El Amanecer del Planeta de los Simios: Deslumbrante y profunda

El Amanecer del Planeta de los Simios
Director: Matt Reeves
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Michael Seresin
Reparto: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer

Cuando uno está ya a punto de perder la esperanza en el gran cine de aventuras y acción de Hollywood (que parece haberse convertido en un simple parque temático de fanfarrias absurdas y con mucho ruido en 3D para entretener a hordas de adolescentes) resulta que descubrimos una pequeña joya que nos hace volver a creer en el cine, ese cine con C mayúscula que además de contar cosas, nos hace disfrutar, retorcernos en el asiento por la intriga, por la tensión, por las aventuras. Confieso que tenía las expectativas más que altas después del reboot con “El Origen del Planeta de los Simios”, revisión que se hizo en 2011 de “La rebelión de los simios” allá por 1972, y que supuso tener esperanza en una saga que parecía ya agotada. Lo más importante es que esta segunda parte de esta segunda saga es todavía mejor: ha tomado lo bueno de su predecesora para ampliarlo, aumentarlo y dirigirlo hacia unos derroteros realmente impresionantes. Resulta divertido comprobar cómo la peor película de la saga antigua “Batalla por el Planeta de los Simios” (1973) ha sido el origen de ésta que nos ocupa, y que es –hasta ahora- la mejor de la nueva saga (en la que por supuesto, no incluyo el desastre que dirigió Tim Burton en 2001).
Ya desde los títulos crédito estamos viendo la evolución de la tierra después de que el virus creado en laboratorio que estimuló la inteligencia del chimpancé César saltara a los humanos y provocara una epidemia global que diezmara la humanidad… consiguiendo a la vez que los simios que se marcharon a los bosques evolucionaran y conformaran una nueva sociedad. En el transcurso del guión no solo vemos a la destrozada humanidad intentando recuperar su perdida grandeza, sino a una nueva raza de primates que empieza a controlar su entorno y su existencia para convertirse en la nueva especie dominante del planeta. Unas disquisiciones que únicamente fueron bien trazadas en la saga en la mítica primera película protagonizada por Charlton Heston en 1968. Impresionantes son las imágenes de los nuevos estamentos simios, la organización social, la educación, seguridad, etc.
Pero más allá de los impresionantes efectos especiales, que demuestran que hoy día se puede hacer absolutamente de todo con una credibilidad absoluta (ya no hablamos de que el pelo esté bien hecho, o los ojos, sino que hablamos de interpretaciones en toda regla de seres creados por ordenador, con expresiones de miedo, ira, ternura, envidia, duda…) y de las secuencias de acción (posiblemente las más espectaculares desde hace muchos años, tanto por la coreografía, la realización…) lo realmente interesante de la película es el sólido guión, que evoluciona de principio a fin con un crescendo final que lógicamente no vamos a contar porque es probablemente lo mejor de la cinta, y que es sorprendentemente profundo, tocando temas como la igualdad, el racismo, la envidia, la codicia…
El director Matt Reeves dijo tras el estreno que Andy Serkis debería recibir el Oscar al mejor actor, pero no en categorías de animación, sino en las categorías absolutas, y yo estoy completamente de acuerdo: todos recordamos al entrañable Roddy McDowall interpretando a Aurelio (y posteriormente, al mismo César) en la saga original, pero lo de Serkis supera en todo y por todo esos registros. El mapeado digital de su cara –con la misma técnica usada en la saga de “El Señor de los Anillos”, cuando el mismo Serkis interpretó a Gollum, o en “Avatar”- es sencillamente perfecto, y es capaz de transmitir al personaje de César –no nos olvidemos, que es un chimpancé digital- los mismos registros de cualquier actor humano. No, mentira, de cualquier actor humano no. De los mejores actores humanos.
Solamente tengo un reproche con esta excelente cinta, y es que no hayan aprovechado más a Gary Oldman, un egregio y brillantísimo actor que podría haber dado mucho más juego no solo en la película, sino en toda la nueva saga. Sus camaleónicos registros podrían haber supuesto un activo mucho más importante y habrían enriquecido con total seguridad el film. Merece la pena señalar también la genial banda sonora de Michael Giacchino (mi admiradísimo creador de la partitura de “Up”), que ha bebido a ratos de los toques que el genial Jerry Goldsmith le dio al clásico dirigido por Franklin J. Schaffner en 1968, “El Planeta de los Simios” (por si no lo sabes, una de mis películas de cabecera de toda la vida, y para mi gusto, de las mejores de la historia del cine).
Para mi gusto, es la película no solo del verano de 2014, sino de todo el año. Y lo mismo de varios años...

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