

1 comentario:

D.A. dijo...

Yo tampoco trago a Will Ferrell, menudo papanatas...xD