12 años de esclavitud: ¡Que no soy norteamericano!

12 años de esclavitud

Director: Steve McQueen
Guión: John Ridley (Biografía: Solomon Northup)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt, Dwight Henry


Aunque ya lo hayamos visto mil veces, por la televisión, por el cine, por todo tipo de influencia cultural, artística... vale, otra película sobre la esclavitud. Otra más sobre la brutal explotación irracional de los esclavos africanos en la pujante industria esclavista de los inicios de los Estados Unidos (o por entonces, confederados) de América. Ya hemos visto "Raíces", "Mandingo", "Tiempos de Gloria", "El Color Púrpura", "Lincoln", "Amistad"... Por eso me esperaba que el británico Steve McQueen, que me sorprendió y hasta me embelesó con su anterior "Shame" aportara alguna luz de originalidad sobre el tema... pero mi gozo en un pozo: sí que me he encontrado con su austero estilo visual, con su narrativa espartana, pero poco más. Es decir, más de lo mismo. Y lo que es peor, con más de dos horas de ejercicio repetido de historias que ya conocía, con hombres injustamente convertidos en esclavos (vengan de África o del Norte de América donde ya había negros libres), con patronos inmisericordes y egoístas vestidos con una pátina de honorabilidad, con la sinrazón del egoísmo humano, etcétera, etcétera.

Puedo entender que Hollywood cada cierto tiempo revise la (corta) memoria de su país en un intento pedagógico-emocional-histórico de no olvidar lo bueno y lo peor de sí mismos (que ojalá todas las cinematografías lo hicieran con el mismo presupuesto, habilidad y narrativa con que lo hacen ellos) pero por lo menos ¡que añadan alguna nota diferente, que nos sorprendan con algo nuevo!. Vietnam, asesinatos presidenciales, hombres que se han hecho a sí mismos, robos legendarios, Irak, atentados... esa crónica que parece ser el fértil campo de cultivo de guionistas está bien... pero cuando lo hacen diferente. Y otras dos horas y media de lo mismo, me ha aburrido soberanamente, por bien que esté fotografiada, interpretada, contada y articulada. Aburrida, aburrida, aburrida.

Basada en la biografía de Solomon Northup, un elegante, sofisticado y culto caballero norteño que además era un virtuoso del violín, la cinta nos cuenta cómo unos negociantes de esclavos consiguen drogar y vender al protagonista, metiéndolo en el infierno de las plantaciones del sur, condenado a servir para lo que le queda de vida, y sometido a base de brutales disciplinas, aplicadas a los que no eran hombres libres. Precisamente esto es lo único novedoso del film, y que se toca a vuelapluma: me resulta interesantísimo cómo en los preámbulos de la Guerra de Secesión Norteamericana había lagunas legales en las que un hombre negro podía ser libre, y un marshall podía liberarlo de su posición de esclavo si demostraba su identidad. Bueno, pues eso -que es lo único original, diferente e interesante de un film, que por otra parte no es más que una repetición de lo que ya conocemos hasta el hartazgo- sólo aparece en tres secuencias en toda la película. El resto, son palizas, humillaciones para quebrantar el ánimo y la mente de los esclavos y así un larguísimo etcétera.

Por supuesto, no dejo de reconocer el gran nivel artístico de todos los elementos del film, todo con una gran exquisitez, y sin olvidar las fantásticas interpretaciones donde destaca un Michael Fassbender que como siempre, entra en la genialidad y un Benedict Cumberbatch -el último y famoso Sherlock Holmes televisivo y el poderosísimo Khan de la última de Star Trek- que con su inquietante presencia da vida a un conflictivo y atormentado personaje que también supone un elemento de originalidad en el film.

No dejo de pensar algo que llevo haciendo desde hace unas décadas, cuando me intentan mostrar, desde el Hollywood más comercial, historias pertenecientes a las vidas más genuinamente norteamericanas: ya estoy un poquito harto de que me cuenten cosas con las que no puedo sentir empatía alguna, más que nada porque ya me las han contado veinte veces antes y además ¡porque no soy norteamericano! ¿Quieres hablarme de esclavos y de lo injusto que era? ¡Nada mejor que "Django Desencadenado", que es probablemente la mejor película sobre la esclavitud norteamericana de la historia del cine! ¿Acaso me quieres contar lo injusta que fue la guerra del Vietnam ¡¡Pues quizás "Good Morning Vietnam" o "El cielo y la Tierra", con ópticas originales y que no cuentan exclusivamente lo que pasó!! A esto me refiero con "12 años de esclavitud": es como si estuviera viendo un maravilloso cuadro ejemplarmente pintado, con un trazo perfecto, con unos colores brillantes y trabajados, con un marco perfecto... pero que es una copia de "La Madre" de Whistler. Me encanta la cultura norteamericana, tanto la contemporánea como la antigua (si se la puede llamar antigua a lo que ha pasó en el siglo XVIII y XIX), pero intentar que conecte con personajes sin más, porque me muestran su historia...no. Sencillamente porque no soy norteamericano. 

TRAILER

No hay comentarios: