The Extraordinary Tale: Una pequeña Joya

The Extraordinary Tale
Director: José F. Ortuño, Laura Alvea
Guión: José F. Ortuño
Música: Hector Perez
Fotografía: Fran Fernández Pardo
Reparto: Aïda Ballmann, Ken Appledorn, Mari Paz Sayago

Aunque me ciega la pasión, puesto que soy amigo personal de los directores Ortuño y Alvea desde hace años y he visto cómo han evolucionado exponencialmente –cosa que han hecho debido básicamente al enorme talento que ambos tienen- intentaré ser en esta crítica lo más imparcial posible. Palabra. Otra cosa es que lo logre, claro…
Los que ya estamos hastiados de la “casta” del cine español –valga la referencia a ese grupo de intocables que reciben irremisiblemente subvenciones y ayudas de televisiones y estamentos públicos (y privados) para seguir haciendo las películas que vienen haciendo desde hace 20 años…- podemos sentirnos felices de que se haya estrenado finalmente –y contra viento y marea, créeme- esta pequeña joya. Pero ojo, que el hecho de que sea pequeña –un presupuesto ridículo, un rodaje de pocas semanas…- no significa que lo sea como película, ya que derrocha creatividad, arrojo, valentía creativa y una innegable visión del cine, tanto como espectáculo, como medio artístico. Por eso es una joya de incalculable valor, sobre todo para los que creemos que se puede hacer buen cine en nuestro país sin recurrir a los temas que siguen provocando urticaria al público (véase, Guerra Civil, comedias urbanas que nadie se cree, etc…. váyanse, señores Trueba and company). Y lo más cachondo del asunto, es que la película se ha rodado en inglés.

Y la ecuación es todo lo sencilla que pueda uno imaginarse, pero no por ello es menos interesante, menos brillante o menos original: una chica y un chico comienzan a tener una relación epistolar (y encima nada de email, SMS o whatsapp, sino que en sobrecitos, con sellitos y al buzón, como toda la vida…), hasta que un buen día deciden dar un paso más y conocerse, y otro paso más y convivir, y otro, y otro… Resulta no solo divertido, sino además sorprendente el demoledor y directo planteamiento, que está en la lógica absoluta de cualquier relación, aunque muchos decidan mirar a otro lado…y terminando por originar verdaderas tragedias.
Ortuño, que además de codirigir con Laura Alvea, ha sido el guionista del film, consigue mantener la tensión desde el arranque, auspiciado por un manierismo rosa que paulatinamente se va oscureciendo; sin perder su magia infantil, pero tornándose a una carnal y real humanidad. Esa bizarra combinación es quizás el elemento más original y brillante de todo este maravilloso experimento cinematográfico que se ha convertido en una sólida realidad, consiguiendo premios internacionales por doquier, estrenándose en el mismísimo Hollywood con gran éxito, y paseándose por varios festivales internacionales donde ha llamado la atención por su originalísima propuesta.

Alguien decía que el arte o es muy fácil, o es imposible, y que la suprema complejidad es la sencillez. Así es como yo veo esta película, que parece sencilla, que parece incluso obvia… pero que como las grandes películas, tiene muchísimas más lecturas y niveles de lo que pudiera parecer en un primer visionado. Eso por supuesto, por no hablar de la factura técnica, que ya la quisieran para sí no solamente en nuestro país, sino en cualquier parte del mundo. Algunos –incluido el propio codirector y guionista, Ortuño- ha hecho referencia al barroco universo de Jeunet para “Amelie”, pero yo creo que ha dado un paso más a ese manierista planteamiento, logrando unir lo infantil con lo adulto, lo mágico y lo real, lo etéreo con lo carnal. Baste ver a la protagonista del film Aïda Ballman, para comprender toda la filosofía y posicionamiento del film; es la expresión perfecta.
Por supuesto, decir que la actriz canaria de origen nórdico borda su trabajo, como también lo hace el actor norteamericano afincado en nuestro país Ken Appledorn, formando una pareja insólitamente cercana para el espectador de nuestro país –y de muchos…- a pesar de sus genotipos opuestos con la imagen hispana.    

Ir a ver “The Extraordinary Tale” es una inteligente apuesta de la cartelera española, por tanto lo que significa encontrarse con una pequeña joya que pocas veces has podido ver antes, que no tiene una referencia obvia ni argumental y estéticamente, y que ha aportado un huracán de frescura al agonizante panorama cinematográfico español. Esta historia o cuento extraordinario, se merece una segunda parte, como poco…¿o es que los cuentos no van por capítulos?
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