Grand Piano: Al modo de Hitchcock (Ojalá..)

Grand Piano
Director: Eugenio Mira
Guión: Damien Chazelle
Música: Víctor Reyes
Fotografía: Unax Mendía
Reparto: Elijah Wood, John Cusack, Alex Winter, Kerry Bishé, Allen Leech, Tamsin Egerton, Dee Wallace, Mino Mackic

Entre los estertores del maltrecho cine español, hay directores que están apostando el todo por el todo con una valiente huida hacia adelante (o más bien, hacia afuera) a la hora de hacer películas. Pero no nos engañemos, que esta fórmula ya se usó en los años 70 del siglo XX, cuando algún que otro productor y director -entre los que estaba el mismísimo Sergio Leone- intentó colar sus productos en USA, utilizando actores norteamericanos y otros a los que se les cambiaba convenientemente el nombre para que lo parecieran. En efecto, tanto su famosa trilogía del dólar, que convirtió en leyenda a Clint Eastwood, como las muchas producciones españolas e italianas que se rodaban en Almería intentaban hacer lo mismo que Rodrigo Cortés y Eugenio Mira: hacer un producto internacional, rodado en inglés y con estrellas made in Hollywood -o por lo menos, que "suenen" a estadounidenses.

Y hay que decir que en cuanto a planteamiento, han acertado de pleno: el protagonista de la injustamente famosa trilogía de "El Señor de los Anillos", Elijah Wood, el alternativo John Cusack, un diseño de producción que haría palidecer de envidia a buena parte de la industria norteamericana...todo cuidadísimo. Incluso un guión que parece sacado de cualquier programa de televisión presentado por Hitchcock. Estupendo pero...¿y la película? Pues ahí es donde tenemos el gran problema, damas y caballeros: incomprensiblemente para un film de suspense, la película es un pestiño de padre y muy señor mío, con personajes desdibujados, y aunque con una trama que resultaría interesante, todos los elementos se caen por su propio peso.

Es una verdadera lástima, porque como ya digo anteriormente, sobre el papel parece de lo más interesante: un pianista recibe una serie de anónimos mientras ejecuta una complicada sinfonía para piano y orquesta con el imperativo de que si falla una sola nota en su ejecución, será asesinado por un francotirador. O lo que es peor, será asesinada su novia, una famosa actriz, que también está en el teatro. Una situación electrizante, compleja, como un paso más de la sugerente "Última Llamada " protagonizada por Colin Farrell, pero que paulatinamente se va desdibujando por un guión que empieza a flojear una vez que conocemos todas las cartas del juego. Y eso que por separado, todos los ingredientes -la estética de los conciertos de música clásica, la cara de asombro y vértigo de Elijah Wood, los recursos visuales...- parecen indicar un producto de calidad, de interés tanto para el público general, como para los cinéfilos y aficionados al género. Pues no, oiga, no ha sido ha sido así.

El problema cuando se falla con una iniciativa como esta no es solo que no se recaude en taquilla lo esperado; lo peor es que (otra vez!!) se pierde credibilidad en la industria cinematográfica española, tanto por el público nacional, como por el internacional, que termina por tener una complaciente mirada sesgada sobre lo que somos o no somos capaces de hacer. Si con estos medios hubieran podido hacer un producto sólo la mitad de interesante de lo que hizo Juan Antonio Bayona con "Lo imposible", estoy convencido que habrían despertado expectativas. Pero no ha sido así, y a pesar de la trayectoria del Alicantino Mira tras "Agnosia" o "The Birthday" -que para qué vamos a engañarnos, tampoco funcionaron...- su mayor apuesta en "Grand Piano" ha sido lamentablemente fallida.

No sabes cómo me duele escribir esto, porque sé que tras una película como ésta, están puestas todas las ilusiones y esperanzas no solo de los productores, director y todo el equipo, sino de buena parte del cine español, que intenta vislumbrar una luz de esperanza en el maltrecho panorama nacional e internacional. Creo que en esta ocasión, el gran problema ha sido el guión, que podría haberse reforzado en muchos elementos para que la historia estuviera al mismo nivel visual que la película y entonces este invento sí que habría funcionado. Porque preguntémonos, ya que estamos hablando de una película de suspense clásico que quería imitar de algún modo al maestro británico ¿por qué funcionaban las películas de Hitchcock? ¿por los actores? ¿por el montaje? ¿por la dirección? Pues no señor, funcionaban por el guión, que eran como pequeñas y maravillosas piezas de relojería de precisión, a las que no les faltaba nada en su bien engrasado mecanismo para que todo funcionara al ritmo que quería el director.
 
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