Ahora o nunca: Bodas sin funerales (por ahora...)

Ahora o nunca
Director: María Ripoll
Guión: Jorge Lara, Francisco Roncal
Fotografía: Pau Esteve Birba
Reparto: Dani Rovira, María Valverde, Clara Lago, Joaquín Núñez, Jordi Sánchez, Alicia Rubio, Víctor Sevilla, Yolanda Ramos, Gracia Olayo, Marcel Borràs, Melody, Carlos Cuevas, Anna Gras


Resulta que los productores españoles parecen haber encontrado la piedra filosofal de nuestra cinematografía, reinventando algo que parece volver a funcionar, a tenor de los resultados de taquilla: la comedia romántica. Tras el arrollador (y hasta cierto punto, inexplicable) éxito de “Ocho Apellidos Vascos”, además de crear una serie de televisión a la zaga (“Allí abajo”) y una continuación –de título provisional “Nueve apellidos vascos”, y centrada ésta vez en las diferencias entre catalanes y vascos…-, resulta que quieren replicar dicha acogida de público utilizando sus actores, y actualizando fórmulas harto trilladas. No ya en la cinematografía española –que también- sino con recursos tan facilones y obvios como las bodas. 

Aunque podríamos hablar de cientos, de miles de películas con bodas, enredos, equívocos, problemas y confusiones –desde “El padre de Ella” con Spencer Tracy, hasta “La boda de mi mejor amigo” con Julia Roberts, por hacer un recorrido turbo en Hollywood- quizás fuera la inglesa “Cuatro Bodas y un Funeral” la que revitalizara este subgénero hace unas décadas, consiguiendo de rondón que Hugh Grant se convirtiera en el actor de comedia más taquillero durante muchos años (por cierto, que en muchos momentos de la película, Dani Rovira casi lo imita en su forma de tartamudear en los momentos más peliagudos cuando tiene que resolver una situación comprometida…). Y es precisamente este referente el que planea a lo largo de toda la película... quizás demasiado. Otras circunstancias, otros chistes, otros problemas... pero al final es exactamente lo mismo: una pareja que parece encajar a la perfección y que todo el universo se confabula para evitar esa boda y la pelea de cada uno de los dos (y todas sus familias y amigos) para que al final la boda suceda. 

Pues si cogemos a Dani Rovira y a su novia Clara Lago, los metemos en una estructura que parece calcada de la película británica, si encima hacemos que la boda final se realice en Inglaterra, y ponemos a otra de las guapas oficiales del cine español, María Valverde, como protagonista… tenemos un film Frankenstein, orientado a la recaudación en la taquilla, y que intenta por todos los medios buscar la risa fácil.

Ripoll, una directora curtida que nos regaló pequeñas joyitas como “Lluvia en los zapatos”, pero que desde entonces ha tenido una trayectoria algo errática, se ha dejado de zarandajas y ha apostado por lo más clásico de la comedia: persecuciones, enredos, personajes tópicos (y típicos) y una boda. Todo el mundo corriendo hacia un lado, y luego hacia otro, puertas que se abren y hay sorpresas, puertas que se cierran, un protagonista que lucha por conseguir su destino, una protagonista llorona –demasiado llorona, en un registro que a María Valverde, que es una excelente actriz, se le queda algo ñoño, resultando incluso ridícula a la hora de hacer pucheritos y sonrisitas bobas…- y unas amigas y amigos que parecen sacados de las galerías de tipismos más rancios de España. Esta mescolanza se agita, y al final surge un producto que con aciertos parciales y chistes ocurrentes de vez en cuando, resulta somnolientamente predecible de principio a fin, cuando no chocante por lo poco creíble de las situaciones.

Es cierto que gracias a la personalidad de Dani Rovira y su capacidad para la comedia hay momentos realmente divertidos, y que la producción está muy cuidada –rodada entre España, Holanda e Inglaterra…- pero el resultado final, que podría haber sido mucho mejor, ha quedado en una muy poco exigente comedia llena de tópicos. Si pusiéramos en una balanza lo mejor y lo peor de la película, casi se inclinaría por lo peor, pero podríamos dejarlo en empate.

Esperemos que la boda de esta película no origine el funeral artístico ni del (ya depauperado) género en el cine español, y aún menos de sus protagonistas, de los que ya empezamos a estar un poquitín hartos. 

Nota: Parece mentira que una publicista reputadísima como María Ripoll haya realizado (o tolerado) que se haga un tráiler como éste, que cuenta prácticamente toda la película y que utiliza los mejores chistes, haciendo que luego, cuando aparezcan en la pantalla, ya no tengan gracia.



TRAILER



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