Si Frank Capra hubiera fumado marihuana...

Ted
DIRECTORSeth MacFarlane
GUIÓNSeth MacFarlane, Alec Sulkin, Wellesley Wild
MÚSICAWalter Murphy
FOTOGRAFÍAMichael Barrett
REPARTOMark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Giovanni Ribisi, Laura Vandervoort, Joel McHale, Patrick Warburton, Jessica Stroup

...la historia del cine probablemente habría sido muy diferente. De momento, "Qué Bello es vivir" (en su título original, "What a wonderful life") seguramente se habría llamado "Esto es demasiado", por ejemplo. La irreverente visión que Seth MacFarlane ha transmitido en la serie animada "Padre de familia", descacharrante desde todo punto, ahora se continúa en este (divertido a ratos...) experimento que mezcla a partes iguales un realismo mágico y social, heredero en mayor o menor medida de Frank Capra, una película de desmadres adultos como "Resacón en Las Vegas" o "Viaje de pirados" y una comedia romántica masculina al estilo de Judd Apatow.

De acuerdo, la película tiene gracia, y momentos que son verdaderamente descacharrantes (la mayoría de ellos protagonizados por el oso una vez que su carácter es el de un hombre de casi cuarenta años con ganas de juerga permanente, que le da al alcohol, las drogas y las compañías femeninas más ligeritas de cascos a base de bien) pero en realidad, explota poco un filón que podría haber dado muchísimo más de sí. De hecho, hay un arco argumental -que no desvelaremos- que de haberse convertido en el eje y núcleo de la historia, más que las juergas con prostitutas, las timbas de poker fumando grifa en pipas de agua, las borracheras y las bromas sexuales, la película habría cobrado una entidad mucho más profunda y con vocación infinitamente menos perecedera.

Aunque quizás sea esa precisamente la intención del film: verla y olvidarla. Echar unas risas con la poquísima (o más bien, ninguna) vergüenza que tiene el osito Ted, y cómo su amigo de toda la vida, John lucha por mantener la relación con su novia a la vez que se pega unas juergas de lo más salvajes con su osito de toda la vida. Porque la premisa argumental es tan increíble como original: resulta que un niño de 9 años con problemas de relaciones sociales decide un buen día que el osito que le han regalado tenga vida. Y como dicen en la película "pocas cosas hay más fuertes que el deseo de un niño", pues hale, resulta que el osito Ted es tan humano como el más humano. Más que el osito de "Inteligencia Artificial", el robot David de "Prometheus" o cualquier replicante de "Blade Runner". Solo que en vez de piel sintética como "Terminator" tiene relleno de gomaespuma y suave piel de peluche. Pero hacer y crecer, lo hace exactamente igual que un ser humano, y desde los 9 años, hasta los 35, desarrolla una arrolladora personalidad propia, teniendo un gran éxito con las mujeres, las juergas y los colegas. Es como si el robot Bender Rodriguez de "Futurama" se hubiera reencarnado en un osito de peluche, talmente. El resto de la cinta desarrolla los problemas de relación que un adulto tendría con su novia si su mejor amigo fuera un golfo redomado...

Y no hay más, señores. Uno hace gustoso el pacto al comenzar la película de creerse esta premisa, para así poder disfrutar de una historia con más delirio argumental -imagínate al osito enrollándose con una compañera de trabajo de un supermercado en la trastienda o cantando en un karaoke tras haber esnifado cocaína...- pero en realidad llega un momento de la historia en que todo se agota, y todos ya sabemos cuál va a ser el desenlace final, por mal que se pongan las cosas ¿o no? Pero en realidad, todo da un poco lo mismo, porque como dije antes, la vocación es la de simplemente entretener consiguiendo una cierta complicidad con el espectador. Poco más. Y MacFarlane la consigue en muchos momentos, desde incluir en la historia la ferviente devoción de los protagonistas por "Flash Gordon" y su protagonista Sam Jones, hasta las muchas bromas argumentales de casi todos los personajes.

Lo que más me ha sorprendido es el nivel que Mark Whalberg ha tenido en el film, ya que últimamente sus registros como actor han dejado bastante que desear. Sus resortes como actor de comedia han funcionado a la perfección, y tiene momentos realmente estelares, llegando incluso a restar protagonismo al mismísimo Ted -es increíble cómo la infografía consigue dar vida a un oso de peluche con tantísima veracidad-. Un producto convencional que podría haber dado mucho más de sí, pero que no obstante, resulta una de las comedias más divertidas que actualmente tenemos en la cartelera de este verano. Eso sí, hay que ir a verla con unas miras bastante amplias, y por supuesto, no pensar que es una película infantil. Porque el osito Ted tiene muchas cualidades, pero desde luego, ninguna infantil.

TRAILER

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