La Jungla de Gerald

Objetivo: La Casa Blanca
Director: Antoine Fuqua
Guión: Creighton Rothenberger, Katrin Benedikt
Música: Trevor Morris
Fotografía: Conrad W. Hall
Reparto: Gerard Butler, Aaron Eckhart, Morgan Freeman, Dylan McDermott, Ashley Judd, Radha Mitchell, Melissa Leo, Cole Hauser, Angela Bassett, Han Soto, Robert Forster, Rick Yune, Arden Cho, Sean O'Bryan, Tory Kittles, Jason Yee, Amber Dawn Landrum

Todos sentimos un malsano "guilty pleasure" con este tipo de películas ¿por qué no reconocerlo? Aún a sabiendas de su dudosa calidad, de su desquiciado argumento, de su increíble y epiléptica dirección, todos hemos disfrutado de esas clásicas películas de gran presupuesto, llenas de estrellas de Hollywood, donde se pone en entredicho la estabilidad de la sociedad occidental, bien sea por medio de un desastre natural, un atentado terrorista e incluso una invasión extraterrestre. Y cuanto más rocambolesca sea la situación de la que tiene que salir el héroe de la película -que siempre hay uno- pues mejor que mejor. ¿O es que me vas a negar que no has disfrutado con "Independence Day", aún a sabiendas de lo malo del guión, lo poco creíble de la situación -¡¡¡hackear una nave extraterrestre con un ordenador portátil!!!- y lo macarra que estaban todos? Pues claro, en el fondo somos amantes del espectáculo, y cuando se le ponen muchos dólares de por medio, el espectáculo es electrizante....

En esta ocasión, nada más y nada menos que un grupo terrorista norcoreano que se hace con el control de la Casa Blanca, secuestrando nada más y nada menos que al Presidente de los Estados Unidos y a todo su séquito (incluido Vicepresidente, Secretaria de Defensa y Jefe de Estado Mayor). Toma tela. Claro que lo que no contaban los terroristas es que el chavalito de la película no es otro que el mismísimo Rey Leónidas, o lo que es lo mismo, Gerald Butler. O sea, que lo llevan claro.

No hay que ser ningún genio para darse cuenta que este film dirigido por Fuqua -director de la interesante "Training Day"- no es más que una versión sublimada de "La Jungla de Cristal", solo que ahora los terroristas no buscan el dinero de una multinacional, sino una venganza y una manipulación política de los Estados Unidos de América. Pero el resto, es igualito, igualito: A) Un grupo de terroristas fuertemente armados, cualificados y listos para lo que sea B) Consiguen tener el control de un edificio y no hay forma de eliminarlos, ya que encima tienen rehenes y C) Un auténtico héroe americano -aunque Butler sea escocés- curtido en mil y una batallas, se enfrenta a los terroristas desde dentro del propio edificio estableciéndose un reto personal entre el cabecilla de los malos y el héroe, al tener encima una relación íntima con el mismísimo presidente de los Estados Unidos. Vale, quizás Butler no tenga el ya mitológico carisma de Bruce Willis, pero como action-hero puede pegarle varias vueltas. Además de por la edad -y los musculitos, recordemos "300"...- resulta que Gerald el escocés es bastante mejor actor que Willis, que ya tiene un acartonado rictus mandibular que parece impedirle poner otra cara que la clásica de "duro de opereta" que parece haber ensayado durante varios años frente al espejo. Curiosamente Fuqua dirigió a Willis en "Lágrimas de Sol" (junto a mi, ay, amadísima Monica Bellucci) y seguro que pudo comparar entre ambos para sacar el mejor partido para su nueva película. Claro que a estas alturas, a Willis ya le pilla demasiado mayor para saltar, pegarse o manejar una ametralladora (claro que todavía sigue haciendo películas de "La Jungla" ¿no?)...

Aunque Fuqua ha demostrado su capacidad como director, no me gusta demasiado cómo rueda las secuencias de acción: emulando al infame Michael Bay, no se ve prácticamente nada de las evoluciones ni de las peleas. Sólo vemos cuando empieza, y cuando acaba. Pero de lo que pasa en esas peleas, ni flores. "El rey Arturo", otra de sus películas, tenía el mismo defecto, ya que sin ser ninguna maravilla, funcionaba bien, pero en las secuencias de acción nos pasaba lo mismito: que no veíamos un pimiento. James Cameron, el gran Cameron, debería de dar clases a todos estos directores con ínfulas que pretenden reinventar el cine de acción, porque el canadiense rueda este tipo de secuencias como Dios. Baste algún momento de "Terminator", "Aliens", "Mentiras Arriesgadas" o "Avatar" para comprender cómo se hace este cine. Ni más, ni menos.

El caso es que es una cinta entretenida, sin más. Si uno tiene la capacidad de no ser demasiado exigente y de abstraerse de los tópicos del género soltados, y de la innegable publicidad panfletaria de lo buenos que son los Estados Unidos y sus políticos, entonces vamos a disfrutar de un producto de buena factura, con momentos sorprendentes y con un héroe que ya tiene pinta de convertirse en uno de los grandes activos de Hollywood. Lo hemos visto en comedias donde ha funcionado a la perfección (te recomiendo que veas "La Cruda Realidad", descacharrante), e incluso poniendo voz a dibujos animados. Y en acción, para qué hablar, porque Butler y su mutante organismo (le pasa igual que a Hugh Jackman, que de momento lo ves delgado que pasado de kilos que con músculos hasta en el paladar) encaja a la perfección en el género, sin nada que envidiarle a los clásicos. O mejor dicho, dándole mucha envidia, ya que es mucho mejor actor que casi todos ellos. Gerald ya tiene su jungla, y está nada más y nada menos que en la Casa Blanca.
 
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