Las colas vuelven a los cines con el éxito rotundo de la Fiesta del Cine 2013

El año pasado, el Séptimo Arte sufrió una estocada casi mortal con la subida del IVA de las entradas al 21%. De pronto, el ir al cine se había convertido en una afición casi de lujo. Y no hace tantos años de que el ver una película fuese un plan de fin de semana totalmente habitual. Muchos han intentado buscar los culpables de esta crisis en la piratería, o incluso en la calidad de las películas, como aseguró desafortunadamente el ministro Cristóbal Montoro. Pero parece que la respuesta era la que muchos otros nos imaginábamos: el precio.

El lunes 21 de octubre dio comienzo la Fiesta del Cine 2013. No era ni mucho menos la primera edición de esta iniciativa de FAPAE, FECE Y FEDICINE, tres jornadas con precios mínimos en las entradas de más de 300 cines del país. Pero había una pequeña pero determinante diferencia este año: no había que ir al cine la semana anterior. En otras Fiestas del Cine, el requisito para conseguir la acreditación y disfrutar del precio especial era comprar días antes un ticket a precio normal. Esta vez bastaba con registrarse en la web oficial del evento, que el lunes estuvo caída durante mucho tiempo por el abrumador tráfico de espectadores que querían su pasaporte al cine barato.

 

A pesar de que tendremos que esperar al balance final de estos tres días de Fiesta del Cine, no hacen falta cifras para hablar de éxito total y absoluto. Por primera vez en años, era imposible acercarse a las salas, con colas dando vueltas a los edificios, con empleados gritando que ya no quedaban entradas para las siguientes sesiones, con películas que hoy en día ven muy difícil sacar un mínimo dato en taquilla llenando pases como si fuesen blockbusters.

Rentrak ha ofrecido a la SER unos primeros datos para hacernos a la idea de lo que estamos hablando. Más de un millón de espectadores se había registrado en la web oficial para participar (dados los problemas que hubo, ya bastaba con imprimir la acreditación y rellenarla a mano). Tanto interés se ha traducido en un aumento de espectadores del 550% respecto al lunes pasado, cinco veces más. La recaudación superó a la del domingo, algo inusual para un lunes, con más de un millón de euros acumulados, según las estimaciones. Un 300% más.

Del interesante menú de largometrajes disponibles, la vencedora ha sido 'Gravity', que ha superado en público a su propio estreno; 'Zipi y Zape y el club de la canica' se lleva el trofeo del cine español. Pero todas son ganadoras, hacían mucho tiempo que no se oía a alguien decir en taquilla que, si no había para su primera opción, se conformaba con cualquier otra. También ha pasado mucho desde que se sucedieran colas para comprar tickets, y hasta para entrar en el propio cine.

¿Cuál es el precio justo por el cine?


Podemos volver a entrar en el interminable debate del precio de las entradas. Hay que tener en cuenta que esta Fiesta del Cine llega tras haber vivido en el último año una subida del precio demencial. Obviamente, los 2,90 euros que cuestan estos tres días no pueden quedarse para siempre, no se puede pedir que se regale todo el año el acceso a un recinto que cuesta mantener, con películas que han costado realizar. Sin embargo, estos días deberían servir para que las autoridades se diesen cuenta de que, a pesar de lo que opinan, a la gente sí le gusta ir al cine, y lo haría más a menudo si pudieran permitírselo, si no costara lo mismo una entrada de cine que comprar el DVD meses después. Hay que pensar en la psicología del espectador, que siente que 3 euros es un regalo, comparado con lo que tiene que desembolsar últimamente por una entrada. ¿Tan dramático sería reducir el coste para que la gente pensase "así sí que voy"?

Otra cosa que se oía mucho por las filas era que así nadie piratearía. Algo exagerado, porque siempre habrá quienes, teniendo algo gratis, no se plantearían gastar un céntimo. Pero muchos otros pasarían de buscar las películas por Internet si pudieran disfrutar de una tarde en el cine, sin tener que hipotecarse por el camino. Está visto que los espectadores pueden ser responsables, y si se les ofrece algo con un precio justo lo apoyan. Es hora de que el Gobierno, los exhibidores y las distribuidoras muevan ficha, no será por falta de pruebas. Mientras, los cines seguirán llenándose dos días más gracias a la Fiesta del Cine.

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