Los Mercenarios 3: Más "Expendables" que nunca...

Los mercenarios 3
Director: Patrick Hughes
Guión: Sylvester Stallone, Creighton Rothenberger, Katrin Benedikt (Personajes: Dave Callaham)
Música: Brian Tyler
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Arnold Schwarzenegger, Harrison Ford, Mel Gibson, Jet Li, Dolph Lundgren, Terry Crews, Randy Couture, Wesley Snipes, Antonio Banderas, Kellan Lutz, Ronda Rousey, Victor Ortiz, Kelsey Grammer, Glen Powell, Robert Davi

Créeme que no quiero hacer esta crítica. Es más, me da mucha pena hacerla, pero no hay otro camino: la broma ya ha durado demasiado. Me pareció una idea brillantísima de Stallone que hace cuatro años reuniera a todos los héroes de acción de los ochenta para hacer una película que prometía ser la quintaesencia del “guilty pleasure” (esto es, el “placer culpable” de ver un producto de dudosa calidad, pero con la complicidad de ver a antiguas estrellas del cine todas juntas…) y así fue: ojo, no olvidemos que Stallone (que, aunque muchos se empeñen, no tiene un pelo de tonto, y estuvo nominado al Oscar al mejor guión original y al mejor actor por “Rocky” en 1977…) de esto del cine sabe un montón (y de venderlo, aún más…) y en esa primera parte dirigida por él el invento funcionaba. Luego se hizo una segunda parte hace dos años, y aunque tenía a Simon West, un curtido artesano de Hollywood en películas de acción, el nivel bajó bastante. Pero ahora han puesto al mando de la tercera parte a un advenedizo llegado de la televisión como el australiano Patrick Hughes, al que le falta todavía mucho para afrontar un reto como este. Le sobrepasa el proyecto, todo está demasiado deslavazado: aunque hay secuencias espectaculares (como el arranque, con Wesley Snipes), las coreografías de las peleas son torpes, los tiros no están bien ubicados, y el desarrollo es más que deficiente. Una gran decepción con la que, por mucho que queramos, no podemos hacernos cómplices.

En cuanto al argumento, no es más que una repetición de la segunda parte: un malo, malísimo (que esta vez, en vez de Van Damme, resulta ser Mel Gibson) que se enfrenta a los mercenarios, que además se ven obligados a renovarse en uno de los bloques narrativos más estúpidamente resueltos de la historia del cine. Y ya que hablamos de estupideces… ¿qué demonios pinta Antonio Banderas en esta película? Es como la mascota de todos estos tiarrones, resultando un personaje a todas luces fuera de tono y lugar, y que podría haberse planteado de una manera mucho más inteligente (ya que Banderas no es alto, fuerte y musculoso como Stallone, Statham, Lundrgen, Snipes o Schwarzenegger, pues podían haberle hecho más listo, más ágil, más… que se yo. Pero no más tonto, que es lo que parece en la película).

Como producto palomitero, llega a empachar, resultando cada vez más aburrido hasta llegar a desear que todo se acabe prontito y que de seguir así, que se jubilen definitivamente. Una verdadera lástima, y ahora entronco con el titular: el título original de la película es “The Expendables”, que exactamente significan “Los Prescindibles”, y no los mercenarios. Por eso digo que ahora Stallone y sus amiguetes son más “Expendables” (prescindibles) que nunca, porque para hacer esto, mejor que se queden en casa. Ni aportan nada, ni entretienen… ni siquiera hacen reír, porque los chistes cuando te los cuentan una vez, tienen gracia. Cuando te lo cuentan la segunda vez (y de la misma forma), ya tiene menos gracia. Y cuando te lo cuentan una tercera ver (y de una forma mucho peor), entonces es cuando ya lo que produce no es risa, ni siquiera sonrisa, sino directamente aburrimiento y rechazo.
TRAILER
 

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